Ningún organismo de investigación escapa a los recortes. El Programa de Promoción de la Investigación e Innovación cayó un 83% en términos de presupuesto. El Servicio Geológico Minero un 32%, el CONAE un 32%, el CONICET un 32%, el CONEAU un 15%, el Servicio Meteorológico Nacional un 36% y la Fundación Miguel Lillo un 27%.

Se trata evidentemente de un ataque global contra el entramado académico, científico y tecnológico del conocimiento en todo el país, que obviamente tiene consecuencias sobre la economía y la producción local. Es parte de la impronta oscurantista de Milei, una matriz de pensamiento político que desprecia la ciencia y el pensamiento crítico para favorecer la decadente lógica hiper mercantilizada de la ganancia fácil sin desarrollo de ningún tipo. La lógica del proceso es clara: ¿qué incentivo tiene la población trabajadora para producir profesionales, técnicos y científicos cuando la mejor oferta del capitalismo estilo Milei es un salario de $160.000? No es de extrañar que miles de docentes e investigadores estén buscando un traspaso al sector privado o directamente pensando en migrar a otros destinos.