La situación de los obreros petroleros de Dock Sud

Lo que deja la saliente cúpula empresarial de la refinería y el desembarco del grupo argentino Vila-Manzano.

Shell en Avellaneda (actualmente llamada Raízen-Shell RBA) es la refinería de capitales privados más antigua del país (con casi un siglo de historia desde su fundación) y la de mayor capacidad de refinación de petróleo crudo. Sumada a Planta Sola (fábrica de Shell de lubricantes en Barracas, Capital Federal), plantas operativas en los aeropuertos de Ezeiza y Aeroparque, dos terminales de combustibles en Santa Fe y Arroyo Seco, un muelle de distribución y, principalmente, sus casi 900 estaciones de servicio distribuidas en todo el territorio nacional (que abastece el 25% de la nafta y gasoil del mercado de combustibles local), constituye un conglomerado industrial crítico y un actor indiscutido en el entramado energético del país. Es de esta manera parte de la mesa chica del lobby petrolero en auge con la explotación in crescendo de Vaca Muerta.

Su influencia en la política nacional tuvo diversos episodios en las últimas décadas como la pelea con el gobierno de Néstor Kirchner por los precios de la nafta y la clausura de la empresa, o el nombramiento de José Aranguren, ex CEO de Shell Argentina, como ministro de Energía en el gobierno de Mauricio Macri. El último año tuvo repercusión mediática la alineación política de los directivos de la refinería con el gobierno de Javier Milei cuando le regalaron autos de juguete (producto de una campaña publicitaria de Shell) con su imagen y los lemas: “Esta vez sí es diferente” y “Gracias a usted ahora somos un país libre”. Toda una declaración de intenciones.

Con la explotación de Vaca Muerta, el empresariado petrolero está ganando posiciones a nivel de representación institucional. Como consecuencia y confirmación de esta tendencia es que Andrés Cavallari, CEO de Raízen-Shell Argentina, fue nombrado recientemente como presidente de la Cámara Argentina de la Energía (CADE), un primus inter pares que ahora se encarga de las negociaciones directas con el gobierno de Milei y actores del sector a nivel regional. Su contraparte sindical, Mario Lavia, burócrata sindical y secretario general del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Avellaneda, también fue nombrado recientemente como secretario general de la Federación Argentina Sindical del Petróleo, Gas y afines con mandato hasta 2030. Asimismo, se sumó al Consejo Directivo de la CGT, alineándose con la plana mayor de la burocracia sindical peronista.

El mayor perfil político de sindicato y empresa responde a la realidad de una industria que está batiendo récords de producción año tras año, generando un importante ingreso de divisas y saldos exportadores crecientes, y que pretende consolidar a nivel institucional-político lo que ya se está generando a nivel económico-productivo.

Sin embargo, este reparto de poder, cargos, ganancias e influencias entre empresarios y sindicato deja de lado a toda la clase obrera petrolera que pone el cuerpo en la refinería las 24hs y los 365 días del año para cumplir con todas las metas operativas y de producción que año tras año son más exigentes producto del boom petrolero impulsado por Vaca Muerta. Queda en evidencia esta profunda desigualdad social porque, en el marco de un crecimiento de la ganancia capitalista sin precedentes, los trabajadores petroleros no vieron en la última década ninguna mejora salarial en términos reales (solamente igualan el IPC  manteniendo parcialmente el poder adquisitivo, pero con indexaciones atrasadas y muchas veces sin retroactivos). Además, la nueva ley de impuesto a las Ganancias (impuesto al salario) que aplica el gobierno de Milei tiene una base de cálculo que equivale a la quita de entre el 10% y el 20% del sueldo en promedio, mientras empeoran las condiciones de trabajo y aumentan los ritmos de producción en detrimento de la seguridad y la salud de los trabajadores. En los últimos años aumentaron incesantemente la tasa de incidentes ambientales, casos de contaminación y accidentes laborales, contabilizándose decenas de obreros heridos y 2 obreros fallecidos.

Lo que dejan los ocho años de Raízen-Shell en Argentina

Raízen es el nombre del joint venture (asociación empresarial) formado en 2018 que nuclea al grupo económico brasilero Cosan y la petrolera angloholandesa Shell desde que esta última le vendió a Cosan la mitad del paquete accionario de la refinería y estaciones de servicio. Con esta paridad en la participación accionaria y manteniendo la marca de la nafta Shell en surtidores, Raízen tomó control de la refinería en 2018 con promesas de revolucionar la industria con el eslogan de “redefinir el futuro de la energía”.

Inmediatamente empezó a quitar beneficios a los obreros amparándose desde el día uno en los problemas económicos de su casa matriz (Cosan SA) en Brasil. El manual de excusas típico de la burguesía es que si bajan las ventas tienen que despedir personal o reducir salarios. Pero esta afirmación carecía de todo sustento en el caso de la refinería por los altos niveles de producción, ventas y ganancias. Los balances trimestrales públicos del gigante brasileño Cosan así lo atestiguan, con déficits en territorio brasileño y ganancias netas en Argentina de la mano de la refinería anualmente.

Por este motivo es que, contando la mitad de la película, los eternos y supuestos problemas en Brasil eran el justificativo predilecto de la gerencia de la refinería para atacar conquistas y beneficios de todo el personal en Argentina.

En el contexto regional de los años del gobierno de Mauricio Macri en Argentina y el gobierno de Michel Temer y luego Jair Bolsonaro en Brasil (y sumada posteriormente la excusa de la pandemia) es que empezaron a ajustar y sacar cosas tan pequeñas (en términos de costos reales para la empresa) pero sentidas por los laburantes como los tickets de comedor (ahora restringida a 21 tickets por mes por persona), quitaron áreas de recreación y esparcimiento durante la pandemia y para siempre, cancelaron la habitual fiesta de fin de año. El descuento en nafta para el personal de la empresa (que ellos mismos producen a escala masiva cotidianamente) en estaciones de servicio es de un mísero 25% y solamente aplicable para la nafta premium Shell V-Power. Se quitaron regalos de fin de año, se redujo la entrega de bolsos de productos de limpieza (que antes eran mensuales), las viandas del comedor en planta vienen de menor cantidad y calidad con los nuevos proveedores. Se rumorea que quieren restringir aún más el servicio de traslado de personal hasta la refinería (ubicada en Villa Inflamable, Avellaneda, donde apenas llega el colectivo de la línea 373).

Pero estas medidas tomadas por la patronal fueron solamente los primeros pasos respecto a otros ataques más graves y de fondo contra los trabajadores.

Raízen recortó el tiempo de capacitación de los operarios ingresantes a un mes como mucho. Es un proceso de inducción para todo el personal nuevo que duraba varios meses y que tiene una importancia fundamental por tratarse de una industria con tareas altamente especializadas y con múltiples peligros operativos. Además, varios cursos y capacitaciones posteriores a la inducción se dan actualmente de manera virtual e individual a modo de autoexamen sin garantizar realmente el proceso de aprendizaje ni de evaluación. Modificaron a la baja los premios por parada de planta, un esquema de trabajo intensivo de varias semanas donde se paralizan las operaciones de un departamento para hacer un arduo trabajo de mantenimiento y reparaciones en jornadas de 12hs y con turnos rotativos, con el aval de la comisión interna gremial. Además, hay quejas constantes por zonas peligrosas para realizar operaciones e infraestructura de la refinería con elementos químicos peligrosos o agentes contaminantes para el personal operativo ya que, si bien hay elementos de protección personal para estas maniobras, son insuficientes y las medidas de mitigación muchas veces son deficitarias.

Como mencionamos al principio de esta nota, en una refinería de casi 100 años de historia hay muchísima maquinaria y cañerías obsoletas que en varios casos se siguen utilizando de manera emparchada o literalmente atada con alambre (o precinto para variar). En los últimos años es cierto que la empresa invirtió más de 1500 millones de dólares en varias plantas nuevas de estándares internacionales para ampliar la capacidad de producción y formó personal altamente calificado específicamente para estas nuevas tareas. En detrimento, la desinversión en infraestructura y formación de personal del resto de las plantas responde a un lema no escrito pero arraigado en toda la cúpula empresarial: «lo que manda es el proceso». Es decir, la ganancia capitalista que ve a la salud de los trabajadores como un mero informe en un legajo y a los trabajadores mismos como descartables.

Este abandono de infraestructura crítica y de las condiciones de trabajo del personal en el campo de operaciones tuvo y tiene consecuencias desastrosas: mayor cantidad de incidentes ambientales, accidentes, personal con heridas de gravedad y dos trabajadores fallecidos en sus puestos de trabajo.

Prácticamente en ningún caso la empresa asumió responsabilidades, la comisión interna ni siquiera tuvo la decencia de llamar a asamblea de trabajadores ante estos asesinatos laborales, sino que en ambos casos se responsabilizó a los empleados de sus propias muertes o en todo caso al superior inmediato en la cadena de mando.

Por si todo esto no fuera suficiente, la gerencia de Raízen-Shell en complicidad con el sindicato se dedicaron a perseguir y amedrentar a los empleados que reclamaban por mejores condiciones laborales. La causa de este temor compartido por empresa y sindicato era el crecimiento de varias listas gremiales que confrontaban y criticaban la entrega de conquistas laborales que dejaba pasar la comisión interna actual.  El corolario de esto fueron varias asambleas de trabajadores en 2024 en las que realmente corrió peligro la contención gremial burocrática ante la bronca desde abajo y malestar de todos los trabajadores petroleros, cuyo detonante fueron los descuentos de salario después de la aprobación y reglamentación del impuesto a las Ganancias.

La empresa respondió con 20 despidos persecutorios y discriminatorios en 2025 de trabajadores y trabajadoras, miembros de listas sindicales, activistas y militantes con una trayectoria laboral y legajo intachable, algunos con más de 25 años de antigüedad. Posterior a estos despidos es que falleció un supervisor cuando realizaba tareas en campo, demostrando de manera brutal que el reclamo de los trabajadores era justo y que los ritmos de trabajo y las condiciones laborales actuales efectivamente ponen en riesgo la vida de los trabajadores.

Es evidente que la avanzada de Raizen-Shell contra los trabajadores no hubiera sido exitosa sin el aval y ayuda de la burocracia peronista del Sindicato de Petroleros Privados de Avellaneda. Al tratarse de un sindicato regional con su propio convenio colectivo de trabajo, las negociaciones con la patronal son directas y la estructura que ordena y sustenta la caja gremial es la refinería de Dock Sud. Es el sostén de su “quintita” y “para garantizar la paz social” se dedican a acallar cualquier elemento de democracia obrera, persiguiendo y echando activistas. Con argumentos insólitos defienden que las asambleas de trabajadores no deben ser resolutivas sino meramente informativas y que cualquier decisión de fondo solamente la puede tomar la plana mayor del gremio…. que está en una oficina de Avellaneda Centro.

En las elecciones gremiales a delegados, comisión interna y autoridades sindicales, que son cada dos años, han llegado a caer con barrabravas para amedrentar a cualquier otra lista que quisiera presentarse y jamás hicieron públicos las fechas de presentación de listas previas a cada proceso electoral.

Párrafo aparte merece el hecho de que todos los años aumenta la proporción de personal bajo convenio UOCRA, tercerizados y en varios casos con contratos temporarios (el pico de esta modalidad de contratos de corto plazo es durante las paradas de planta). El personal jerárquico y administrativo se encuentra fuera de convenio, en contrato directo con la empresa y deben ir a trabajar incluso cuando haya un paro convocado por el gremio de petroleros.

Los trabajadores bajo convenio colectivo de petroleros constituyen el corazón productivo de la refinería por sus tareas operativas ininterrumpidas y que son especializadas, pero es cierto que el personal más numeroso es el que está bajo convenio UOCRA y contratado temporalmente. Tienen salarios mucho menores y condiciones de trabajo peores que los de convenio de petroleros y fuera de convenio. Asimismo son los que más sufren las duras condiciones de trabajo a la intemperie durante las olas de calor, o los días más fríos de invierno, y también los despidos, el maltrato laboral, incidentes y accidentes. Así se afianzó una división concreta y hasta geográfica entre empleados de primera, segunda y tercera categoría.

En síntesis, el balance de los ocho años de Raízen-Shell en Argentina es profundamente negativo para los trabajadores. Si bien hubo inversiones monumentales en nuevas plantas de producción, la situación de los trabajadores petroleros de la refinería empeoró constantemente. En este marco y por los problemas financieros de Cosan SA (Brasil) es que la casa matriz decidió desprenderse de los activos en Argentina para ordenar sus balances trimestrales. Después de meses de negociaciones multimillonarias con la mediación y asesoramiento financiero de la J.P. Morgan, se anunció la venta del paquete accionario de Cosan-Brasil al grupo económico de capitales argentinos Vila-Manzano (la rama local asociada con la multinacional suiza energética Mercuria Energy Group) por la impactante cifra de 1600 millones de dólares. En ambos casos la petrolera Shell Argentina continúa con el 50% del paquete accionario en su poder, cuyos activos estratégicos son la refinería de Dock Sud y las estaciones de servicio, manteniendo así la licencia comercial de la marca histórica.

Lo que se viene con el grupo Vila-Manzano, los nuevos dueños de la refinería

El retiro de capitales extranjeros (brasileños en este caso) y el ingreso de capitales argentinos en el sector petrolero local está circunscripto en el marco general de un giro estratégico de un sector de la burguesía local sobre la industria petrolera argentina y las millonarias apuestas por su desarrollo. En un texto anterior publicado en IzquierdaWeb: “La fiebre del petróleo de la burguesía argentina y sus perspectivas” se analizaron las causas y consecuencias de las masivas inversiones locales en Vaca Muerta (upstream), la construcción de redes de transporte de hidrocarburos (midstream) y la etapa final de refinación y estaciones de servicio (downstream).

Mercuria Energy Group es una empresa multinacional suiza con presencia en decenas de países y relacionada a todas las etapas de la producción petrolera y energética. Tiene presencia en Vaca Muerta y, en asociación con el empresario local José Luis Manzano, fundador y presidente de múltiples empresas (como Ia petrolera Integra Capital, entre tantas otras), realizó la compra de los activos de Raízen-Shell Argentina.

El grupo Vila-Manzano tiene un extenso historial de negociados en múltiples ramas económicas y es parte de esta dinámica del vuelco de la burguesía argentina sobre el diamante en bruto que implica la cuenca petrolera neuquina.

José Luis Manzano es un empresario argentino con una fortuna calculada en 1000 millones de dólares. Previamente fue diputado nacional y ministro del Interior del gobierno de Carlos Menem. En su paso por la política estuvo involucrado en numerosos casos de corrupción y coimas y se le atribuye la frase “Yo robo para la corona”, una síntesis de la corrupción menemista. Tiene presencia accionaria en varios medios de comunicación a través del grupo América y desde 2012 en adelante empezó a incursionar en la industria energética local (desde hidrocarburos hasta energía eléctrica). Actualmente es dueño de la empresa de energía Edenor, tiene 24 licencias de explotación petrolera en Vaca Muerta con su empresa Phoenix Global Energies (asociada a Integra Capital y Mercuria Energy), tiene empresas constructoras ligadas a las redes de transporte de petróleo y energía y ahora suma en su cartera empresarial a la refinería de Shell en Avellaneda y sus casi 900 estaciones de servicio. De afianzarse esta inversión a gran escala y desarrollar e integrar este extenso complejo estratégico entre producción de boca de pozo, transporte, refinación y distribución en estaciones de servicio estaríamos hablando del tercer holding petrolero argentino que logra unificar todo el proceso industrial y económico de la actividad petrolera bajo un mismo grupo empresarial. Hasta ahora los únicos dos actores económicos con tal nivel de desarrollo especializado y diversificado son YPF y Pan American Energy, de la familia Bulgheroni.

Conclusiones

En sus pocas apariciones mediáticas, Manzano ha apoyado el rumbo económico del gobierno nacional, se ha reunido con Milei, con ministros y funcionarios y apoyó explícitamente el blanqueo de capitales, las reformas impositivas, el RIGI y la reforma laboral. Es evidente que cuando los nuevos directivos asuman formalmente el control de la refinería de Dock Sud (un proceso burocrático que tomará varios meses), desde la cúpula empresarial intentarán avanzar con la reforma laboral aprobada por el Congreso Nacional en febrero de este año. No se trata de una especulación interesada. Durante la jornada del 30 de julio de 2026, se anunció que el influyente Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén (cuyo epicentro es Vaca Muerta) y las cámaras empresariales del sector (CEPH y CEOPE) anunciaron la implementación de un sistema de “salarios dinámicos” para todos los trabajadores petroleros de la rama de Perforación y Yacimientos. Semejante noticia ocurre en el epicentro de la industria petrolera argentina y es de esperar que repercuta próximamente en el resto del país y empresas del rubro. Si bien el anuncio es demasiado reciente para determinar cuáles son todos los alcances reales de esta implementación práctica de la reforma laboral, lo que sí se sabe es que las empresas asociadas a José Luis Manzano son parte de dichas cámaras patronales, que promovieron y firmaron ese acuerdo.

El convenio colectivo de trabajo del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Avellaneda tuvo varias modificaciones en los 90’ y en los 2000, entregando conquistas laborales. Sin embargo, en los últimos años ingresaron nuevas camadas de trabajadores a la refinería producto de rotación de personal y la creación de nuevas plantas y puestos de trabajo que no cargan con las derrotas de otros tiempos. En los últimos paros generales convocados por la CGT la adhesión de los trabajadores petroleros de Dock Sud fue contundente y (por ahora) desde la gerencia no hubo ningún comentario respecto a una eventual reforma laboral y/o modificación del convenio colectivo de trabajo vigente. Llegado esta instancia, pondrán a prueba “la paz social” con una clase obrera en crecimiento que no fue derrotada.

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