Aymen Hussein, una de las figuras más representativas de la selección de Irak, fue retenido y sometido a siete horas de interrogatorio en el aeropuerto de Chicago. “Me trataron como a un terrorista” denunció la estrella iraquí.
Las autoridades de EEUU alegaron que se habían confundido de persona para excusarse de un hecho inédito de racismo a días del inicio de la Copa del Mundo. Pero Hussein había descendido del avión junto a sus compañeros y las autoridades iraquíes.
Luego de largas siete horas de interrogatorio, el futbolista recibió autorización para ingresar a territorio estadounidense y trasladarse al hotel junto a sus pares.
Aymen Hussein fue el autor del gol que le dio la victoria a su equipo en el partido de repechaje frente a Bolivia, lo que permitió que la selección asiática disputase la copa mundial de fútbol tras cuatro décadas de ausencia.
Insólito protocolo de seguridad sobre la delegación de Uzbekistán
La delegación de fútbol de Uzbekistán vivió hoy un tenso y poco común operativo de seguridad en Nueva York. Antes de poder entrar al estadio para disputar un partido amistoso frente a la selección de Países Bajos, las autoridades locales recibieron y registraron minuciosamente a todo el plantel utilizando perros entrenados y detectores de metales, como si se tratara de delincuentes buscados internacionalmente. Este hecho generó mucha bronca e indignación en la delegación asiática, a quienes este protocolo los tomó por sorpresa.

Tanto la detención de Aymen Hussein como el control sobre la delegación uzbeka con episodios de persecución racista. La delegación iraní, quizás la más perseguida en la previa del certamen, ya había vivido varios episodios similares, desde negados de visa hasta problemas para alojamientos y amenazas de detención y deportaciones. Las fuerzas de seguridad de la gestión de Trump, con el silencio cómplice de Infantino y la FIFA, persiguen y hostigan a quienes perciben como enemigos. También hubo fuertes denuncias por los inconvenientes para la aprobación de visas para árbitros y delegados extranjeros.
Todavía no inició el mundial y ya se acumulan fuertes tensiones entre las autoridades encargadas de seguridad en Estados Unidos y varias delegaciones, sobre todo las provenientes del continente asiático. Quedó completamente al descubierto laa fuerte postura racista y xenófoba norteamericana.
Todos estos casos de hostigamiento son la continuidad directa de los ataques a migrantes de la Casa Blanca y su decisión de volcar las fuerzas de ICE al control en los estadios de fútbol, aeropuertos y sedes.
La FIFA se hace la distraída y sigue sólo atendiendo su juego millonario. Pero aún así sus autoridades se llenan la boca con frases de unión y elogios para el primer mundial tripartito de supuestas “fronteras abiertas”.




