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Milei desguaza criminalmente la atención de bebés con cardiopatías congénitas

Milei dio el último golpe para acabar con todo el personal especializado del Programa de Cardiopatías Congénitas, poniendo en riesgo la vida de los bebés que nacen con problemas cardiopáticos.

El Ministro Mario Lugones, siguiendo la línea oscurantista asesina de Milei, decidió dar un salto en el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), poniendo en riesgo a más de 7000 bebés que nacen al año, según estimaciones, con algún tipo de de cardiopatía. Están condenando a muchos a una muerte segura.

Estos días, organizaciones de médicos cardiólogos denunciaron que, luego de que se perdiera todo el grupo de especialistas, el programa funciona solo recibiendo casos, pero sin que haya nadie con la capacitación de aplicar las acciones correspondientes.

Este programa nació en 2008, en respuesta a las consecuencias del fuerte ajuste que hubo en salud durante los 90 y 2000, en especial en el interior. En ese entonces, el sistema sanitario público se saturó y, en estos casos donde una lista de espera es fatal, hacía falta un organismo que se encargue de derivar y atender correctamente estos casos.

Pasarían 15 años para que, en 2023, se consiga una ley que lo respalde. Esta ley se votó casi por unanimidad, con las excepciones de Milei y Villarroel. Es lógico, porque en lo único en lo que son consecuentes en ser unas basuras que disfrutan de destruir las vidas de los pobres, asegurándose en recortar cada peso que no vaya a un empresario millonario o funcionarios ladrones como la hermana comiera en jefe.

El funcionamiento del programa se puede resumir de la siguiente forma. El sistema recibía los casos de bebés que nacen con alguna malformación cardíaca y, a partir de un grupo reducido de especialistas, se decidía como debía procederse. Según la gravedad eran derivados a hospitales de mayor complejidad de esa u otra provincia cercana, siendo el Hospital Garrahan la opción para los casos mas extremos o complejos. El organismo evitaba, de esta manera, el colapso del sistema de salud publica pediátrica, ya golpeado por décadas de ajuste. Salvó una gran cantidad de vidas de infantes.

Para entender las dimensiones del problema, el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas funcionaba con 13 personas, de las cuales 7 de ellas eran especialistas, manejando todos los avisos de bebés con cardiopatologías. Se estima que son 7000 al año y que un 50% requiere operación. El éxito es destacable: subió un 95% la posibilidad de supervivencia. Además, realizaban tareas de seguimiento de los pacientes tratados. Vale aclarar que estos especialistas son extremadamente importantes y escasos, no solo por que son médicos especialistas en cardiopatías en bebés, cosas ya muy compleja, sino en la tarea especifica de saber donde y en que casos trasladar a los pacientes recién natos para asegurar su supervivencia.

¿Qué es lo que hace Lugones con esta área vital para la vida de bebés y que, además, mostró una alta eficiencia? Echa a 3 de los 7 miembros especialistas y el resto decide renunciar, entendiendo que esto es un paso más del brutal ajuste que ya venían padeciendo.

Desde que el Ministro Lugones asumió la cartera comenzó un gran ajuste sobre este programa, cosa que tuvo un resultado inmediato: un sistema que logró llevar a 0 la lista de espera para tratamientos volvió a tener lista.

Un ejemplo indignante es el caso que denuncian desde el Colectivo Cardiocongénitas Argentinas. Un bebé en Rio Negro entró en lista de espera para una operación y, por culpa de la espera, terminó con otra insuficiencia cardíaca.

Es un gobierno de asesinos: no hay otra forma de describir a los que ajustan de esta manera a la salud pública.

Lugones salió justificarse y decir que “Son 13 personas para 7,9 llamados diarios”. No, son 13 personas que tenían en sus manos la vida de un promedio de 7000 bebés con cardiopatías congénitas al año. Si quieren eficiencia en el sistema de salud podrían empezar con Mario Lugones preso por el desastre del fentanilo.

El de Milei es un gobierno de antivacunas y terraplanistas, que opinan que hay que dejar morir bebés porque no es rentable darles atención médica.

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