Esta tendencia tuvo un salto en la pandemia, durante la cual miles de jóvenes se sumaron a pedalear para Rappi o PedidosYa, con tal de contar con un ingreso para afrontar la crisis económica de aquel momento.
Hoy está en curso un nuevo capítulo de la uberización del trabajo, impulsado por la “motosierra social” aplicada por el gobierno de Milei. En este contexto, el trabajo de plataformas constituye una válvula de escape que crece frente a la rampante crisis económica y social que atravesamos.
Por ejemplo, desde fines del 2023 hasta la actualidad, se perdieron 201.000 empleos registrados, pero se sumaron 180.000 monotributistas que, en su mayoría, se trata de trabajadores de las empresas de plataforma, los cuales no cuentan con derechos laborales.
El crecimiento de la informalidad tiene un efecto negativo sobre los ingresos de los trabajadores y trabajadoras, pues deteriora el poder adquisitivo de los salarios y, consecuentemente, cae el nivel de consumo de sectores que previamente contaban con un empleo formal. El monotributo es la forma que se utiliza para “registrar” este trabajo. Aunque sería mejor decir que lo disimula, porque encubre una relación laboral velada.
Entre 2022 y 2023, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), realizó una estimación de los trabajadores en las zonas urbanas a partir de datos de las tres principales empresas de reparto y de viajes. Además, realizó encuestas directas a los trabajadores de plataformas.
Dicha investigación concluyó que 236.000 personas trabajaron con estas apps al menos en una ocasión durante el año. Esta cifra equivale al 2,27% de los trabajadores registrados en el sector privado urbano. Asimismo, estima que, en ese mismo período, tenía un promedio mensual de usuarios activos que rondaba los 82.000 en las zonas urbanas, lo que representa el 0,45% de los puestos de trabajo del sector privado y el 0,6% de los puestos de trabajo del sector privado formal.
Por otra parte, un estudio realizado por el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID) en 2024, arrojó una serie de datos reveladores de los conductores por aplicación. Entre ellos, destacan que, en su mayoría, son hombres (un 89%), la edad promedio es de 42 años y cuentan con una familia de 3,4 miembros y solo el 10% son extranjeros. Un dato muy llamativo es que casi la mitad (47%) tiene ¡educación terciaria o superior!
También, es revelador con respecto al ingreso bruto por hora, el cual se ubica en los 8,9 dólares o 12.100 pesos (a junio del 2024), pero sin considerar los gastos fijos asociados al vehículo (nafta, seguro y arreglos). En promedio, se emplean 15 horas semanales en línea buscando viajes, pero la mitad declaró tener otro empleo. Para el 14%, era la primera experiencia laboral y el 42% admitió que abandonaría la plataforma si consiguiera un trabajo estable con igual remuneración. Por otra parte, el 70% trabaja para cancelar deudas pendientes y, un 72%, lo hace pensando en el retiro de otra actividad.
Otro dato interesante es que un alto porcentaje (77%), usa un vehículo propio o de un familiar para el transporte de pasajeros y mejorar los ingresos. Para aquellos que no tienen esta posibilidad, existe la posibilidad de acceder a autos alquilados con un coste que se estima entre $295.000 y $380.000 por semana.
Estos datos, aunque parciales, demuestran que el trabajo por plataforma llegó para quedarse. Es una forma novedos de gestión del trabajo bajo el ultracapitalismo del siglo XXI. Pero, como todo, tiene su reverso, pues dio a luz a una nueva clase obrera, super explotada y precarizada, que comienza a dar sus primeros pasos para organizarse. Una muestra de eso fue la realización del Segundo Congreso Internacional de Trabajadores por Plataformas, el cual se realizó en mayo en Los Ángeles, Estados Unidos, y contó con la participación de delegaciones de los 5 continentes, incluida una delegación del SiTraRepA, sindicato de base que lucha por la organización de los repartidores en la Argentina.




