Las claves de la medida de Massa: vaciar el ANSES para darle dólares a los fugadores

Aunque la cuestión puede parecer muy 'técnica', se trata de una medida brutalmente política: frente a la crisis económica que aprieta, se favorece a los especuladores con la plata de los jubilados.

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El Ministerio de Economía anunció hoy la medida que obliga a una serie de organismos públicos, en particular al ANSES, a vender en el mercado sus bonos en moneda extranjera bajo ley local. La medida representa una transferencia de recursos de manera directa del Estado a los privados, perjudicando en particular al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), es decir, el fondo que debe garantizar la sostenibilidad del sistema jubilatorio.

Para decirlo con la misma crudeza que caracteriza la medida: la decisión entrega los fondos para las jubilaciones para que los empresarios que fugan sus dólares no sigan presionando al dólar, forzando así una devaluación.

El objetivo primario de la medida es calmar los dólares financieros, así como de hacerse de financiamiento frente a las consecuencias fiscales de la sequía y la cada vez más peligrosa bomba del endeudamiento en pesos.

Aunque la cuestión puede parecer muy ‘técnica’, se trata de una medida brutalmente política: frente a la crisis económica que aprieta, se favorece a los especuladores con la plata de los jubilados. En el gobierno que ha elegido como slogan «primero la gente».

Volantazos

En enero, Massa había anunciado la recompra de títulos públicos en dólares por el valor de U$S 1000 millones. Apenas dos meses después, tiene que recurrir a hacer precisamente lo contrario. Los volantazos en tan corto período de tiempo testimonian la gravedad de la situación económica del país.

Sin embargo, tanto en aquel entonces como ahora, la preocupación principal sigue siendo calmar el frente cambiario, que en los últimos días volvió a recalentarse con los dólares MEP y CCL superando los $400.

En enero, el objetivo inmediato de la medida era hacer más atractivos los bonos en dólares haciendo subir su valor de mercado y bajando el Riesgo País. La idea era incentivar a que los empresarios prefieran quedarse con los bonos y no ir corriendo a cambiarlos por dólares.

En marzo, la maniobra es la opuesta: obligar a los organismos públicos a vender sus bonos para aumentar la oferta, reduciendo la presión alcista en los dólares «financieros».

Claro que este objetivo inmediato sale muy caro mirando hacia más adelante, fundamentalmente por dos motivos: primero, deteriora la sostenibilidad del sistema previsional (es decir, el pago de jubilaciones futuras). Segundo, empeora la situación de endeudamiento en dólares, haciendo que suba el Riesgo País y que el valor de esos mismos bonos vengan en picada. El gobierno cambia deuda intra-estatal por deuda en manos de privados.

Estafa a los jubilados

Se trata de una estafa escandalosa a los jubilados, obligando al ANSES a vender bonos que cotizan muy bajo, a cambio de que pasen a manos de privados que, el día de mañana, pretenderán cobrar al 100% de su valor nominal, habiéndolos adquirido de forma muy barata.

Por vender esos bonos, el ANSES recibirá pesos, que a su vez utilizará para comprar bonos en pesos que emitirá para la ocasión el Tesoro.

Mientras los activos del ANSES se deterioran, el Estado recibe esa montaña de pesos como una solución extremadamente momentánea frente al problema del financiamiento del déficit.

Por la caída de exportaciones por la sequía y la negativa del gobierno a tocar las retenciones, se espera que el Estado recaude el equivalente a un 1% del PBI menos en concepto de derechos de exportación y otros impuestos. Al mismo tiempo, el Tesoro la estaba teniendo cada vez más complicada a la hora de financiarse con deuda en pesos (Leliqs y similares), debido a la persistencia de una inflación galopante.

Además, la medida fue acompaña de otra que quita algunas trabas para que las empresas se dolaricen, pudiendo acceder más fácilmente al mercado de bonos en dólares, entregando pesos a cambio. El gobierno pretende continuar el ajuste y así «absorber» esos pesos que recibe sacándolos de circulación, quitándole presión a la inflación, que volvió a amenazar con descontrolarse.

Según trascendió en los medios, los asesores de Massa habían aconsejado redoblar el recorte del gasto frente a la situación financiera más complicada. La genial alternativa que se le ocurrió al Ministro fue obtener financiación hoy a cambio de un brutal ajuste «futuro» a los jubilados, y un empeoramiento del endeudamiento del país. Estas son las alternativas que manejan nuestros mejores cerebros económicos al frente del Estado.

Respecto a esto último, también vale mencionar que es probable que el FMI no esté contento con esta medida. No porque esté preocupado por la situación de los jubilados, lo que es realmente muy improbable, sino porque está preocupado por sí mismo: al aumentar la deuda en manos privadas, aumenta el riesgo de que, el día de mañana, el gobierno no pueda pagar. O lo que sería peor para Georgieva y compañía: que el gobierno tenga que «elegir» entre defaultear la deuda con los privados o la que tiene comprometida con el Fondo, en favor de los primeros.

Para Massa, esos son problemas para otro día, siempre y cuando él pueda pilotear el barco sin hundirse por lo menos hasta las elecciones de octubre, y seguir así políticamente con vida. Incluso si tiene que apostar las jubilaciones de todos los argentinos para eso.

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