Contrarrevolución laboral

Los ejes principales de la reforma laboral de esclavitud

Que la reforma laboral mileísta esté al borde de convertirse en ley deja una sola cosa en claro. La esclavización de los trabajadores es el único proyecto de país que se le ocurre imponer a este gobierno y sus cómplices.

Más allá de toda discusión ideológica, el gobierno plantea que las leyes laborales actuales son demasiado «costosas». De que una reforma laboral serviría para ampliar el trabajo registrado. Hay que ser muy idiota u odiar a los trabajadores y su derecho a tener una vida propia para no reconocer qué significa eso: la solución al trabajo en negro es hacer que el trabajo en blanco sea como el trabajo en negro. La reforma laboral de Milei es legalización del negreo. 

Primero, el derecho a huelga

Uno de los primeros pasos que dio Milei en su política frente a la clase trabajadora fue intentar prohibir de hecho el derecho a huelga. Es fácil de entender por qué: la era sin derecho al paro y la protesta fue la de niños de 10 años trabajando en minas de carbón con las manos. Y no, lo que decimos no es una exageración, es un hecho histórico.

La política antihuelgas del mileísmo consiste en ampliar la lista de actividades consideradas «esenciales» e incorporar una normativa sobre “actividades o servicios de importancia trascendental”.

Paro 9 de mayo

Básicamente, es una lista de actividades que deben garantizar «servicios mínimos». Pero el servicio mínimo pasa de cosas como la atención de emergencias de salud o de ambulancias a la producción de galletitas. Básicamente, Milei quiere prohibir el derecho a huelga.

Así lo denunció en su momento la Corriente sindical 18 de Diciembre: «Más que una guardia o garantizar un servicio mínimo, con la asistencia del 75% se garantiza prácticamente el desarrollo normal de la actividad; es decir, se limita el derecho de huelga y prácticamente se quita el sentido a la acción directa porque casi no tendría efectos prácticos en los sectores en conflicto. La idea es limitar tanto las acciones para que no perjudiquen a las patronales y sus ganancias.»

Los ejes de la reforma laboral mileísta

El gobierno ya comenzó a impulsar la convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso. Quieren tratar en el verano la amputación de los derechos laborales de millones de personas. La idea es obvia: quieren que la gente esté lo más distraída posible en otra cosa para arrebatarle los resultados de la lucha de varias generaciones. ¿Por qué sino hacerlo en el verano?

No hay un nuevo proyecto de reforma laboral ya presentado. Pero ya tenemos el ensayo fallido presentado por la diputada de la Libertad Avanza Romina Diez, una cheta electa por Santa Fe. El proyecto sanciona definitivamente algunas de las modificaciones fallidas de los DNU y suma otras. Las cosas son claras: para este gobierno el problema es que los trabajadores ganan demasiado y trabajan poco. La solución es la esclavización de la mayoría asalariada. Ese es el camino del «progreso».

Jornada laboral de 12 horas

Esta es probablemente la principal provocación anti-obrera del plan de reforma laboral. Quieren destruir la conquista histórica de la jornada de 8 horas, por la que tantos dieron su vida y su sangre. Por supuesto que ya hay muchos que trabajan más que eso. A ellos les quiere quitar las horas extras.

Dice el proyecto: «Las convenciones colectivas de trabajo, respetando los mínimos indisponibles de DOCE (12) horas de descanso entre jornada y jornada por razones de salud y seguridad en el trabajo, así como los límites legales conforme la naturaleza de cada actividad, podrán establecer regímenes que se adecuen a los cambios en las modalidades de producción, las condiciones propias de cada actividad, contemplando especialmente el beneficio e interés de los trabajadores.

A tal efecto, se podrá disponer colectivamente del régimen de horas extras, banco de horas, francos compensatorios, entre otros institutos relativos a la jornada laboral.”

Las cosas son bastante claras. El «mínimo» de descanso entre jornada y jornada es de 12 horas. Al día le quedan 12 horas más para deslomarse trabajando. Y, en caso de que no te impongan una jornada de 12 horas todos los días, el patrón puede disponer de un «banco de horas», de horas extras y francos como quiera. El jefe te puede cambiar los horarios y los francos según le convenga. Hasta parece pensado con saña, con la saña de Julio Cordero, Secretario de Trabajo: ¿qué otra vida querés tener que vivir para tu patrón?

El fin de los convenios colectivos

Los convenios colectivos en Argentina son una conquista poco común. Ponen condiciones laborales en toda una rama de actividad porque fueron impuestas por la fuerza colectiva de todos los trabajadores de esas actividades. El mileísmo pretende reemplazar eso por la prioridad a convenios por empresa. Pone en un lugar de fuerza a los empresarios, que además tienen el apoyo del Estado (gobierne quien gobierne).

A diferencia de otros modelos laborales existentes en el mundo, el modelo de convenios colectivos es uno de los más beneficiosos desde la perspectiva de los trabajadores porque impide que la patronal establezca peores condiciones para una parte de sus empleados.

Indemnizaciones y vacaciones en cuotas

La reforma abre la opción de que los patrones ya no sea quienes paguen la indemnización por despidos. Que el costo del despido recaiga sobre las empresas debías servir como forma de desincentivarlos. El Fondo de Asistencia Laboral es el dinero que iría al trabajador si fuera despedido, y es un robo a los jubilados. Lo que el patrón debía aportar para la caja jubilatoria, ahora lo pone para financiar los despidos. Literalmente le sacaron plata del bolsillo a los jubilados para ahorrarle las indemnizaciones a los patrones.

¿Y las vacaciones? «Las vacaciones podrán otorgarse en forma fragmentada y por períodos no inferiores a UNA (1) semana.» Es casi reemplazar las vacaciones pagas por un par de fin de semanas largos.

El regreso de los «Ticket canasta»

Con sus nostalgia por los 90′, Milei quiere volver a una de las cosas más nefastas del menemismo. Los patrones pueden empezar a decidir no pagar ya con dinero una parte del salario sino «en especie», vales de comida o canastas de alimentos.

Lo «individual» y lo «colectivo»

De hecho, el liberalismo mileísta tiene por objetivo aplastar la individualidad de los trabajadores en favor de la fuerza social de la propiedad privada capitalista.

De eso se trata todo el verso de que lo laboral sea «libremente acordado» entre empleadores y empleados. Te inventan un mundo de fantasía en el que el empresario, con sus riquezas y su propiedad, negocia «libremente» con el trabajador, que no tiene nada más que sus manos.

La organización sindical y los convenios colectivos le oponen la fuerza social de los trabajadores al poder de la propiedad privada y el Estado de los capitalistas. Lo dijo explícitamente Milei en un debate: él defiende la «libertad» de «elegir morirse de hambre». Porque esa es la única elección posible frente a la «libertad» de decidir ser esclavo de la clase capitalista.

Los cambios transados por los gobernadores y la CGT

Una a una, las modificaciones a la Reforma Laboral negociadas por Milei con los gobernadores.

  • Cambio de los aportes de las empresas al Fondo de Asistencia Laboral (FAL). El proyecto original les roba a los jubilados una parte de los aportes patronales a las jubilaciones para llevarlo a los fondos para financiar despidos. En el proyecto original, el aporte era del 3% para todos los patrones. Lo cambiaron a favor de las grandes empresas: las PyMES pagarían un 2,5% y las grandes empresas un 1%.
  • Se da marcha atrás con la reducción del Impuesto a las Ganancias de los segmentos dos y tres. Esto es lo más importante que negociaron los gobernadores. Como Ganancias es un impuesto coparticipable, es parte importante de los ingresos de los gobiernos provinciales. Los segmentos en cuestión son las ganancias de accionistas y dueños de empresas. Hay que recordar que, cuando asumió, Milei reinstauró el Impuesto a las Ganancias a la cuarta categoría: los asalariados.
  • Los empresarios seguirán siendo «agentes de retención». Uno de los cambios del proyecto original era que los aportes sindicales y a las obras sociales ya no se hacían directamente del pago del salario. Las modificaciones de los montos y las formas de esos aportes queda como estaban antes. Entonces, se sigue computando como parte del salario los aportes hechos directamente por las empresas a las cajas jubilatorias, los fondos sindicales y las obras sociales. Esto fue lo que negociaron los traidores de la CGT: que maten a los afiliados, pero que nadie les toque la caja.
  • Se postergan (pero es mantienen) las derogaciones de estatutos que regulan ciertas actividades. Uno de ellos es el Estatuto del Periodista. Lo único que tendría aplicación automática en cuanto entrara en vigencia la ley es la liberalización de los despidos de periodistas.
  • Posterga (pero mantiene) la eliminación de los fondos al INCAA y al cine nacional. La política de destrucción de la producción cultural local se mantiene, solamente se la deja para más adelante. Concretamente, el 1ro de febrero del 2028 se eliminaría el fondo.
  • La reducción al 50% el salario de los trabajadores en licencia por enfermedad fue finalmente eliminada del proyecto, por lo que vuelve a Senadores. 

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