Recientemente, Adrian Ravier -el reemplazo del caído en desgracia Adorni como vocero presidencial-, reconoció que desde el gobierno se subejecutan impuestos destinados al mantenimiento de rutas, con el objetivo de sostener el “equilibrio fiscal”.
Los impuestos que se cobran al combustible van a un fondo fiduciario conocido como “Sistema Vial Integrado” (SisVial). La ley establece que los recursos de este fondo solamente deben utilizarse para la construcción y el mantenimiento de rutas nacionales y obras viales.
En estos casi tres años de gobierno se recaudaron más de 1.5 billones de pesos y se ejecutó el fideicomiso de al menos la cuarta parte. Esto nos hace preguntarnos “¿Dónde está el resto del dinero?”. Más de $1 billón fue a parar a la timba financiera en plazos fijos y títulos públicos.
Veamos lo anterior con un poco más de detalle. Desde el inicio de la gestión libertaria la subejecución del SisVial es del 73,8%. Fue variando la cantidad de recaudación ejecutada según el año: en 2024 ejecutó el 11,3% ($40.688 millones de $360.238 millones), durante el 2025 (año electoral y de máxima tensión con los gobernadores) la partida escaló al 39% ($270.592 millones de $692.514 millones), mientras que, entre enero y mayo del corriente, descendió a 18,5% ($83.144 millones de $450.500 millones).
Para poner en términos concretos lo que significa este dinero subejecutado, basta señalar que se podrían haber hecho entre 20.000 y 25.000 kilómetros de red vial en lo que va del gobierno de Milei con el dinero que el SisVial puso en la timba.
Al respecto de lo anterior, nos interesa señalar algunas cosas. En primer lugar, es una muestra de la lógica lumpen del gobierno, que no invierte en el desarrollo de infraestructura, lo que es una irracionalidad incluso en términos capitalistas, renegando de la función del Estado como “administrador de los intereses comunes de la burguesía”.
Junto con esto, es notable la intención de dejar todo en mano de los privados, bajo la lógica de hacer de todo un negocio. Por eso, a la par que no ejecuta los recursos para el sistema vial como le exige la ley, formaliza concesiones por más de 1800 KM de rutas nacionales que afectan una gran porción del territorio. Lo anterior incluye: las rutas nacionales 3, 205 y 226; las autopistas Riccheri y Ezeiza–Cañuelas; el Tramo Pampa sobre la Ruta Nacional 5 entre Luján y el empalme con la Ruta Nacional 35 en La Pampa.
La subejecución del SisVial no es un hecho aislado, sino que se corresponde con lo que sucede en otros ámbitos. Para muestra un botón: además de incumplir con la Ley de Financiamiento Universitario, el gobierno incluso se niega a cumplir con el espurio acuerdo que firmó con los rectores hace unos meses.
Lo anterior deja en claro la estafa que representa sostener la política de déficit cero de Casa Rosada, incluso a costa de no cumplir con las obligaciones que la ley le impone al Estado para garantizar tareas básicas, como construir y darle mantenimiento a carreteras. Para tal fin, Milei no desiste de pasar la motosierra y de subejecutar los recursos que tiene a mano.




