La Asamblea de Expertos del clero chiíta eligió a Mojtaba Jamenei como nuevo «Líder Supremo» del país persa. El segundo hijo del asesinado Alí Jamenei se presenta como una figura de continuidad para el régimen teocrático – militar iraní, al cual Trump califica de «inaceptable» y amenaza con una nueva escalada.
La elección de Mojtaba Jamenei venció en pocos días las dudas que cruzaban a un sector (el más débil) del régimen iraní. Un sector de los ayatolás parecía no estar satisfecho con la idoneidad del hijo de Jamenei. En primer lugar, por su insuficiente status clerical. Mojtaba no es un gran ayatolá, una «fuente de emulación» del clero chiíta. Su seminario de jurisprudencia (un requisito para ser considerado experto en la ley islámica o sharia) quedó incompleto en 2024. Pero este tipo de objeciones rituales ya fueron vencidas en la elección de su padre y predecesor, Alí Jamenei. En pocas horas, el clero iraní hizo aparecer las credenciales necesarias.
Más política era la preocupación del sector moderado de la teocracia. El expresidente Hassan Rouhani (gestor del acuerdo nuclear con EEUU) pedía esperar al fin del conflicto militar para nombrar a un nuevo Líder Supremo. El contexto de la elección es evidentemente crítico. La agresión imperialista de Trump y Netanyahu se cruza con la última crisis existencial del régimen teocrático. La elección de un candidato prácticamente desconocido para la población iraní, sin credenciales religiosas serias y explícitamente marcado como «inaceptable» por Trump, es una evidente señal de dureza por parte del régimen, que podría sumar pólvora al conflicto.
Sharia y kalashnikovs: la Guardia Islámica y el régimen teocrático
La tercera objeción a la designación de Mojtaba Jamenei era una duda de legitimidad. El régimen teocrático iraní se concibe constitutivamente en contra de los mandatos hereditarios. Es así porque nació de la caída del último sha iraní. El clero chiíta incluso llegó a formalizar que los mandatos hereditarios son contrarios al espíritu de la sharia.
¿Por qué el cuerpo de expertos islamistas pasó por encima de estas dudas eruditas y optó igualmente por el hijo de Jamenei? Sucede que Mojtaba es el candidato de la Guardia Islámica, el ejército paralelo del régimen iraní.
Jomeini creó esta fuerza militar política en los albores de la contrarrevolución jomeinista. Su misión (consagrada en la institucionalidad teocrática) es proteger al régimen político iraní, a diferencia del ejército regular encargado de proteger el territorio del Estado. La existencia de la GRI marca una de las originalidades del régimen que nació de la Revolución y posterior Contrarrevolución de 1979. La Guardia Islámica fue creada para salvaguardar físicamente el dominio político de la teocracia iraní, un cuerpo clerical que designa y controla directamente las Fuerzas Armadas, la Justicia y, más o menos abiertamente, los movimientos del Ejecutivo. «Proteger» a la teocracia significó, en primer lugar, organizar la represión constante contra la población del país persa. La GRI protagonizó sucesivas masacres para sofocar la olas de protestas populares de las últimas décadas.
Durante el mandato de Alí Jamenei, el segundo Líder Supremo, la Guardia Islámica creció constantemente, absorbiendo y concentrando los hilos del poder. Al día de hoy este cuerpo militar – burocrático domina el petróleo, la construcción, el desarrollo del programa nuclear iraní y sectores financieros. Las últimas rebeliones dentro de Irán, especialmente la ocurrida entre diciembre del 2025 y enero de este año, graficó el orden de los factores del poder. La GRI no es una simple patota fundamentalista, sino que constituye el centro del poder del régimen iraní.
La elección de un candidato que la Guardia considera propio refuerza la lógica interna del régimen. En un contexto de asedio externo (con la agresión imperialista – colonial de Trump y Netanyahu) y de extrema impopularidad interna, la GRI invocó un candidato de la línea dura que promete un régimen todavía más cerrado sobre sí mismo. El peso de la Guardia y sus kalashnikovs venció rápidamente los argumentos eruditos de los expertos chiítas y del raquítico «centro» islamista.
Un burócrata gris, millonario e impopular a imagen y semejanza del régimen
Hasta el día de hoy, para la amplísima mayoría de los iraníes Mojtaba Jamenei es prácticamente un total desconocido. El hijo del último Líder Supremo no ocupó nunca cargos públicos ni eclesiásticos de relevancia. Sus entrevistas y apariciones públicas se cuentan con los dedos de una mano.
Pero no por eso es una persona ajena a los mecanismos del régimen. Su ligazón a la Guardia Islámica se remite a la guerra con Irak de fines de los ’80. En aquel momento Mojtaba fue parte del batallón Habib ibn Mazahir de la GRI, un núcleo de funcionarios y militares que ocuparon cargos de peso luego de la guerra.
Luego de la guerra transitó una larga carrera de gris burócrata en la gestión de Alí Jamenei. «Como un consumado insider, actuando como jefe de gabinete en la oficina del líder supremo por dos décadas, ha sido mucho tiempo el candidato de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, el corazón del complejo industrial militar iraní. Un diplomático occidental dijo que su selección ‘muestra a Irán reforzando el estado de seguridad. El nuevo líder será incluso más agradecido a los CGRI».
En las últimas dos décadas se lo apodó el hijo del amo y el poder tras las túnicas. Mojtaba funcionaba como un engranaje ejecutivo en el mecanismo de poder de la teocracia y la GRI. Fue protagonista, desde las sombras, de la represión de varias olas de descontento, desde 2009 hasta 2022 con el internacionalmente conocido movimiento «Mujer. Vida. Libertad» que surgió en rechazo al asesinato de la joven kurda Mahsa Amini.
Su designación no es un mero gesto de absolutismo dinástico. Es cierto que hay elementos de ello en el régimen teocrático. La amplia gestión burocrática del Estado iraní permite la construcción de relaciones de poder hiper concentradas. La familia Jamenei acumuló un interminable capital político y económico. Como también lo hicieron otros sectores de la teocracia y el aparato militar de las GRI a través de las bonyads, trusts estatales o mixtos que concentran enormes porciones de la economía iraní, desde el petróleo hasta las pensiones laborales.
Mojtaba es un candidato natural para las GRI porque es un burócrata que se forjó a imagen y semejanza del régimen. Millonario desde la adolescencia por el enriquecimiento de la familia Jamenei al calor de la contrarrevolución, formado en la escuela de los servicios de inteligencia teocráticos, director de logística en el aplastamiento de varias rebeliones democráticas. Se trata de un burócrata totalmente disociado de la vida de las amplias mayorías iraníes, representante de lo más antipopular del régimen contra el que la sociedad se rebeló hace solo semanas atrás y que respondió con decenas de miles de asesinatos.
Mientras Trump y Netanyahu continúan su agresión contra el pueblo iraní, la designación de Mojtaba Jamenei como nuevo Líder Supremo promete un régimen aún más duro contra la población que sufre los bombardeos en carne propia. Las noticias que llegan de Irán ya dan señales de mayor cierre represivo, igual que durante la Guerra de los Doce Días del año pasado. No por desoír a Trump (quien exigió tener voz y voto en la elección de la nueva autoridad máxima iraní) la designación toma ningún cariz soberano.
Los mecanismos del poder teocrático y su Asamblea de Expertos no refuerzan, sino que socavan el derecho a la autodeterminación del pueblo iraní (y de las distintas nacionalidades que lo componen) que Trump y Netanyahu buscan aplastar a toda costa. Mientras se defiende incondicionalmente a Irán de la agresión imperialista – colonialista y se impulsa la más amplia solidaridad internacional, es perentorio no prestar ningún tipo de apoyo político al régimen oscurantista y militarizado que oprime a la población del país persa cotidianamente, socavando sus condiciones de existencia de forma parasitaria.




