El Gobierno de Javier Milei llega a este jueves a una de las votaciones más delicadas desde el inicio de su mandato en un escenario muy distinto al que imaginaba cuando impulsó la «Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada». Sin los votos y frente al fantasma de la movilización, tuvieron que retroceder el día anterior en el capítulo más repudiado de la ley, el de la extranjerización de las tierras.
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La discusión dejó de ser exclusivamente parlamentaria y eso condicionó todo el debate: la sola sombra de la movilización del 6 de agosto fue suficiente para meterle crisis al proyecto.
«Hoy llenemos las calles contra este gobierno impopular que quiere hacer sagrada la propiedad privada y ponerla por encima de las necesidades sociales y de la naturaleza» dijo Manuela Castañeira, referente del Nuevo MAS.
Ya estamos en Congreso ????????
Hoy llenemos las calles contra este gobierno impopular que quiere hacer sagrada la propiedad privada y ponerla por encima de las necesidades sociales y de la naturaleza.No a la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada! pic.twitter.com/EQBaIKMMid
— Manuela Castañeira (@ManuelaC22) August 6, 2026
«Movilicemos todos contra el aberrante proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y asestarle un golpe a este gobierno cipayo y antisocial» dijo Federico Winokur.
NO A LA LEY DE INVIOLABILIDAD DE LA PROPIEDAD PRIVADA
Movilicemos todos contra el aberrante proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y asestarle un golpe a este gobierno cipayo y antisocial.
¡Nuestras tierras y derechos sociales valen más que sus ganancias! pic.twitter.com/q9Kdexutpf
— Federico Winokur (@federicowinokur) August 6, 2026
Las dificultades no aparecieron de un día para otro. Ya durante el tratamiento en comisión comenzaron a surgir diferencias entre los sectores que el Gobierno esperaba incorporar a la mayoría, mientras el proyecto sufría sucesivas modificaciones. Esa dinámica continuó después del dictamen y quedó expuesta cuando Patricia Bullrich solicitó un cuarto intermedio antes del receso parlamentario. Más que un procedimiento reglamentario, fue el reconocimiento de que el oficialismo necesitaba ganar tiempo para seguir negociando. Pero, además, se había vuelto imposible para ellos imponer la «Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada», que vendía el país entero a los capitales trasnacionales, tras el clima político abierto por el partido Argentina-Inglaterra del Mundial.
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Desde entonces, Bullrich quedó al frente de una intensa rosca parlamentaria para reunir los apoyos que todavía le faltan al oficialismo. Durante el receso continuaron las conversaciones con bloques dialoguistas/cómplices, sectores del radicalismo y representantes de distintas provincias, mientras circularon nuevas versiones del proyecto. La conferencia de prensa prevista para las horas previas a la sesión probablemente anticipe hasta dónde está dispuesto a retroceder el Gobierno para intentar salvar una iniciativa que considera estratégica.

Desde el cuarto intermedio, buena parte de las conversaciones encabezadas por Patricia Bullrich giraron alrededor del capítulo que modifica la Ley de Tierras. No es casual. La eliminación del límite del 15% a la propiedad extranjera sobre tierras rurales terminó convirtiéndose en el aspecto más cuestionado de toda la iniciativa y concentró buena parte del rechazo.
Ese capítulo ocupa el centro del debate porque revela una orientación más amplia del proyecto. La eliminación de ese límite abriría el camino a una mayor extranjerización de la tierra. El oficialismo concentra allí sus esfuerzos para desactivar el punto que hoy le genera el mayor costo político y preservar el resto de la reforma.
El espectro de la movilización del 6 de agosto incidió directamente en el recinto parlamentario. El oficialismo no modificó el proyecto únicamente porque no alcanzaban los votos; el crecimiento del rechazo social elevó el costo político de sostener intactos los aspectos más cuestionados de la reforma. La presión desde las calles pasó a formar parte de la relación de fuerzas que condiciona la votación en el Senado.
Por otra parte, el gobierno de Milei reprimió la movilización con gases lacrimógenos y el disparo de balas de goma. Esto fue denunciado por Manuela Castañeira.
Es un escándalo! El gobierno reprime una movilización pacífica, multitudinaria, llena de laburantes, pibes y autoconvocades que ejercen su derecho democrático a protestar contra una ley impopular. Buscan desanimar a que siga llegando la enorme marea que quiere decir abajo a esta… pic.twitter.com/mgXG53ZxBb
— Manuela Castañeira (@ManuelaC22) August 6, 2026




