La segunda Nakba: un nuevo desplazamiento forzado y limpieza étnica de palestinos

La cantidad de refugiados generados por la ofensiva israelí ya es el doble que la de 1948 y deja en claro lo que el sionismo ocultó en un primer momento: no se trata de un desplazamiento temporal, sino de borrar a Gaza (y su población) del mapa.

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desplazamiento forzado de palestinos

“Lo que está ocurriendo en Gaza es una segunda Nakba, la mayor desde 1948 y con el mismo plan” dice el historiador palestino Johnny Mansour. “Si se destruyen ahora las casas de los desplazados durante los bombardeos masivos y en una invasión militar por tierra, no habrá oportunidad de regresar”.

Durante la fundación colonial del Estado de Israel en 1948, las tropas sionistas desplazaron a unos 750.000 palestinos, más de la mitad de la población palestina en aquel momento. Además fueron confiscados todos los bienes de los desplazados y se borró del mapa a 500 pueblos palestinos. Esa masiva limpieza étnica que puso la piedra fundacional del Estado sionista pasó a la historia con el nombre de Nakba (“catástrofe” en árabe).

Ahora, la avanzada genocida de Israel sobre la Franja ya creó más de 1 millón y medio de nuevos desplazados. Miles de personas cruzan todos los días la Franja de Norte a Sur para escapar a la “zona de fuego” delimitada por Israel, aunque tampoco en el sur están a resguardo de los bombardeos.

Las cifras podrían ser incluso más altas y seguirán creciendo mientras continúe la ofensiva israelí. Incluso proporcionalmente, la cantidad de desplazados es mayor a la de 1948. Se estima que en Gaza viven unos 2 millones de personas. Al menos el 75% de esa población ya está siendo desplazada hacia el sur.

Las tropas sionistas establecieron un cerrojo en el centro de Gaza, que separa el norte del sur e impide que la población desplazada vuelva al norte. El millón y medio de desplazados palestinos cruza el país a pié, sin ningún tipo de recurso, dejando atrás todas sus pertenencias y sin ninguna garantía de seguridad por parte de las fuerzas ocupantes israelíes.

“Nos pidieron que apagáramos los móviles, sacáramos nuestras identificaciones y que nos bajáramos del taxi” relata una refugiada palestina al medio eldiarioar sobre el éxodo de cruzar la “línea de fuego” israelí. “Empezamos a caminar bajo el sol, contra mucha gente con nosotros. A los lados, vigilándonos, tanques israelíes y soldados mirándonos tras sacos de arena, con cámaras y armas apuntándonos. En el trayecto vimos tanques israelís, coches quemados, cadáveres destrozados, algunos en pedazos y en estado de descomposición. Eso han tenido que ver nuestros hijos”.

Las intenciones del Estado sionista son claras. Hace pocos días, el ministro de Agricultura israelí Avi Dichter declaró en una entrevista televisiva: “Estamos desplegando la Nakba en Gaza. Una Nakba en Gaza 2023, así terminará”dijo, con una suerte de regocijo cínico ante el genocidio.

Semanas atrás, primero mediante filtraciones del servicio de Inteligencia israelí y luego a través de las palabras del propio Netanyahu, Israel dejó en claro sus intenciones de borrar del mapa a Gaza como territorio palestino. Fue también el propio Netanyahu quien llamó a “una guerra santa de aniquilación” y utilizó pasajes bíblicos para justificar el genocidio contra la población palestina. El pasaje en cuestión es aquel en el que se mandata: “Ahora vayan y atáquenlos y destruyan absolutamente todo lo que tengan y no los perdonen, pero mátenlos, tanto a hombres como a mujeres, infantes y lactantes”.

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