Magnus Hirschfeld y los orígenes del movimiento de la diversidad sexo-genérica

En este artículo, discutiremos sobre los orígenes del movimiento de la diversidad sexo-genérica. Para ello, seguiremos la trayectoria de Magnus Hirschfeld (1868-1935), quien fue uno de los principales representantes de la comunidad homosexual alemana, participó en la fundación de sus principales organizaciones y periódicos.

“La liberación de los homosexuales solo podrá ser obra de los homosexuales mismos” (Proclama del Comité de Acción del Frente Unido, Alemania, 1921)

Magnus Hirschfeld Fue uno de los principales referentes en la lucha por despenalizar la homosexualidad masculina como así también contra los intentos de penalizar la homosexualidad femenina. Su vida se encontró marcada por el activismo en defensa de los derechos de la diversidad sexo-genérica, hecho que llevó a que fuera perseguido por los nazis y debiera finalmente exiliarse de Alemania.

Sin embargo, antes de comenzar a indagar en torno a su vida y obra es necesario aclarar algunas cuestiones a modo introductorio. En primer lugar, al hablar sobre los orígenes del movimiento de la diversidad sexo-genérica nos referimos, principalmente, de la cuestión homosexual que fue la primera en ocupar el debate público. Además, dejemos anotado que, dentro del campo de la diversidad sexo-genérica, la comunidad homosexual fue la primera en crear sus primeras organizaciones desde fines del siglo XIX.

En segundo lugar, con homosexualidad nos referimos a un fenómeno que trasciende lo que podemos denominar como relaciones sexuales homosexuales, algo que ha existido a lo largo de toda la historia de la humanidad y que hace referencia a las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Entonces, al hablar de homosexualidad hacemos referencia a un fenómeno más profundo, novedoso en la historia humana y que está relacionado con la identidad, esto es, el hecho de que una persona pueda construir su identidad o al menos parte de su identidad sobre la base de su orientación sexual. A su vez, damos cuenta de algo que, si bien tiene su faceta individual, a la vez es algo profundamente colectivo. Cuando hablamos de identidad estamos haciendo referencia a la autoadscripción a un colectivo, a un grupo, a un movimiento. La homosexualidad, así entendida, es un fenómeno original que surge de la mano del capitalismo desde fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Por último, con relación a los orígenes del movimiento de la diversidad sexo-genérica nos referimos al momento en que las personas de la comunidad, en un primer momento la comunidad homosexual, conformaron sus propias organizaciones y llevaron sus reclamos a la esfera pública, ya sea a través de movilizaciones y medidas de lucha callejera, su participación en los debates a través de diarios y revistas, la exigencia a las autoridades de gobierno, etc. En suma, cuando su identidad desbordó el mero ámbito de la vida privada para pasar a conformar parte de la vida pública y política junto con sus reclamos y consignas.

En este sentido, podemos identificar dos grandes momentos en la historia del movimiento de la diversidad sexo-genérica. El primero, estuvo centrado en Europa entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, que luego fue abortado por la represión del nazismo y el estalinismo; luego un segundo momento a partir las décadas del 60 y 70 centrado en Estados Unidos, pero que luego fue expandiéndose al resto del mundo. En este artículo abordaremos solo el primer momento, dejando los siguientes para artículos posteriores.

Los orígenes del movimiento de la diversidad sexo-genérica en Alemania

Fue en Alemania, a fines del siglo XIX, el primer país en donde surgió una comunidad homosexual organizada. Esto se explica por una serie de contradicciones derivadas de todas las tareas democráticas incompletas por parte de la revolución burguesa. Allí, se daba la situación de un Estado y una sociedad capitalista y moderna en múltiples aspectos, pero con toda una serie de resquicios feudales y reaccionarios en su estructura jurídica. Alemania heredó de la Edad Media una serie de normas que, en otros países como Francia, Holanda, Bélgica, Italia, etc., fueron abolidas con la revolución burguesa.

El artículo 175 del código penal alemán penaba con hasta seis meses de cárcel y quita de derechos civiles (como el derecho al voto, a ejercer ciertas profesiones, etc.) a aquellos varones que mantuvieran relaciones sexuales con otros varones.  Esto daba lugar a una situación sumamente injusta y fácilmente perceptible, en la que un varón homosexual tenía toda una serie de derechos democráticos como la libertad de prensa, reunión, asociación, derechos laborales, derecho al sufragio, etc. pero sin embargo podía ser castigado con cárcel, inhabilitado de ocupar cargos públicos, solo por ser gay.

En otras palabras, la comunidad homosexual alemana tenía prohibido vivir libremente su sexualidad e identidad, lo cual derivaba en otras situaciones de vulneración como la constante amenaza de ser delatados a la policía o chantajeados de ser delatados por delincuentes.

El comité científico-humanitario y la lucha por la despenalización de la homosexualidad

Frente a lo anteriormente expuesto, en 1897 se funda, de la mano de Magnus Hirschfeld, la que probablemente fue la primera organización de lucha por los derechos de las personas homosexuales, el “Comité Científico-Humanitario”, que luego fue seguido por otras organizaciones, como el “Instituto de Ciencias Sexuales”. Junto con esto, se produjo una proliferación de periódicos y revistas propias del movimiento, que buscaban ganar el apoyo de la opinión pública, llevar adelante debates y disputas teóricas con otras organizaciones, etc.

Estas primeras organizaciones y periódicos, dieron dos grandes luchas: por un lado, buscaron discutir con aquellos discursos que planteaban a la homosexualidad como una enfermedad o como un comportamiento antinatural e inmoral. Así, en una obra como “Sócrates y Safo” (1896), Hirschfeld planteaba lo siguiente:

“En algún momento debemos aceptar el extraño hecho de que el amor no se limita exclusivamente a personas de sexos opuestos. Si bien aún no comprendemos las razones que lo originan y este amor también asusta a quienes lo experimentan, podemos afirmar que no es casualidad que en todas partes, en todas las épocas y entre todos los pueblos, exista un gran número de hombres y mujeres que no se sienten atraídos por el sexo opuesto, sino por el mismo sexo.” (Hirschfeld, 1896)

A su vez, el objetivo de estas producciones era sentar las bases teóricas para luchar por lo que fue otro de los ejes del movimiento, la abolición del Párrafo 175 del código penal alemán:

“El párrafo 175 es una mancha negra en el símbolo de la Dama de la Justicia alemana, que recordaremos con vergüenza, al igual que recordamos con vergüenza aquellos juicios por brujería y herejía donde se contradecían las conclusiones de la ciencia. «¡No quemen a las brujas!», gritaban los científicos a los jueces durante siglos. «No son criminales, son mujeres exaltadas e histéricas. A menudo, su único delito es tener mayores dotes espirituales que quienes las rodean». No escuchaban, siempre se remitían a «la voz del pueblo» y, sin embargo, las llamas de la hoguera siguen quemando a miles de mujeres inocentes.” (Hirschfeld, 1896)

Es en este marco que debe entender la teoría del tercer sexo, elaborada por el mismo Magnus y, a través de la cual, buscaba brindar bases sólidas y científicas para el fenómeno de la homosexualidad. Otra de las acciones llevadas a cabo por el Hirschfeld y el Comité, fueron la realización de los primeros censos y estimaciones sobre la población homosexual en Alemania, a través de los cuales se concluyó que, aproximadamente, el 2,2% de la población del país era homosexual (Adam, B. 1987). Hirschfeld creía que, una vez que existiera la suficiente evidencia científica para comprender que la homosexualidad no era un delito ni algo antinatural e inmoral, se podría acabar con la opresión hacia las personas homosexuales.

Otro de los ejes de la lucha de Hirschfeld y el movimiento homosexual fue impulsar la alianza con el movimiento de mujeres y la integración de lesbianas al comité, a las cuales veía como oprimidas por más que el Párrafo 175 no penalizara la homosexualidad femenina. Debido a esto, una gran cantidad de mujeres lesbianas se unieron al Comité y, desde allí, lucharon por la unidad del movimiento de mujeres con el movimiento de la diversidad sexo-genérica, tal como lo expresó en un mitin del Comité Anna Rüling:

“Nuestro objetivo final se alcanzará cuando ambos movimientos reconozcan que tienen muchos intereses comunes por los que luchar cuando sea necesario. Y cuando, como sucederá, lleguen tiempos difíciles para cualquiera de los dos bandos, no será momento de dudar en defendernos de la injusticia y marchar hacia la victoria que sin duda será nuestra. (…)

Quizás no hoy ni mañana, pero en un futuro no muy lejano, ¡El Movimiento de Mujeres y los homosexuales alzarán sus estandartes en señal de victoria!” (Anna Rüling en: Ridinger, R. 2004)

Como afirmamos previamente, la principal lucha que llevaron a cabo estas organizaciones fue la lucha por la abolición del párrafo 175 del código penal alemán. Sin embargo, esta era una lucha dura y a la cual se oponían los partidos de la burguesía alemana, las iglesias y todas las instituciones del Imperio Alemán, incluyendo al mismísimo Kaiser. Para esto, desde el Comité se impulsaron acciones para lograr el apoyo de un público más amplio y para el tratamiento de estas leyes. Organizaron la recolección de firmas entre referentes sociales, de la política, la cultura y el arte, la ciencia, con lo cual consiguieron el apoyo de grandes personalidades, como Albert Einstein, Stefan Zweig, Herman Hesse, entre otros (Adam, B. 1987).

A su vez, la dureza de esta lucha obligó al emergente movimiento a buscar aliados para dar la pelea política, y los encontró entre sectores de la izquierda. Así, se logró una alianza con la Socialdemocracia Alemana[1] que, desde fechas tan tempranas como 1898, apoyó los proyectos legislativos para despenalizar la homosexualidad que impulsó el Comité Científico Humanitario.

Esta búsqueda de aliados entre la izquierda fue de central importancia en la vida y el activismo de Hirschfeld, dado que, salvo contadas excepciones, entre los partidos burgueses solo encontró oídos sordos, trabas a sus proyectos de despenalización e, incluso, en algunos casos enfrentó los intentos de dichos partidos para extender la ilegalización de la homosexualidad a las mujeres.

Esta alianza con la izquierda no fue un mero apoyo de palabras, pues a lo largo del periodo previo a la Primera Guerra Mundial y la traición de la Segunda Internacional, podemos encontrar una gran cantidad de notas en los periódicos y revistas del Partido Socialdemócrata Alemán respaldando la lucha por la abolición de la ilegalización de la homosexualidad, algo sumamente valorable si se tiene en cuenta los prejuicios que podían cargar sobre el tema los sectores más atrasados de Alemania. Por ejemplo, podemos encontrar en la prensa y propaganda socialista ideas como la siguiente:

“si la prensa socialdemócrata está al frente de la lucha contra dicho párrafo, esto corresponde con su tradición de defender a todos los oprimidos. Los homosexuales están oprimidos mientras exista el Párrafo 175. Todos los que conocen su condición son un peligro para ellos. Y así, a menudo viven una existencia miserable, llena de angustias y ansiedad, con zozobra eterna y miedo a la persecución del fiscal y la pistola del chantajista.

Se debe poner fin a tales condiciones. Los que no ayudan a esta causa se hacen cómplices de la injusticia. Lo que dos personas adultas hagan entre sí y todo acto sexual que realicen por libre voluntad mutua es asunto privado de ellos y no debe preocupar al fiscal ni al público, igual que cualquier otro acto íntimo que tenga lugar entre dos adultos.

Desde este punto de vista, exigimos la derogación del Párrafo 175” (Citado en Gaido, 2023).

La primavera revolucionaria

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, también se produjo la traición del Partido Socialdemócrata alemán (y de la mayoría de partidos agrupados en la Segunda Internacional), pues apoyó el ingreso de Alemania en la masacre imperialista. Posteriormente, en los marcos de la revolución alemana (1919-1923), dicho partido llegó al poder con el apoyo de sectores de la burguesía alemana, que vieron en los derechos de derecha de la socialdemocracia un medio para contener la radicalización de la clase obrera.

A pesar de esto, su llegada al poder generó grandes expectativas, pues aún era vista como el partido que representaba a la mayoría de la clase obrera y contaba con una larga historia como corriente política de izquierda. Hirschfeld y las organizaciones de la comunidad homosexual vislumbraron que, con la llegada del PSD al poder, era posible derogar de forma definitiva el párrafo 175.  Sin embargo, al igual que traicionó a la clase obrera al apoyar la guerra imperialista, también lo hizo con el movimiento de la diversidad sexo-genérica, pues no derogó dicho párrafo del código penal.

Para estos momentos, Hirschfeld había fundado una nueva y más influyente organización: el Instituto de Ciencias Sexuales. Desde allí se realizaban actividades académicas y culturales; además, se organizaban diversas iniciativas por la despenalización de la homosexualidad. En este marco y de la mano de la Revolución Alemana, surgieron aún más organizaciones de la diversidad sexo-genérica, y la organización se profundizó con la creación del “Frente Unido” que nucleaba a distintos grupos y organizaciones que, anteriormente, se encontraban separados.

A su vez, Hirschfeld se esforzó en lograr una organización internacional del movimiento y, por tal motivo, participó de la creación de la “Liga Mundial por la Reforma Sexual”, la cual llegó a tener decenas de miles de miembros a nivel mundial (sobre todo en Europa). Para sintetizar el espíritu de lucha y optimismo de la comunidad homosexual a principios de la década del 20, veamos el siguiente fragmento del llamado al segundo congreso del Frente Unido:

“Debemos demostrar que hemos aprendido a conquistar nuestros derechos por nosotros mismos y hemos creado una organización que exige respeto. No podemos seguir esperando que solo unos pocos científicos luchen por nuestra causa; debemos demostrar nuestra propia fuerza (…) Ningún homosexual debería estar ausente sea rico o pobre, trabajador o académico, diplomático o empresario (…) debemos demostrar si nos hemos convertido en una organización de lucha o simplemente en un club social. Quien no marcha con nosotros, marcha contra nosotros.” (Citado en Adam, B. 1987)

No obstante, debido a que el gobierno socialdemócrata no cumplió con las expectativas y la homosexualidad continuó siendo un delito, Hirschfeld y las organizaciones de la comunidad homosexual comenzaron a buscar nuevos aliados (aunque nunca rompieron de forma total las relaciones con la socialdemocracia).

Hirschfeld compartió la expectativa que generó el triunfo de la revolución rusa en 1917, la cual demostró que era posible un mundo sin oprimidos ni explotados. Recordemos que la URSS implementó medidas democráticas de vanguardia en la época, tanto en el campo de los derechos de la mujer como de los derechos del sector de la diversidad sexo-genérica. Por ejemplo, en 1922 despenalizó la homosexualidad y, además, fue el primer país del mundo en permitir el matrimonio civil entre personas del mismo sexo (lo cual puede considerarse como una legalización de facto del matrimonio igualitario).

A raíz de estas medidas, se tejieron importantes relaciones entre Hirschfeld y la comunidad homosexual con la Unión Soviética. También, sostuvo relaciones con el Partido Comunista Alemán, a pesar de la política ultraizquierdista y sectaria que sostuvo esta organización a lo largo de este periodo, que incluso lo llevaron a una serie de roces con el mismo Hirschfeld.

A pesar de estos roces con los comunistas alemanes, a lo largo de la década del 20 se dieron múltiples encuentros entre representantes del Estado soviético y Hirschfeld, quien incluso fue invitado en diversas ocasiones a la URSS a exponer sus avances científicos y teóricos. Asimismo, se dieron visitas de funcionarios soviéticos al Instituto de Ciencias Sexuales.

Sin embargo, toda esta experiencia fue cortada de raíz. Por un lado, la contrarrevolución hitleriana destruyó todas las organizaciones y exterminó a miles de miembros de la comunidad homosexual alemana. Por el otro, la contrarrevolución estalinista que, bajo la falsa acusación de que los homosexuales eran agentes del nazismo, prohibió la homosexualidad en la URSS en 1934. Así se llegó al fin de esta primera ola del movimiento de la diversidad, cuya represión será abordada en una nota posterior.

Palabras finales

Magnus Hirschfeld no fue un revolucionario comunista en el sentido estricto de la palabra. Si bien tuvo profundas conexiones con la izquierda revolucionaria, su estrategia para lograr la liberación homosexual consistió en demostrar las bases científicas del deseo homosexual, pues consideraba que esto bastaría para que la homosexualidad dejara de considerarse como algo antinatural y como un delito.

A pesar de los límites de esta estrategia, se convirtió en uno de los principales dirigentes de un movimiento con características anticapitalistas, tanto por sus enemigos como por los métodos que desarrolló. Su lucha por la abolición del párrafo 175 del Código Penal Alemán lo llevó a enfrentarse con las principales instituciones del Estado capitalista, como la policía, la justicia burguesa y el parlamento, que constantemente accionaban para mantener a la homosexualidad en los marcos de la ilegalidad.

Aunque buscó aliados en los más amplios sectores, salvando algunas excepciones, solo los encontró en la izquierda (entre la socialdemocracia primero, en el partido comunista luego). De esta forma, a pesar de que aún luego de la traición de la socialdemocracia se mantuvo cercano a esta última, esto no le impidió un acercamiento con la Rusia soviética, con la cual tejió importantes lazos y una colaboración activa.

En cuanto a sus métodos, además de la alianza estratégica con la izquierda, impulsó la unidad con el movimiento de mujeres y la presión al Estado burgués.

A pesar de que Hirschfeld no fue un revolucionario socialista, lo anterior permite entender la saña con que los nazis y el estalinismo, reprimieron y ahogaron en sangre a esta primera ola del movimiento de la diversidad sexo-genérica.

Por todo esto, nos parece importante rescatar su figura, sus aportes teóricos y sus luchas, en la perspectiva de reconstruir una perspectiva anticapitalista para el movimiento de la diversidad sexo-genérica.

Bibliografía

Hirschfeld, M. (1896). Safo y Sócrates.

Gaido, D. (2023). Marxismo y liberación homosexual: Las relaciones de Magnus Hirschfeld con el Partido Socialdemócrata de Alemania y con el primer gobierno soviético. Ariadna Ediciones.

Adam, B. D. (1987). The rise of a gay and lesbian movement. Twayne Publishers.

Ridinger, R. B. (Ed.). (2004). Historic speeches and rhetoric for gay and lesbian rights (1892–2000). Routledge.

[1] Para ese entonces, la socialdemocracia era la denominación que utilizaban los partidos obreros revolucionarios, aunque a su interior contenían tendencias reformistas y revisionistas. La división entre ambas alas se produjo en el marco de I Guerra Mundial (cuando los partidos socialdemócratas votaron a favor de los créditos de guerra de sus respectivos países) y la revolución rusa de 1917. De hecho, el Partido Bolchevique, que hizo parte de la II Internacional Socialdemócrata, pasó a denominarse como Partido Comunista a partir de 1918.

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