Manuela Castañeira: «La izquierda tiene que unirse para aprovechar la oportunidad histórica de romper su techo»

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En Modo Fontevecchia recibimos a la próxima invitada. Es socióloga, egresada de la Facultad de Sociales de la UBA y dirigente política, es militante anticapitalista y feminista, y referente del Nuevo MAS y de Las Rojas. Recibimos a Manuela Castañeira. 


Jorge Fontevecchia: Manuela, un gusto. Intercambiábamos mensajes respecto a las posibilidades que tiene la izquierda en Argentina.  Es un tema que hemos tratado varias veces en este programa y vos planteabas, si no entiendo mal, que este era un momento para juntar a todas las izquierdas. Y me gustaría que compartieras con nuestra audiencia tu propia visión de la oportunidad y del desafío que tiene la izquierda en este contexto electoral.

Manuela Castañeira: Justamente, Jorge, hemos intercambiado al respecto sobre esta oportunidad, que te agrego que opino que es histórica. La oportunidad histórica de unificarse: creo que es clave abordar este debate porque nos posibilitaría romper nuestro techo. Estamos en un mundo convulsionado, en un país donde el gobierno de Milei ha forzado a millones a la carestía de la vida, a la miseria social, al dolor, a hacer cada día más difícil. Inclusive a aquellos que en su momento lo han votado y que hoy dicen Milei me arruinó la vida. Vivimos en un momento en el que los centros políticos no son el eje, no proponen alternativas y no pueden dar respuestas.

Ese es el momento en el que la izquierda tiene la posibilidad de presentar una alternativa superadora. Creo que para eso, por supuesto, las teorías de los superhéroes son lindas para el cine y tal vez un poco para la fantasía. Pero realmente creo que nadie puede por sí solo o sola resolver los grandes problemas de la sociedad y por eso se requieren todas la fuerzas de la izquierda.

Y hemos sacado esta carta abierta, hemos hecho público este debate, te la traje también impresa. Jorge, yo soy una persona del papel también, siempre te traigo los programas por escrito, libros y demás. En esta oportunidad te la traje por escrito porque para nosotros este debate tiene que ser público, lo tenemos que hacer con el conjunto de la sociedad, lo tenemos que hacer con nuestros votantes, lo tenemos que intercambiar con el periodismo, en los medios de comunicación y que sea parte la sociedad de esta mirada.

JF: Vos planteaste que los superhéroes son lindos para la ficción pero en la realidad es una organización, una suma de personas. ¿Te referís específicamente a Myriam Bregman?

MC: Hay una cuestión que quiero aclarar. A mí me da una enorme alegría que haya referentas y referentes de la izquierda que gocen de buena mirada ante la sociedad y que les vaya bien en las encuestas, eso es muy positivo y nos fortalece a todos. Ahora, no podemos pensar que alguien por sí solo (no sé si es como lo plantea ella, posiblemente no) que sea una cuestión de personas solas.

A veces hay una mirada muy personalista de la política en general, en la izquierda también.

JF: En general se busca un significante porque simplifica la comunicación, alguien que encarne. Por eso a veces los analistas electorales siempre te hablan del candidato independientemente de las ideas detrás. Pero lo que estás planteando es que a lo mejor sean necesarias las dos cosas.

MC: A lo mejor pueden ser las organizaciones, a lo mejor pueden ser no solo nombres. Pero también esa idea de significante fue del último período y también fue muy exacerbada por las PASO. Así se impone la figura abstraída del programa, abstraída de la organización. Sería la persona individual la que vendría a dar respuesta y vendría a resolver. Y bueno, yo traigo una mirada de la política bien distinta, muy colectiva, muy participativa, muy desde abajo.

JF: ¿Cuál sería ese techo que tiene hoy la izquierda y si se rompiera, a tu juicio, hasta dónde podría llegar?

MC: No lo sabemos hasta dónde podemos llegar si nosotros nos unificamos.

Realmente venimos de muchas décadas de fragmentación. Venimos de muchísimo tiempo sin construir alternativas unitarias. Y no lo digo solo electoralmente, lo digo también políticamente.

En esto que te decía sobre mi mirada de la política desde abajo, creo que hay que preparar también a la sociedad para las alternativas de la izquierda.

JF: En su momento el kirchnerismo le quitó a la izquierda una parte del electorado. ¿Podríamos decir que la obsolescencia del kirchnerismo también le da una oportunidad a poder adquirir una masa crítica impensada hasta entonces?

MC: Totalmente.

JF: ¿Podríamos decir que hay, no sé, en ese 15 o 20% del kirchnerismo, una cantidad de votantes que la izquierda nunca tuvo? Está circulando la idea del entrismo trotskista de Macri a Milei. ¿Podríamos decir que hay una oportunidad en que los votantes del kirchnerismo duro encuentren en la izquierda una alternativa que no encuentran en el peronismo?

MC: Yo creo que eso puede sin duda darse. Viene habiendo un diálogo con esa gente porque hay un encuentro en la experiencia social de resistir a este gobierno en la calle, cotidiana, de personas que vienen de votar al kirchnerismo o tienen pertenencia peronista y que nos miran diciendo «mis referentes no están, pero ustedes sí, con ustedes comparto, con ustedes comparto la lucha por los jubilados, por los derechos de las mujeres, por la universidad». Y hay un diálogo que empieza a construirse en la cotidianidad, en la vida política, en la vida social, te diría.

Creo que no siempre esos fenómenos sociales se traducen a lo político. Hay una oportunidad para poder empezar a trabajar en ese sentido. Sin duda es así, pero te digo más, yo creo que también hay mucho desencanto de trabajadores que se habían volcado al mileísmo y de amplios sectores de la juventud que hoy dicen me arruinó la vida y quiero buscar otra opción.

Entonces, hay un gran momento de convulsión, de dolor que abre a nuevas perspectivas, nuevos panoramas. Estamos en el siglo XXI, hay nuevas discusiones. Los partidos tradicionales están muy desgastados y afectados.

Hay falta de programa, de propuestas, hay fracasos. Y creo que ahí sí hay una gran posibilidad para construir alternativas anticapitalistas.

JF: Puedo plantear un clásico de que la izquierda en la Argentina tuvo siempre una menor participación que en países vecinos porque el peronismo ocupó ese lugar o una parte de ese lugar. Y que no hubiera podido surgir con la fuerza del PT, por ejemplo, como surgió en Brasil, porque en Brasil no existía el peronismo, y que cierta decadencia del peronismo le crea esa oportunidad a la izquierda.

MC: Es un análisis muy interesante. Creo que, de todas maneras, la izquierda en la Argentina, así por ahí como en Francia, cuando estamos hablando de la izquierda estamos hablando de una izquierda anticapitalista, roja. Viene teniendo un protagonismo muy peculiar para lo que es la región, inclusive me parece, comparado con Brasil, posiblemente más visible en el debate público y me parece que hay una consolidación de ese espacio ahora.

Tenemos que preparar a la sociedad para poder traducir eso también en términos electorales, para poder traducirlo en términos inclusive de gobierno. Entonces hay una cotidianidad en el debate y en los programas que me parece que es importante desarrollar.

JF: Como le pasó al PT. Si hubiera una izquierda unificada, importante, que lograse 20% de los votos; y en un proceso de aproximaciones sucesivas pudiesen encontrar un candidato que les permitiera incluso competir por la presidencia… Como fue el caso de Lula, que creo que pasaron 14 elecciones hasta que llegó a presidente. Luego, en el acercamiento a la presidencia, como el famoso teorema de Bablini, obligue a no ser anticapitalista.

MC: Ahí justo me estás mencionando una tradición política bien distinta, que es la socialdemocracia.

JF: Lula no sería eso hoy, pero el PT en su origen era anticapitalista.

MC: No necesariamente. Tuvo un origen posiblemente más a la izquierda, inclusive, que el peronismo, pero derivó en otro tipo de programas. Ahora bien, el problema es que hoy Lula es un gobierno de la socialdemocracia. El problema de hoy es que es una gestión de las miserias del capitalismo y no de medidas contra el poder económico y político de la clase dominante. Y el tipo de gestión del gobierno de Lula de nuevo le da posibilidades al bolsonarismo. Entonces, volvemos al debate en la Argentina y volvemos al debate del programa, que realmente yo creo que para hacer las cosas diferentes hay que ser diferentes, hay que tener otros programas, hay que cuestionar el poder, hay que cuestionar esta idea de que todo es para comprar y vender.

Y por supuesto, ¿es legítimo pensar que la izquierda puede gobernar? Totalmente. ¿Es difícil? Seguramente. Sería utópico pensar que podríamos hacerlo sin la movilización popular de las mayorías sociales, para construir realmente un Estado diferente y no terminar como esas experiencias que fracasaron.

Podemos mencionar a Lula, pero podemos mencionar a Podemos, a Syriza y a todos aquellos que integraron al Estado para no cambiar nada, para gestionar y administrar la pobreza y la miseria. Y terminan reproduciendo lo que nosotros queremos cuestionar. Me parece que es muy importante pensar, y por eso yo todo el tiempo me remito a lo social, a la fuerza social, a preparar a la sociedad para estos programas, a la movilización, a la idea colectiva de la política, a alejarnos de las figuras de los salvadores, a la construcción desde abajo hacia arriba.

Porque realmente estoy planteando que en este siglo XXI, donde tenemos un capitalismo que nos propone guerra, miseria, violencia y agresión, tenemos que construir una salida práctica. Y para mí esa respuesta práctica es el anticapitalismo.

JF: ¿En qué país lo encontrás?

MC: Es lo que tenemos que construir. Yo creo que Argentina es un candidato maravilloso para la revolución, para las ideas anticapitalistas. Creo que Argentina tiene una gran participación política. Creo que tiene la movilización social necesaria.

Creo que tiene este vínculo entre plazas y palacios muy desarrollado. Creo que hay una izquierda que está muy fortalecida y legitimada ante la sociedad por una trayectoria de militancia honesta y comprometida. Creo que tenemos un montón de posibilidades. Tengo mucho entusiasmo como parte de la nueva generación de la política. Y creo que eso suma.

JF: Manuela Castañeira, muchísimas gracias.

MC: Gracias a vos.

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