Control social

Lomas de Zamora: Fernández y Kicillof sitian los barrios populares

Tres barrios de Lomas de Zamora fueron sitiados con la excusa de que no circule el virus, los vecinos denuncian hostigamiento policial.

Ludmila Sur

Aunque sabemos que muchas veces las y los trabajadores son obligados a asistir al lugar de trabajo aunque no sea esencial para la sociedad, aunque sí para las ganancias de algún patrón. Todos los días se ve como intentamos seguir manteniendo el vínculo de socialización entre nosotros con videollamadas, aplausos, reproducción de música al aire libre, y sobre todo con la solidaridad que se expresa desde abajo en escuelas, comedores barriales etc. Ya que es una realidad, la cuarentena demostró hasta el momento ser una solución para aplanar la famosa curva de contagios y mayoritariamente se cumple o se intenta hacerlo.

Ahora bien, desde el comienzo del “quédate en casa” hasta hoy los ánimos fueron cambiando, claramente en torno a que no hay políticas que garanticen el bienestar de los trabajadores, algo tan básico como no morir de hambre por cuidar tu salud y la de tu familia. Sabemos que hay una gran cantidad de personas que desde el comienzo de la cuarentena tuvieron que trabajar igual, aún no siendo producción esencial, sin ningún tipo de garantía de salubridad e higiene (llegando a ser acusados de romper indebidamente la cuarentena), ya que si no asistían eran directamente despedidos. Es cada día más grave la situación de quienes trabajan de manera informal, monotributistas o desocupados, que vienen sufriendo un ajuste que no cesa con aumentos de los alimentos y la canasta básica de manera permanente sumandole que no se les está proporcionando más que el insuficiente, salario familiar de emergencia (IFE) y la mayoría no lo van a cobrar. Pero además, con el nuevo decreto “anti despidos” (el cual no es retroactivo) se legalizó la posibilidad de que a trabajadores formales no se les pague la totalidad de su sueldo, véase el ejemplo de los trabajadores de comidas rápidas que denunciaron públicamente no hacer cobrado su salario completo, esa es la situación de miles de trabajadores.

Mirá también:  No hay que pagar la deuda externa

Esto nos lleva a una situación un poco predecible, cada vez hay más trabajadores que se ven obligados a salir a buscar el sustento a causa del hambre. Pero ante esta situación cada vez más tajante, el Estado en vez de responder con políticas públicas que puedan suplir estas necesidades responde con más policía, represión y persecución. Este es el caso del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, quien sitió tres barrios humildes del municipio con la excusa de que no circule el virus, aunque no nos parece casualidad que los vecinos denuncien hostigamiento y maltrato a quienes no cumplen el aislamiento para ganarse el pan. Se podría pensar que es una política municipal hasta que Alberto Fernández declaró reforzar con gendarmería la ciudad de La Matanza simplificando la problemática a que la gente es desobediente y no cumple la cuarentena. No solo esto si no que también, como reconoció la ministra de seguridad, también se desarrolla el ciberpatrullaje, es decir el espionaje ilegal, sobre las redes sociales, reconocen utilizarlo para medir el humor social, lo cual ya llevó a abrirle causa a un joven que se quejó de no cobrar justamente el salario universal de emergencia. Ante el descontento social la salida no puede ser represiva sino económico social aplicando medidas concretas sobre los empresarios que son los que despiden y rebajan salarios.

Insistimos en la eficacia que demostró en el mundo llevar adelante la cuarentena, pero también alertamos que ante la falta de un programa que garantice las necesidades más urgentes de la gente, la única solución que en lo inmediato se encuentra es salir a conseguir un plato de comida.

Mirá también:  Los explotadores del campo vuelven al lock out

Esta situación a la cual es empujada cada vez una porción más grande de la sociedad (y ante la falta de insumos de la salud pública y privada) solo puede significar una cosa: la intensificación de la propagación del virus. Por eso es que proponemos una cuarentena que garantice ciertas condiciones de vida. Es necesario que se tomen medidas, como por ejemplo impuestos a las grandes fortunas y el no pago a la deuda externa, que puedan garantizar un salario universal que llegue a todos los trabajadores, tanto formales como informales. Un salario universal de $40.000 que saque a los trabajadores de la disyuntiva de comer o cuidar su salud y la de sus familias.

Para conseguirlo es primordial la organización independiente del Estado, construyendo la solidaridad de todo aquel que quiera tomar un rol activo en esta pandemia.

¡Fuera la policía de nuestros barrios!

¡Que la cuarentena no la rompa el hambre!

Print Friendly, PDF & Email

Colaborá con la izquierda


Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

Me quiero suscribir




Recomendadas

Internacional

Lectura recomendada

Este artículo es parte de un trabajo mayor publicado en Izquierda Web el 17 de mayo de 2020. La política revolucionaria como arte estratégico   Veamos para finalizar con lo que damos en llamar el “paralelogramo de fuerzas de la política revolucionaria”. Lo concebimos como la capacidad de estar en el momento justo donde hay que estar. Se puede aprovechar hasta con organizaciones pequeñas. El paralelogramo de fuerzas es algo que inicialmente se constituye de manera objetiva, un conjunto de determinaciones que condensan objetivam...

Trabajadores

Las Rojas

Últimas noticias

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre