El gobierno nacional volvió a la carga con el aumento de las tarifas de colectivos de las líneas de nación en el AMBA. Será en 2 fases, la primera de 31% la semana próxima y otra de 10% en marzo. Un nuevo golpe que suma aún más presión sobre el bolsillo del trabajador.
La crisis en el sector, responsabilidad de los desmanejos del gobierno y los propios empresarios, ha forzado a que finalice el “impasse” en el que estaban estos aumentos (y solo en este sector), pausados por el miedo a perder las elecciones nacionales del año pasado. El ultimo aumento fue en noviembre, cuando el gobierno tuvo un respiro post electoral.
Este aumento llevaría el boleto de colectivos a un precio de más de $700, superando al boleto de CABA.
Crisis, negociado y ajuste
La solución del gobierno nacional a la crisis del sector es trasladar el precio del boleto a los trabajadores que están obligados a usarlos. Sube el boleto y bajan los subsidios que transfieren a las empresas; así, el servicio decae mientras el usuario paga más y más.
Mientras tanto, los colectivos se caen a pedazos, con pisos que “ceden” (como fue el caso de la muerte de un pasajero al colapsar la escalera, un par de años atrás), muy bajas frecuencias, peligro de cierre en varias líneas (dejando a pasajeros a la deriva) y el salario de los choferes que cae en picado.
Muchas de las empresas firman aumentos salariales que no pagan, con algunos casos en los que directamente no pagan nada. Así, un sector de trabajadores que solía gozar de salarios relativamente altos pasó a tener que buscar, en muchos casos y según las presiones personales, más de un trabajo.
Y las burocracias de la UTA y la UCRA dejan pasar absolutamente todo. La primera siempre amaga y nunca hace; y la segunda, ruptura de la primera copando las líneas de DOTA, es abiertamente patronal.
Sobre la UCRA no hay mucho que decir. Es un sindicato creado por la patronal de DOTA para controlar a los trabajadores de manera directa.
La UTA no es directamente patronal pero es traidora. Su política para los salarios ahora es que “si no pagan el 5to, abstención de tareas por línea” (las patronales tienen hasta el día 4 del mes, incluido, para depositar los sueldos o comienza el conflicto). Diluyen así la fuerza de la lucha, dejando cada lugar “a solas” frente a cada empresa, impidiendo una lucha global por el salario.
Aun así, la presión de los choferes y su situación obliga al sindicato de Fernández a hacer lo que mejor sabe hacer: amagar. Amenaza con hacer paro, se siente a negociar un aumento del 1% en 3 cuotas y luego abandona.
En cuanto a las empresas, se las puede dividir en dos grupos. Primero, las que están quebradas luego de diez años de excelentes ganancias sin invertir un peso. Segundo, los grupos económicos grandes que devoran a las primeras.
Los monopolios copan más y más líneas, cuando no directamente empresas completas. Un caso es DOTA, que viene de años de compra constante de líneas en el sector mientras cerraban –y cierran- líneas y ramalizan otras.
Así, de 2 líneas con flotas distintas se pasa a 1 sola que, con la misma cantidad de unidades, tiene que cubrir varios “nuevos” recorridos. De esta manera, cada vez se viaja peor incluso en unidades con un “buen” mantenimiento.
Otra de las grandes empresas con tendencias monopólicas es Metropol, envuelta en escándalo por robo de subsidios. El negociado habría sido que pasaban balance a nación de una cantidad superior a la real de los boletos de la máxima distancia. El escándalo es tal que la denuncia a la Justicia fue realizada por otras empresas del rubro. En total, serían $30.000 millones en subsidios los robados. Casi en silencio, el Secretario de Transporte de Milei, Luis Pierrini, tuvo que renunciar a su cargo.
Ahora, ¿Cómo responde el gobierno a la desinversión, destrucción y robo en el servicio de pasajeros automotor? Les da luz verde a los negocios de los estafadores, revienta el sueldo de las y los trabajadores mientras continúa con la reducción de los subsidios en colectivos.
Tarifazo del 41%
El aumento de las tarifas de colectivos se aplicará en 2 fases:
La primera, el 17 de febrero, será de un 31%. Esto llevaría el boleto mínimo a $650.
El segundo, ya el 16 de marzo, será de 10% y tocará los $700 el mínimo.
Los aumentos no irán a ninguna mejora del servicio ni a paliar la crisis del sector. Con la promesa del aumento de los colectivos es que lograron desactivar la medida de fuerza de la UTA. La política oficial es trasladar a los trabajadores el precio completo del boleto, cada vez más caro por el propio deterioro del servicio.
Los responsables de lo costoso que es viajar en colectivo no son los trabajadores. Es la desinversión empresaria. Circulan unidades con 12 años de antigüedad y la infraestructura decadente hace todo más lento y más caro. Y Milei solamente empeora todo todos los días.




