Mundial 2026: la crisis política internacional se cuela en el fútbol

La FIFA quiere vender el Mundial 2026 como una burbuja de “neutralidad” (de 15 mil millones de dólares). Mientras tanto, el orden global cruje bajo las botas de la administración Trump y la brutalidad genocida de Netanyahu.

Pero entre la frágil tregua en Irán, el genocidio en Gaza y la resistencia popular contra ICE, el torneo del 2026 se prepara para ser un escenario más de la crisis internacional.

La farsa de la neutralidad en un mundo en combustión

A poco más de un mes del inicio del Mundial 2026, la farsa de la «paz deportiva» se desmorona. No es poca cosa que se vaya a desarrollar justamente en Estados Unidos, que es hoy el centro de toda la inestabilidad mundial.

En este tablero, la FIFA pretende erigirse como una entidad ajena a todas estas disputas, pero la realidad geopolítica estalla en el campo de juego. La situación de la selección de Irán es el ejemplo más nítido: la exigencia de «respeto absoluto» ante posibles insultos a sus instituciones oficiales —calificadas de “terroristas” por Washington— desnuda cómo el imperialismo utiliza el control de visas como arma.[1]

La reciente deportación de Mehdi Taj, presidente de la Federación de Fútbol de Irán, en el aeropuerto de Toronto, abrió un duro conflicto con Zúrich. Taj ha lanzado una advertencia que hace temblar las oficinas de Gianni Infantino: si no hay garantías formales de seguridad y respeto hacia la soberanía iraní, la selección se retirará del torneo.[2]  Las autoridades canadienses aplicaron de forma retroactiva sus políticas migratorias de 2024, criminalizando al dirigente por su pasado en la Guardia Revolucionaria y habilitando así su detención. El asunto es que esa es una de las principales instituciones del país, y criminalizar a todos sus ex miembros abre un abanico enorme de personas sujetas a persecución.

Mehdi Taj

La postura de la Casa Blanca complejiza el escenario. El secretario de Estado, Marco Rubio, ha impuesto un filtro ideológico: mientras los jugadores podrían ingresar, se prohibirá el acceso al personal técnico con lazos con la Guardia Revolucionaria. Esta táctica de fragmentar delegaciones demuestra que la guerra continúa por otros medios, incluso en medio de la frágil tregua.

El fallido «gesto de paz» de Infantino en medio del conflicto en Gaza

El 76° Congreso de la FIFA en Vancouver, además no haber contado con la participación de la delegación de Irán, fue escenario de una «pesadilla diplomática» cuando su presidente, Gianni Infantino, intentó forzar un saludo público entre Jibril Rajoub, representante de la federación de Palestina, y Basim Sheikh Suliman, de Israel.

El intento de generar un acto simbólico de “reconciliación” entre los perpetradores y las víctimas de un genocidio previo al Mundial 2026 terminó en un momento de máxima tensión: el dirigente palestino rechazó el saludo y se retiró del escenario. La diplomacia de gestos no alcanza para cubrir la realidad del conflicto.

Este episodio pone de relieve la desconexión entre los discursos de paz de la FIFA y sus acciones concretas. Mientras Infantino busca fotos de unidad, el organismo ha evitado suspender a Israel de las competiciones internacionales, a pesar de las denuncias por violaciones a los derechos humanos y el genocidio en Gaza.

El cuestionamiento al liderazgo de la FIFA también se profundiza por el alineamiento político de Infantino. Su conocida afinidad con Donald Trump, quien mantiene una alianza estratégica con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, deslegitima el rol del organismo en un contexto de guerra contra Irán y de la ofensiva genocida sobre la Franja de Gaza.

Mientras los israelíes disfrutan del deporte en paz y con normalidad, los palestinos viven también en el deporte las consecuencias de la masacre en Gaza. Debido a las restricciones de seguridad, la destrucción de su infraestructura y el asedio constante por parte del gobierno genocida de Israel, la selección de Palestina se ha visto obligada a jugar casi la totalidad de sus partidos como local fuera de su territorio entre 2023 y 2025. Para algunos países, el fútbol está lejos de ser un campo de juego neutral.

La solidaridad con Gaza recorre el fútbol en la previa al Mundial

Los festejos de Barcelona luego de consagrarse campeón de la Liga española también dejaron en evidencia la imposible neutralidad del fútbol.

Lamine Yamal, una de las figuras del club catalán, fue el protagonista de una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo. En el multitudinario desfile por las calles de la ciudad catalana, tomó una bandera de Palestina que le alcanzó un hincha y la agitó durante varios minutos arriba del micro descapotable del campeón y luego volvió a exhibir la bandera horas más tarde en su cuenta oficial de Instagram.

Su propia identidad es un testimonio contra el racismo y la segregación. Es hijo de Sheila Ebana, una mujer de Bata (Guinea Ecuatorial), y de Mounir Nasraoui, oriundo de Larache (Marruecos). Su historia está marcada por el apoyo colectivo y la solidaridad de clase. Lamine lleva en su nombre una herencia de solidaridad. Su nombre de pila, compuesto por «Lamine» y «Yamal», no fue elegido al azar: es un homenaje directo a dos personas que ayudaron económicamente a sus padres antes de que él naciera.

Lamine creció en Rocafonda[3], un barrio obrero de Mataró históricamente marginado y señalado por el estigma mediático. Mientras muchos buscan olvidar sus orígenes humildes al alcanzar el éxito, Lamine los celebra ante los ojos del mundo. La celebración de Lamine (formando el número 304 con sus manos cada vez que convierte un gol) hace referencia al código postal 08304 de su barrio. Este gesto se ha convertido en un símbolo de reivindicación y pertenencia para los jóvenes locales, muchos de los cuales son inmigrantes o hijo de inmigrantes.

Por otro lado, la causa palestina también estuvo muy presente tras la victoria del Rayo Vallecano 1-0 contra el Estrasburgo en la ida de semifinales de la Conference League disputada el 30 de abril de 2026. Tanto los jugadores como sus hinchas celebraron en el campo de Vallecas ondeando también una bandera de Palestina. En Vallecas, la causa palestina no es un «acto de marketing» como lo es para Infantino y la FIFA, sino parte de la identidad obrera y antifascista del barrio. Sus seguidores son denominados «franjirrojos». Mantienen una fuerte identidad de barrio, el grupo ultra principal se autodenomina Bukaneros, y se caracteriza por un fuerte compromiso social y antifascista.

Y ahora el Mundial se dará en el territorio de Estados Unidos, donde la solidaridad por la causa palestina estuvo muy presente en más de 130 campus universitarios durante el 2024.  Tras semanas de acampe, un grupo de estudiantes de la Universidad de Columbia decidió ocupar el edificio administrativo Hamilton Hall. Lo rebautizaron simbólicamente como «Hind’s Hall» en memoria de Hind Rajab, una niña palestina de seis años asesinada en Gaza[4].

Estados Unidos frente al mundo

El grito de Basta de genocidio en Gaza, la resistencia contra las redadas del ICE y el movimiento «No Kings» anticipan que el torneo será un territorio en disputa. Los protagonistas de todas estas luchas pueden hacer sentir su presencia en las semanas de campeonato.

Frente a la prepotencia de los de arriba, emergen fenómenos disruptivos. Se han acentuado las contradicciones del capitalismo del siglo XXI, dando paso a una lucha de clases más directa y menos institucional en donde emergen procesos de auto organización popular en las mismas sedes del Mundial.

El fútbol, como cultura de masas, contiene la potencia de desbordar cualquier blindaje represivo. El Mundial 2026 no puede por sí mismo imponer una “paz” cuando afuera de la cancha no la hay. El encuentro intercultural de miles en las calles amenaza con transformar el espectáculo mercantil en una caja de resonancia para la denuncia global. Las líneas de falla están abiertas; el partido más importante se juega fuera de los estadios.


[1]   https://www.tycsports.com/polideportivo/iran-exige-garantias-de-la-fifa-para-asistir-al-mundial-de-futbol-en-estados-unidos-id728820.html

[2] “Debemos recibir de la FIFA las garantías necesarias para que no se repitan incidentes similares a experiencias pasadas», declaró Taj. La advertencia es tajante: ante cualquier insulto o provocación hacia las instituciones oficiales o militares del país, «existe la posibilidad de que la selección regrese a Irán”.

[3] https://elpais.com/deportes/eurocopa-futbol/2024-07-11/rocafonda-el-barrio-del-304-que-hace-lamine-yamal-es-ahora-orgullo-y-reivindicacion-de-los-jovenes.html

[4] Ver https://izquierdaweb.com/estudiantes-toman-el-edificio-de-la-universidad-de-columbia-contra-las-sanciones/

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