La tercer ola, imparable

Con casi 100.000 casos diarios promedio semanal, la tercera ola de contagios no para de crecer en la Argentina. Mientras la ómicron se esparce, la estrategia del gobierno parece ser reducir los testeos y eliminar el aislamiento para los vacunados.

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La llegada de la ómicron y la apertura de las actividades económicas masivas siguen dando números récord en la Argentina. Esta semana se superaron los 100.000 casos diarios durante 3 días consecutivos, llegando a 134.000 el día de ayer. El promedio de casos diarios semanal es el más alto registrado, llegando a más de 95 mil casos diarios promedio

A pesar de la baja tasa de mortalidad fruto de la vacunación, la tercera ola comienza a dar problemas serios. Ayer, lunes, se suspendieron 7 vuelos de cabotaje en las aerolíneas del país. Se estima que hay alrededor de 1.200 trabajadores de las aerolíneas y aeropuertos aislados por Covid.

En las clínicas y hospitales, la cantidad de enfermeras y médicos aislados comienzan a dar problemas para sostener guardias. Los centros de testeo están desbordados en todo el país.

En las empresas privadas sucede lo mismo, los contagios se multiplican por la falta de protocolos y las presiones patronales para no faltar ni aislarse.

El «nuevo paradigma»

Hoy el gobierno anunció la «recomendación» sanitaria (que deberá ser aplicada según discreción de las provincias) de eliminar el aislamiento para los contactos estrechos con esquema de vacunación completo (tres dosis). Para los que tengan dos dosis, se recomienda eliminar el aislamiento luego de un test entre los días 3 y 5 luego del contacto.

Este «nuevo paradigma» viene a reemplazar las anteriores recomendaciones. Hasta ahora, el Estado siempre dijo que se debían esperar al menos 7 días luego del contacto para realizar el test, para que el mismo no fuera «engañado» por el período de incubación del virus.

Desde el Ministerio de Salud de la Nación respaldaron esta medida basándose en la estimación de que «la ómicron tiene un período de incubación más corto» que otras variantes. Sin embargo, parece más una medida administrativa a dictada por las empresas que una medida sanitaria propiamente dicha.

Pronósticos

Las medidas del gobierno parecen más dirigidas a extender los contagios que a contenerlos o reducirlos. Sandra Tirado, funcionaria del Ministerio de Salud, declaró recientemente que se espera que el pico de contagios comience a menguar dentro de dos semanas, basándose en lo ocurrido en Reino Unido y Sudáfrica con la variante ómicron.

La idea sería más o menos la siguiente: «los contagios suben por la alta contagiosidad de la ómicron, y después bajan solos». Sin embargo, la realidad epidemiológica parece ser algo más compleja.

Es cierto que en Reino Unido, uno de los países más afectados por la ómicron, la curva ha comenzado a descender. Pero antes de hacerlo causó bastantes problemas (hizo colapsar sectores de servicios esenciales como bomberos y salud) y aún no está garantizado que el descenso sea definitivo. El promedio semanal ha bajado de 180.000 a 170.000 casos diarios en la última semana. Algo así como el… 5%.

Y para eso ha hecho falta una considerable inversión presupuestaria en salud de acceso público. De hecho, algo que los especialistas británicos han recomendado explícitamente no hacer es eliminar los testeos. Por el contrario, en el Reino Unido se extendió el uso de tests caseros entregados gratuitamente por el Estado, que permiten a los trabajadores testearse periódicamente y eliminar el riesgo de contagiar en sus lugares de trabajo.

Esta semana fue noticia la llegada de estos propios tests a la Argentina. Podrán adquirirse en cualquier farmacia por un no tan módico precio de $2500. No mucho menos de lo que sale hacerse un PCR en un laboratorio privado. En pocas palabras, habrá tests para quienes puedan pagarlo. Para los trabajadores (y, especialmente, para los precarizados) habrá largas filas durante horas bajo un calor agobiante en centros de testeo desbordados.

Es cierto que la creciente inmunización (por la vacunación) hace caer las tasas de mortalidad por Covid. Sin embargo, la pandemia no ha terminado. Y su fecha de cierre no está escrita. Todo dependerá de lo que haga el gobierno (y los gobiernos del resto de los países). Una cosa es segura: sin presupuesto no puede terminarse con los problemas que genera el Covid – 19.

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