Europa

Macron profundiza la escalada militar con la «disuación nuclear avanzada»

En un discurso dirigido a las fuerzas armadas, Emmanuel Macron presentó la nueva estrategia de disuasión nuclear de Francia, así como la reanudación de la producción de armas nucleares.

Desde la base naval de Île Longue el 2 de marzo, Emmanuel Macron anunció que Francia extendería su paraguas nuclear a sus aliados europeos. Esta nueva estrategia de disuasión nuclear, denominada disuasión avanzada, se inscribe en el contexto de escalada militar mundial. Las amenazas rusa y china, así como el deterioro de los acuerdos transatlánticos, justifican para el Ejecutivo este programa que incluye la reanudación de la producción de cabezas nucleares, algo que no ocurría desde hace casi 40 años.

Disuasión avanzada e integración europea a la estrategia nuclear nacional

Denominada disuasión avanzada por Emmanuel Macron durante su discurso, esta nueva estrategia acentúa la dimensión europea de la disuasión nuclear. El presidente declaró que “los intereses vitales de Francia superan las fronteras nacionales”. Ocho países europeos participarán así en las operaciones de disuasión nuclear de Francia: Alemania, Bélgica, Dinamarca, Grecia, Países Bajos, Polonia, Reino Unido y Suecia.

Los aliados europeos desempeñarán un papel en la escalada militar convencional hasta el umbral en el que la amenaza se vuelva lo suficientemente fuerte como para justificar el uso del arma nuclear. Francia es el único país cuya estrategia contempla utilizar el arma nuclear en primer lugar en caso de amenaza a los “intereses vitales de la nación”. La definición de estos últimos se mantiene deliberadamente ambigua.

El acuerdo también prevé la construcción de infraestructuras militares en el exterior donde se estacionarán Rafale armados con misiles de cabeza nuclear. El objetivo es crear un domo de disuasión nuclear sobre Europa. En continuidad con la iniciativa ELSA (European Long-range Strike Approach) para la construcción de un misil de crucero de largo alcance, Alemania, el Reino Unido y Francia desarrollarán un nuevo misil de muy largo alcance.

Emmanuel Macron recordó claramente que la decisión final de utilizar el arma nuclear no será compartida con los aliados. Esta responsabilidad seguirá siendo exclusivamente del presidente de la República. Del mismo modo, Francia seguirá siendo la única que defina sus intereses vitales, sin consulta con otros Estados. Esta decisión soberanista fue felicitada por el conjunto de la clase política, tanto de derecha como de izquierda, desde La France Insoumise hasta Reconquête.

Macron responde así a las demandas de Donald Trump durante la última cumbre de la OTAN. Allí indicó que los países europeos debían hacerse cargo de su propia seguridad y dejar de poner su costo sobre los Estados Unidos.

Esta disuasión europea es un proyecto de larga data de Emmanuel Macron y de la Unión Europea. Se inscribe en la escalada militarista que atraviesa todo el continente. Macron declaró claramente que Europa cambia de estrategia en sus relaciones internacionales: “El campo de las reglas es un campo de ruinas”. El paréntesis de paz internacional y de globalización de las últimas décadas está definitivamente cerrado.

La potencia militar ocupa hoy un lugar central en las relaciones internacionales. Mientras que el imperialismo francés ha descendido a un rango secundario en las últimas décadas, con pérdidas en África y con intereses amenazados en el Indo-Pacífico, Francia apuesta ahora por Europa para mantener su influencia frente a los principales imperialismos: China, Rusia y Estados Unidos.

Una nueva generación de submarinos

En su discurso, el presidente también anunció la construcción de cuatro nuevos submarinos nucleares lanzamisiles balísticos (SNLE) de tercera generación, denominados clase Invencible. La entrada en servicio de la primera unidad está prevista para 2036. Aunque el costo del programa sigue siendo secreto de defensa, se puede tomar como referencia la última generación de SNLE franceses, que costó 16 mil millones de euros por cuatro unidades.

Se han tomado decisiones de desarrollo similares a las de los últimos submarinos británicos. Los Invencible llevarán cabezas nucleares de generaciones anteriores y su tonelaje será similar al de las unidades precedentes para reutilizar los sitios de construcción. Estas decisiones buscan reducir los costos de investigación y producción.

La disuasión nuclear de Francia no se limita al continente europeo. Estos nuevos submarinos serán desplegados por todo el planeta y cada país estará al alcance de un ataque nuclear francés. Detrás de lo que los imperialistas llaman disuasión, hay que entender el terror de un puñado de potencias sobre todo el planeta. “Para ser libre, hay que ser temido. Para ser temido, hay que ser poderoso”, declaró Macron haciendo alarde de una postura colonial: libertad para sí mismo, opresión para el resto.

Mientras Francia sigue a Estados Unidos e Israel en su guerra contra Irán —con el despliegue del portaaviones Charles de Gaulle en el Mediterráneo oriental y de aviones Rafale en los países del Golfo Pérsico—, esta nueva flota anuncia que Francia está preparada para la guerra en cualquier parte del mundo, especialmente con la militarización de sus territorios de ultramar.

Macron relanza la producción de cabezas nucleares

Francia, que actualmente cuenta con 290 cabezas nucleares, relanzará la producción de estas por primera vez desde el final de la Guerra Fría. La tendencia anterior, que era el desarme de este arsenal, se ha invertido. Emmanuel Macron anunció que no se comunicará ninguna cifra sobre la cantidad de nuevas cabezas nucleares.

“He ordenado aumentar el número de cabezas nucleares de nuestro arsenal. Para evitar cualquier especulación, ya no comunicaremos cifras sobre nuestro arsenal, como se hizo anteriormente”.

Francia no es el único país que amplía su arsenal nuclear. El Reino Unido reanudó su producción en 2021, una decisión que fue criticada entonces por el laborista Keir Starmer, aunque su gobierno sigue hoy la misma política:

“Frente a las crecientes amenazas globales y al riesgo de agresión rusa, la disuasión nuclear del Reino Unido es la base del plan del Labour para proteger a Gran Bretaña”.

China ha duplicado su arsenal nuclear en los últimos cinco años, pasando de 300 a 600 cabezas. En cuanto a Estados Unidos y Rusia, el tratado New START de 2010 sobre la limitación del despliegue de arsenales nucleares expiró en febrero de 2026. Estas dos naciones poseen más de 7000 cabezas nucleares, es decir, el 90 % del arsenal mundial.

El retorno de la guerra en Europa con la invasión rusa de Ucrania, y el genocidio en Palestina por parte del Estado de Israel, han normalizado en muy poco tiempo la guerra para una nueva generación como un elemento estructurante del mundo contemporáneo. El retorno de la amenaza nuclear no es más que una etapa lógica en la escalada militar en curso y en el reparto del planeta por la fuerza que buscan imponer los imperialismos. El capitalismo muestra toda su violencia cuando se enfrenta al límite de su carrera por el beneficio en un planeta de recursos limitados.

Enfrentar la escalada militarista y la amenaza nuclear

Los científicos del Bulletin of the Atomic Scientists advierten sobre el peligro mundial:

“La competencia entre grandes potencias ha evolucionado hacia una carrera armamentística, ilustrada por el aumento del número de cabezas nucleares, plataformas y modernización de los sistemas portadores en Estados Unidos, Rusia y China”.

Como vemos con el genocidio en Palestina, las instituciones internacionales como la ONU son incapaces de detener la guerra y defender a los pueblos. Con la escalada nuclear, los llamados al derecho internacional y al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) están condenados al fracaso. La ONU solo existe para mantener el orden capitalista en beneficio de los imperialismos; el derecho internacional y los tratados no se aplican de manera igualitaria a todas las naciones.

Son los trabajadores y las trabajadoras quienes sufren esta carrera armamentista: víctimas de las consecuencias de los ensayos nucleares en Argelia, en Polinesia, etc.; técnicos en los sitios de producción. Los trabajadores de Île Longue estuvieron durante 30 años expuestos sin protección a radiaciones, causando muertes prematuras, un crimen que el Estado francés aún se niega a reconocer.

Las respuestas contra la guerra ya existen y deben ampliarse en todo el mundo. Como los trabajadores y trabajadoras en Estados Unidos movilizados por Palestina, contra el ICE, contra el ataque a Venezuela y contra la guerra imperialista en curso en Irán. Como la movilización general en Irán que reúne desde hace meses a la clase obrera, la juventud, las mujeres y las minorías étnicas contra un régimen teocrático, reaccionario y autoritario.

La guerra nos impone la convergencia de todas nuestras luchas en un amplio frente de clase claramente delimitado de los intereses burgueses. La alianza internacional entre los oprimidos de los centros imperialistas y de las colonias debe convertirse en una realidad para enfrentar al imperialismo y a quienes se someten a él. La lucha debe exigir la retirada total de las bases militares imperialistas en el mundo, el desarme de todo el arsenal nuclear, el fin del genocidio en Palestina, la retirada de Rusia y de la OTAN de Ucrania y el fin de la guerra contra Irán.

En esta perspectiva, Socialismo o Barbarie se movilizó junto al colectivo Roja contra la guerra en Irán para construir un internacionalismo militante y revolucionario. Del mismo modo, organizamos junto al colectivo feminista revolucionario Las Rojas, con motivo del 8 de marzo, un debate público titulado Feministas Revolucionarias Internacionalistas – contra la guerra, la austeridad y las violencias, con la participación de la asociación Briser la loi du silence y del colectivo iraní Feminists 4 Jina.

Las participantes expusieron el estado de las luchas feministas en América Latina, Irán, Europa y África, en una verdadera convergencia de experiencias de lucha internacionales. Al día siguiente nos reencontramos en la manifestación parisina en un bloque que llevaba perspectivas de luchas comunes contra las violencias sexuales y sexistas, la guerra imperialista y el ascenso de la extrema derecha.

Frente a la marcha hacia la guerra, es urgente construir una respuesta internacionalista, antiimperialista y anticapitalista contra todos los reaccionarios.

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