Una bocanada de aire fresco para el movimiento de mujeres y diversidades, un golpe contra los discursos reaccionarios de «falsas denuncias» y un enorme impulso para seguir peleando contra la violencia sexual contra niñeces y adolescencias, y contra toda forma de violencia patriarcal. Es justicia para Thelma, por Thelma y por todas.
Fueron siete años de proceso judicial, activismo, organización y lucha colectiva. El movimiento feminista supo abrazar a Thelma y su causa porque su valentía, en el marco de una lucha colectiva, impulsó a que muchas adolescentes, mujeres y diversidades rompieran el silencio y denuncien a sus agresores.
La denuncia pública en 2018
En diciembre de 2018 Thelma Fardín junto a decenas de mujeres de la Colectiva Actrices Argentinas, -una organizacion feminista surgida al calor de la lucha por el derecho al aborto legal-, llevaron adelante una conferencia de prensa que se transmitió casi como una cadena nacional. Rodeada de reconocidas artistas, Thelma realizó una denuncia pública contra Juan Darthés por violencia sexual durante una gira de la novela argentina «Patito Feo» en Nicaragua, en el año 2009, cuando ella tenía 16 años y Darthés 45.
Fardín explicó que decidió denunciar después de enterarse que el suyo no era el único testimonio de violencia sexual por parte del actor. Antes que ella, tres mujeres actrices habían denunciado situaciones de acoso y abuso por parte de Darthés, pero ninguna logró credibilidad mediática e incluso fueron denunciadas por el actor por calumnias, injurias y daño a la imagen.
En esa conferencia, Actrices Argentinas difundió un comunicado exigiendo terminar con el silencio y la impunidad ante la violencia sexual: «El tiempo de impunidad para los abusadores debe terminar (…) no nos callamos más. No vamos a seguir sometidas a los abusos».
La valentía de Thelma al denunciar públicamente lo ocurrido e impulsar el hashtag #MiráCómoNosPonemos, -resignificando la frase «mirá cómo me ponés» que Juan Darthés utilizaba mientras agredía a actrices-, marcó un hito tanto para el movimiento de mujeres y diversidades en Argentina como para el mundo del espectáculo. La campaña en redes sociales permitió visibilizar denuncias de agresiones sexuales y exigir justicia. Desafió las reglas patriarcales que imperaban en la industria de la televisión, al exponer la impunidad sostenida por parte de los magnates de la TV, que durante años habían encubierto o minimizado situaciones de violencia.
Tampoco hubo precedentes para la respuesta solidaria y organizada de Actrices Argentinas quienes acompañaron a Thelma con la fuerza de un movimiento feminista masivo, construido en las calles, fortalecido por el Ni Una Menos y por la lucha por el aborto legal, que generó las condiciones políticas y sociales para que miles de mujeres se animaran a hablar.
El reclamo colectivo expuesto en la conferencia de prensa logró romper el silencio ante la violencia sexual. La noche en que Fardín hizo pública su denuncia, las llamadas a la línea contra la violencia sexual hacia niñeces y adolescencias aumentaron en un 1240% y las llamadas a la línea de atención para víctimas de violencia de género se incrementaron en un 123%. A la vez, el hashtag, #MiráCómoNosPonemos inundó las redes sociales con relatos de abusos y violencias sexuales vividas por miles de mujeres. Este maremoto de denuncias se dio porque en esa fortaleza colectiva adolescentes y mujeres encontraron la fuerza para exponer a sus agresores.
Siete años de maniobras judiciales y ataques públicos
En diciembre de 2018 Thelma presentó la denuncia por abuso sexual agravado en Nicaragua. En ese entonces Darthés vivía en Argentina y se radicó en Brasil, país del que es oriundo, para evitar enfrentar el proceso judicial en nuestro país y en Nicaragua.
Por lo que el proceso judicial involucró a los tres países y contó con la declaración de 11 testigos. Durante el juicio, Thelma fue sometida a reiterados peritajes psicológicos, psiquiátricos y físicos, en Nicaragua, Argentina y Brasil, mientras que Darthés solo presentó un peritaje de parte, solicitado y pagado por su propia defensa.
Es en 2024 cuando la Justicia federal brasileña condenó a Juan Darthés a seis años de prisión por abuso sexual agravado. La defensa presentó dos recursos para declarar la nulidad de la sentencia, en otro intento de alargar el proceso y garantizar la impunidad, sin embargo, luego de dos años, en mayo de 2026 estos recursos fueron rechazados quedando confirmada la condena.
Justicia para Thelma, por Thelma y por todas las niñeces y adolescencias, mujeres y diversidades
A lo largo de estos años, el caso de Thelma ha expuesto públicamente las enormes dificultades que enfrentan las niñeces, adolescencias, mujeres y diversidades que denuncian violencias sexuales. La revictimización, el gasto económico y emocional que implica atravesar una justicia patriarcal en búsqueda de una condena penal para el agresor. Thelma Fardín tuvo que enfrentarse a la misoginia, a las campañas de desprestigio y a la crueldad de programas de televisión y usuarios de redes sociales. También sufrió el hostigamiento mediático impulsado por Darthés y sus abogados, en un intento constante por desacreditar su palabra.
La condena a Darthés es un triunfo del movimiento feminista de mujeres y diversidades, que durante años acompañó a Thelma, enfrentó las maniobras judiciales y sostuvo el reclamo de justicia en las calles. Fue esa fuerza colectiva la que logró quebrar años de impunidad y enfrentar la Justicia patriarcal que intentó amparar al agresor.
La confirmación de la condena se da en el marco de discursos reaccionarios y antifeministas, así como de provocaciones como el proyecto de ley de «falsas denuncias» en casos de violencia por motivos de género y de violencia sexual contra niñeces y adolescencias, impulsado por Carolina Losada. Se trata de una provocación que las feministas denunciamos, ya que busca desacreditar a quienes denuncian y silenciar a quienes padecen estas violencias. Según un relevamiento federal de los Ministerios Públicos de Argentina, el 0.09% de las denuncias son falsas, y de ese total, sólo el 8% corresponde a violencia de género, una proporción estadísticamente marginal.
En las sociedades patriarcales, por el contrario, existe un subregistro de las denuncias por violencia de género. Según la Encuesta de Prevalencia de la Violencia contra las Mujeres realizada en 2022 en nuestro país, el 45% de las mujeres atravesó algún tipo de violencia de género en el ámbito domestico por parte de su pareja, pero el 77% de estas no realizó ninguna denuncia. Esto se debe a la revictimización que sufren las niñeces y adolescencias, mujeres y diversidades que denuncian, así como a la impunidad que la justicia patriarcal garantiza a los agresores.
Una pelea abierta contra el avance reaccionario
Milei y la extrema derecha nos declaran la guerra a las mujeres y diversidades al afirmar que el patriarcado y la violencia de género no existen, y pretenden desconocer la enorme fuerza que hemos construido. Hemos conquistado grandes luchas, como el Ni Una Menos, que instaló que el femicidio no es un problema individual, sino una cuestión política y social. Con esa misma fuerza, el movimiento de mujeres y diversidades instaló el debate y conquistó la mayoría social a favor de la legalización del aborto para decidir sobre nuestros cuerpos; la fuerza del «Mirá cómo nos ponemos/ mirá cómo luchamos», que rompio el silencio de años y visibilizó la violencia sexual. También conquistamos el cuestionamiento del rol de las mujeres y diversidades en la sociedad patriarcal capitalista. Este fallo es la demostración de que la pelea está abierta, vienen por nuestras conquistas y estamos dando batalla.
Este 3 de junio, a once años del primer Ni Una Menos, seamos miles en las calles contra los femicidios y los crímenes de odio, contra el proyecto de ley de falsas denuncias, contra la justicia patriarcal y los jueces que amparan la violencia machista, contra Milei y la extrema derecha. Este 3J sumate a la columna de Las Rojas, junto a Manuela Castañeira y el Nuevo MAS.




