Finalizando el Programa Hogar de subsidio a la compra de garrafa de gas licuado para casi 4 millones de personas, el gobierno de Milei obliga a todos los exbeneficiarios a reempadronarse en un nuevo esquema de manera digital.
Como denuncian desde comisiones de usuarios, “las dificultades de acceso al sistema y el desconocimiento de la mayoría de los usuarios” llevaron a que solo se anoten 250.000 personas, dejando a la mayoría fuera del beneficio en plena época invernal y recortando en miles de millones de gasto estatal. Con todos los antecedentes de ajuste en esta área, está más que claro que no es casual.
El Programa Hogar y el SEF
El Programa Hogar llego a su fin este año. Al principio de la gestión mileísta, congelaron los aumentos durante 2 años para luego no pagarlos durante el 2025 hasta que desmantelaron oficialmente el programa a principios del 2026. Luego de eso, se estableció el esquema de “Subsidios Energéticos Focalizados” (SEF).
El nuevo esquema obliga a los usuarios a re empadronarse para luego ser sometidos a controles fiscales de todo organismo estatal existente al que pudieron meter en el medio: ARCA, ANSES, SINTYS y el Registro Automotor. En total, la espera es entre 60 y 90 días. Todos nos preguntamos, ¿Habrá pasado algún funcionario nacional un solo control fiscal?
Además, en principio se puso como fecha límite para la inscripción el 30 de junio, pero se extendió indefinidamente.
El SEF establece una bonificación fija de $ 9.593 de subsidio por una garrafa de 10 kilos. La ayuda estatal incluye dos subvenciones por mes en el invierno (de abril a septiembre) y una en verano (de octubre a marzo). Para acceder al beneficio, los usuarios están obligados a pagar con billeteras virtuales.
Pero, como marcamos al principio, de las 3.889.032 de personas que estaban incluidas en el beneficio anterior, 250.000 hicieron el proceso. Solo el 6,43% realizó el trámite. El ajuste es muy grande. ¡El Estado se estaría ahorrando casi $34.995.570.976!
Claro está que todo esto no es porque los precios hayan bajado. La garrafa de gas aumentó todos los meses de los últimos años, mientras los ingresos reales se desplomaron a la par. La garrafa de 10 kilos, la cual entra en la bonificación y es la más usada, está entre los $24.000 y $30.000 pesos, variando según la localidad. El subsidio cubre una parte importante.
El precio de la garrafa está desregulado tras dos reformas importantes de la Ley Bases. Primero, la unificación del ENRE y ENARGAS, creando el ENRGE como parte de la avanzada en el desguace de los entes reguladores. Segundo, la desregulación de la compra y venta de gas natural. Esto causó un fuerte aumento, como dijimos en su momento:
“El decreto 450/2025 busca que CAMMESA ya no sea intermediario de la compra venta en el MEM. Pero CAMMESA se encarga de mucho más que las operaciones con dinero. Su rol es coordinar el sistema argentino de interconexión (SADI). Entre otras cosas, deben limitar el gas natural que las centrales termoeléctricas pueden consumir; particularmente en invierno, para evitar, ni más ni menos, que los hogares se queden sin calefacción.
En el decreto 450/2025 el gobierno elimina el tope que impone CAMMESSA sobre la adquisición del gas y esta pasa a ser gestionada directamente por las centrales. Están orquestando un desastre. Por un lado, la competencia entre centrales por el gas natural hará subir el precio del gas, por ende, de la energía eléctrica y del gas en los hogares. Pero, además, no hay forma de evitar que las centrales lo acaparen completamente, dejando sin calefacción a todo el mundo que no pueda pagarse un sistema de calefacción eléctrico.”
Las consecuencias son duras, en especial para las provincias más australes, como quedó claro en la lucha en Tierra del Fuego contra la quita de subsidios.
No nos olvidemos que casi la mitad de los hogares no están conectados a la red de gas natural. “Según el Censo de 2022 realizado por el INDEC, el 43,9% de la población argentina utiliza garrafa porque no está conectada a la red.” Son millones los afectados por este ajuste
Es un nuevo avance del gobierno para ajustar los bolsillos de las mayorías trabajadoras en la peor época para hacerlo, de forma cruel y claramente intencionada. Esto se encuadra en la misión de recortar, en particular, toda el área energética, como marcamos previamente:
“En total, más de 2,1 millones de hogares dejaron de recibir subsidios eléctricos. Del mismo modo, 900.000 dejaron de recibirlos para el servicio de gas natural por red. ¿Cómo lo hicieron? Depurando padrones y con el nuevo esquema SEF (Subsidios Energéticos Focalizados), que cambia las categorías y expulsa a beneficiarios. Las cuentas públicas reflejan esto. Se pasó del 1,4% del PBI en subsidios energéticos en el 2024 al 0,6% en 2025. Es una reducción de US$5600 millones acumulados. Y Milei quiere manotear todavía más el bolsillo de los trabajadores: pretenden limitar el régimen de Zona Fría con una reforma en el Congreso.”
Así es como se sostiene el régimen de superávit fiscal sin tocar los ingresos de los grandes patrones, destruyendo los ingresos de las mayorías populares y su acceso a las cosas más básicas. En este caso, calefacción.




