Le ceden a los empresarios

La pandemia en la Provincia de Buenos Aires y la política de Kicillof

La nueva fase de la cuarentena finaliza hoy y todo parece indicar que hay mutuo acuerdo dentro del Gobierno para flexibilizar el AMBA. Adiós al "perfil sanitario"

Fernando Klaus

Axel Kicillof ha sido tildado de comunista y marxista por amplios sectores de la derecha. Pero detrás de la máscara progre keynesiana simpática (no “marxista”) encontrará un rostro mucho más parecido al propio. Esto se ha puesto en evidencia con su política frente a la pandemia en la provincia.

A horas de la finalización de la fase «más dura» (todavía se espera ver en qué endureció) el gobernador de la Provincia de Buenos Aires en conjunto con Horacio Rodríguez Larreta prepara la flexibilización con luz verde de Alberto Fernández. Alegan que “la gente” está cansada para justificar su capitulación a los que quieren que vuelva a girar normalmente la rueda de la explotación laboral. Buena parte de las fábricas (uno de los principales focos de contagio) continuaron en funcionamiento y de momento no se han visto los resultados de la cuarentena más «restringida». Los empresarios de las actividades económicas paralizadas se frotan las manos frente a una nueva etapa, que les permitirá volver a hacer negocios.

En el día de ayer hubo 3624 nuevos casos y 62 nuevas muertes, de las cuales la Provincia de Buenos Aires concentró el 70%. El total al día de hoy es de 2112 muertes y 114783 contagios.

Desde la última conferencia de prensa conjunta, en la cual se anunció la «nueva fase» los números solo han incrementado. Cosa completamente lógica considerando la casi completa flexibilización en los meses anteriores. Es sabido que para ingresar en una disminución marcada de los casos hay que esperar más tiempo pero sin lugar a dudas dos semanas no alcanzan para contener un virus de rápida propagación y contagio.

Kicillof cuenta con su propia falsa grieta. Una gran cantidad de intendentes (tanto del peronismo como del PRO) le piden aflojar con las medidas más drásticas. Allí se encuentran por ejemplo Gustavo Posse de San Isidro, Néstor Grindetti de Lanús, Diego Valenzuela de Tres de Febrero (oposición) como también Mario Alberto Ishii de José C. Paz y Andrés Watson de Florencio Varela (oficialismo).

El principal reclamo es el económico. En sintonía con la política nacional (la de pagar la deuda externa y ni si quiera elevar un «impuesto» a las grandes fortunas) se avanzaría en un nuevo relajamiento por la presión de los empresarios. Una cuestión debe quedar clara, los dueños de las empresas no están preocupados por las familias y la falta de trabajo, lo que quieren es no perder más ganancias aún si se lleva la vida de los trabajadores.  El contrapeso, con La Matanza de referencia por ser el corazón de la Provincia, es la explosión del descontento por la situación, por el hecho de ser un laburante y tener que arriesgarte para otros que están muy tranquilos en sus respectivas mansiones o navegando por el Río Paraná.

La propuesta de los intendentes que buscan evitar un desmadre de contagios es que se extiende la cuarentena al menos siete días más. La realidad es que una semana sigue siendo poco mientras no haya una vacuna y una medida más efectiva para frenar los contagios, como la realización de tests masivos y cuarentenas selectivas en función de ellos.

Todo tiene hacia una nueva flexibilización en una coyuntura donde el Gobierno retrocede ante cada grito de la derecha. Incluso el propio Fernández debió salir a pedir perdón por lo de Vicentín. Kicillof asumió con un sistema de salud completamente destruido pero aún así a comienzos de su gestión eligió a los bancos y buitres por sobre el financiamiento público. La actitud se repitió y cada vez más la distribución es más liberal y menos social.

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