Javier Milei viajó este sábado a São Paulo para participar del lanzamiento de la candidatura presidencial de Flavio Bolsonaro. El hijo mayor del ex presidente Bolsonaro fue ungido para liderar a la extrema derecha brasilera en las próximas elecciones presidenciales, las cuales se realizarán en octubre próximo.
Desde el escenario respaldó abiertamente al candidato del bolsonarismo, lo cual basta para desatar una crisis diplomática en cualquier lugar del mundo. Pero no satisfecho con esto, Milei atacó públicamente a Luiz Inácio Lula da Silva, a quien sin ningún tipo de reserva calificó de «ladrón» y «presidiario». Además, lo acusó de ser uno de los impulsores de la campaña «antiargentina» que circuló en redes sociales en la recta final de Mundial.
Como era predecible, este accionar insólito y escandaloso abrió una nueva crisis diplomática entre Buenos Aires y Brasilia. Horas después, Lula llamó a consultas al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, y convocó al representante argentino en Brasilia para exigir explicaciones, mientras Milei redoblaba sus ataques contra su homólogo brasileño.
Así, la campaña presidencial brasileña reafirmó que Milei es un lamebotas de la política de la Casa Blanca trumpista en la región.
El bolsonarismo busca volver al poder
La extrema derecha brasileña trata de recomponerse después de la derrota electoral de Jair Bolsonaro en 2022. Recordemos que el ex presidente fue inhabilitado para competir tras su condena por el intento de golpe de Estado del 08 de enero de 2023, con lo cual se abrió una “vacante” en el bolsonarismo y dio paso a un proceso de reorganización interna.
En este marco, Flavio Bolsonaro -hijo mayor del ex presidente- fue la figura elegida para mantener unido ese espacio y retornar al Palacio del Planalto. Una tarea que le está costando, debido a las fuertes disputas internas de la familia bolsonaro y el escándalo en torno al caso del banco Master.
Milei decidió intervenir en ese momento. Su viaje aportó un respaldo internacional a una campaña que busca mostrar que la extrema derecha conserva aliados fuera de Brasil y capacidad para volver a disputar el poder. La presencia de un presidente en ejercicio respaldando públicamente a Flavio Bolsonaro reforzó esa estrategia y proyectó una imagen con impacto tanto hacia el electorado brasileño como hacia el resto de la región.
Brasil respondió casi de inmediato a la visita y a los ataques del presidente argentino. El gobierno de Lula interpretó la participación de Milei en el acto como una injerencia directa en la campaña presidencial y elevó el conflicto al plano diplomático, por lo cual retiró temporalmente a su principal representante en la Argentina.
Milei intentó justificar su intervención asegurando que el gobierno de Lula impulsa una campaña «antiargentina». La acusación -absurda y sin fundamento- tomó como punto de partida las discusiones que circularon en redes sociales durante el Mundial de fútbol, en la que distintos usuarios brasileños difundieron mensajes contra la selección y los hinchas argentinos. El presidente argentino trasladó esa polémica al terreno político y la presentó como una estrategia promovida desde el Palacio del Planalto, sin aportar ninguna prueba que respaldara esa afirmación.
La operación le permitió presentar su respaldo al bolsonarismo como una respuesta frente a una supuesta “agresión” contra la Argentina, cuando en realidad terminó involucrando a la Presidencia argentina en una disputa política interna de Brasil.
Una política exterior alineada con la extrema derecha
Desde la llegada de Milei a la presidencia, las relaciones bilaterales entre Brasil y la Argentina atraviesan un pésimo momento. El viaje a São Paulo llevó eso a un nuevo nivel y dejó una escandalosa imagen difícil de ignorar: un presidente argentino utilizando el peso de su cargo para intervenir en la campaña electoral de un país vecino y respaldar a la principal referencia de la extrema derecha brasileña. Este accionar proyectó al gobierno anarcocapitalista como el principal “lamebotas” de Trump en América Latina.
Los ataques de Milei a Lula son escandalosos y merecen ser repudiados. Significó la intromisión del gobierno argentino en la campaña brasilera para apoyar la candidatura de extrema derecha de Flavio Bolsonaro, atacando al presidente constitucional del país hermano. Lula encabeza un gobierno burgués de centro izquierda, la cual no le damos ni un gramo de apoyo político. No obstante, repudiamos la actuación de provocación de Milei, lamebotas de Trump, que le hace el juego a la extrema derecha y violenta las relaciones de solidaridad que debe haber entre países hermanos.
Los trabajadores argentinos y brasileños enfrentan problemas similares. Salarios que pierden frente al costo de vida, empleo precario, ataques contra las jubilaciones y reformas laborales regresivas forman parte de una experiencia compartida a ambos lados de la frontera. Las alianzas que impulsa Milei no buscan responder a esos problemas, sino fortalecer un bloque político que pretende avanzar todavía más sobre las conquistas sociales y laborales de la clase trabajadora.
La organización independiente de la clase trabajadora y la solidaridad entre los pueblos de América Latina siguen siendo la única perspectiva capaz de enfrentar tanto a los gobiernos que administran el capitalismo mediante distintas variantes como a la extrema derecha que busca endurecer ese mismo régimen.




