Editorial

La “normalización” del gobierno de Milei

Muy lejos en el tiempo quedó el 27 de febrero en que el gobierno nacional se alzó con la aprobación de la reforma laboral regresiva. Apenas un mes después, la histórica jornada del pasado 24 de marzo con cientos de miles en la calle -sino un millón de personas-, en defensa de las libertad democráticas y de la memoria de la dictadura genocida, le limaron los bordes más ásperos y filosos al gobierno de Milei y sus pretensiones bonapartistas.

Muy lejos en el tiempo quedó el 27 de febrero en que el gobierno nacional se alzó con la aprobación de la reforma laboral regresiva. Fueron días en que la discusión giró en torno a la posible reelección de Milei, que parecía conquistar un nuevo piso para su plan contrarreformista. Una suerte de capitalización política de las elecciones legislativas de octubre que le devolvieron las ínfulas agresivas hasta con los sectores más granados de la burguesía local a los que llamó “Don chatarrín” (Paolo Rocca) y “gomita alumínica” (Madanes). Y, de fondo, la imagen aparente de un avance sin mayores resistencias (habida cuenta del rol de sostén del peronismo y la CGT) hacia su plan reaccionario global para el cual el gobierno de extrema derecha se postuló.

Apenas un mes después, la histórica jornada del pasado 24 de Marzo con cientos de miles en la calle -sino un millón de personas-, en defensa de las libertades democráticas y de la memoria de la dictadura genocida, le limaron los bordes más ásperos y filosos al gobierno de Milei y sus pretensiones bonapartistas. Las provocaciones oficialistas quedaron tapadas por la contundencia de la movilización. El consenso sobre la legitimidad de los derechos políticos y democráticos conquistados tras la caída de la dictadura se reafirmó por la fuerza, como no había ocurrido hasta la fecha bajo su gobierno. Recorrió los medios de comunicación el dato categórico que más del 70% de la sociedad repudia a los genocidas, su gobierno cívico militar y todo lo que se le parezca. La Plaza de Mayo estalló al grito de “Milei basura, vos sos la dictadura”. El camino de pasar por encima de este consenso y aplicar el plan global contrarreformista y reaccionario de Milei quedó clausurado, y su gobierno a la defensiva.

El régimen democrático burgués actual como tal, contiene tantos elementos reaccionarios como caben en un régimen de explotación, pero limitados por la relación de fuerzas y las enormes conquistas democráticas y políticas de las mayorías sociales. Recordemos al pasar que la dictadura genocida contó con el apoyo de sectores de la burguesía (por eso también referimos a dictadura cívico militar), y que la caída de la dictadura combinó la crisis económica, de legitimidad y la movilización, dando lugar a una democracia burguesa bien distinta a la de Chile, por poner un ejemplo. En el caso trasandino, Pinochet estableció una transición sin cuestionamientos desde abajo, lo que dio lugar a un régimen democrático sin grandes “islotes de democracia obrera” (Trotsky) y donde aún hoy priman los elementos reaccionarios, más allá que son cuestionados por la movilización desde al menos dos décadas, y que tuvo su último capítulo en una reciente movilización juvenil contra Kast. Agreguemos a este comentario que las relaciones de fuerza se conquistan, pero también se reconquistan, se reafirman y se ponen a prueba en el día a día, dicho exageradamente, y que como tal una democracia al servicio de las amplias mayorías sólo pueden ser conquistadas bajo un gobierno de trabajadores y trabajadoras.

Todo esto para decir que el consenso sobre las libertades democráticas y políticas han quedado reafirmadas, lo cual le pone un límite normalizador a Milei, que lo obliga a amoldarse a ciertas reglas de funcionamiento dentro de este régimen burgués, así como tuvieron que hacer sus antecesores de centro (kirchnerismo) o de derecha (Macri). Una suerte de “melonización” -en referencia a Giorgia Meloni-, cuyo discurso de extrema derecha contrasta con su apego a las reglas del funcionamiento político en Italia. Las pretensiones bonapartistas que expresó Milei en su asunción hablando a espaldas del Congreso o, incluso, el desconocimiento a las leyes votadas por el parlamento como ocurrió con la Ley de Discapacidad y actualmente con la de Presupuesto Universitario, han recibido una trompada categórica. La burguesía, para quien Milei aparece como un instrumento para reventar las condiciones de vida y salariales de los trabajadores, también reafirma en este marco la posibilidad de ponerle un límite mediante las instituciones a un personaje “incontrolable”, muy distinto en este sentido también a Macri, un representante directo de la burguesía local.

Así, junto con el consenso progresivo desarrollado anteriormente, aparece otro consenso -reaccionario, por arriba y de unidad burguesa con el gobierno- que, en relación a la contrarreforma laboral, fue explícito. Una especie de “unidad de acción” para reventar a los trabajadores y destrabar la crisis crónica de un país que no termina de encajar en el mundo, nuevamente por la relación de fuerzas conquistadas por los trabajadores y que se expresan en un piso de necesidades históricas, entre las que además del salario, las jornadas laborales, o el derecho a vacaciones pagas, podemos incluir las universidades públicas y otras de carácter estructural. Esta contrarreforma, lejos de ser modernizadora -lo que implicaría un impulso de desarrollo “típicamente capitalista” vinculado al plusvalor relativo y la productividad mediante la inversión en tecnologías, técnicas y máquinas-, apela al proyecto esclavista de incrementar la productividad mediante el aumento de las horas de trabajo, la precarización laboral y el plusvalor absoluto.

Una contradicción evidente se desprende de dos consensos tan disímiles, y quedó expresado en el fallo que cuestiona 83 artículos de la contrarreforma laboral (entre ellos los que limitan el derecho a huelga y la actividad sindical, el artículo que niega el carácter de trabajadores a los repartidores, el derecho a convenios colectivos, entre otros),   suspendidos momentáneamente hasta que se efectivice la apelación del gobierno, al igual que el fallo que confirma que la Ley de Financiamiento Universitario deberá ser aplicada, más allá que también podría ser apelada.

Es imposible hacer síntesis de un proyecto de país que pretende reventar a la clase trabajadora, a la vez que sus derechos políticos y democráticos conservan una adhesión de niveles históricos. Esto porque esos derechos políticos y democráticos -sin caer en el reduccionismo economicista del trotskismo berreta local-,  no viven del aire sino que encarnan una aspiración de vida cuya realización concreta está en la posibilidad de desarrollar materialmente el futuro deseado. Futuro que es pensado más en términos de ascenso social, lo que da cuenta de una “inmadurez” en la conciencia, respecto de la necesidad de una salida anticapitalista.

Esto se expresó también en la jornada histórica del 24 de Marzo, en la cual el elemento democrático progresivo puso un límite en ese terreno, pero sin desbordar hacia un cuestionamiento directo del enormemente reaccionario plan económico de Milei. Desde ya que el peronismo cumple un rol de garante de la gobernabilidad, lo cual dificulta abiertamente que en la jornada se expresara un rechazo global al gobierno nacional. No olvidemos que el documento leído por el peronismo terminó en un “nos vemos el 2027”, una apuesta a la salida electoral con el servicio de la mitad del FITU que le capítuló políticamente, mientras la otra mitad (PTS y Partido Obrero) se negó a realizar una columna independiente, por lo cual por primera vez no hubo columna común de la izquierda. Una forma menos rimbombante, pero igualmente efectiva, de capitular ante la presión peronista que recibe el partido de Bregman.

Aún sin una conciencia anticapitalista de masas, la contradicción está ahí. El anticapitalismo como alternativa al peronismo puede prender masivamente por el choque entre el ataque económico brutal y absolutamente reaccionario de Milei que ha abierto una crisis social masiva, en un país cuyos trabajadores se reconocen sujetos de derecho y sujetos políticos.

El repudio a Adorni como emergente de la crisis social

La enorme crisis social es otro dato que tiñe el momento por el que pasa el gobierno. Su agenda hiper reformista ha quedado postergada, eventualmente a la espera de una reelección. Es que la contrarreforma jubilatoria afectaría a sectores de masas entre los que se encuentran también sectores simpatizantes del gobierno, y podría encender la bronca que aún no ha irrumpido en la escena, pero que aumenta bajo la presión de la carestía de la vida cotidiana. Lo mismo ocurre con la reforma tributaria, cuya reconfiguración para no quebrar el Estado debiera aumentar la regresividad de los impuestos, sobrecargando aún más a los trabajadores para compensar el alivio fiscal de los empresarios. Ambas han sido postergadas de momento.

El tema dominante en la conversación y preocupación social es, dicho por todos los consultores de opinión: el salario que no alcanza. Los gastos fijos (servicios y alquileres) infravalorados por la metodología de la medición del INDEC han aumentado y se llevan cada vez porciones más altas de los ingresos destruidos de las y los trabajadores.

A esto se suma la inflación, que no baja hace 9 meses y con una presión al alza por el aumento de los combustibles que, en el rubro nafta, registró un aumento entre el 15% y el 20% a causa de la guerra contra Irán. Y la preocupación por el desempleo y la precariedad laboral, en un país en que los índices macroeconómicos de crecimiento reflejan el desarrollo de sectores económicos que no generan empleo masivo, a la vez que el estancamiento y la imposibilidad de competir con las importaciones de bienes, ya produjeron el cierre de cerca de 22 mil empresas si tomamos todo el gobierno de Milei hasta la fecha.

En este marco, el jefe de gabinete de Javier Milei, el ministro de ministros Manuel Adorni, ha quedado expuesto por los niveles de gastos inexplicables e incompatibles con sus bienes declarados antes de asumir como funcionario del gobierno. El viaje oficialista a Nueva York al que sumó a su esposa bajo la excusa que iba a “deslomarse”, pasando por el viaje en avión privado a Punta del Este, y la aparición de propiedades como la de Caballito con un costo supuesto de 230 mil dólares, para lo cual le habría pedido dinero prestado a las mismas supuestas vendedoras (una especie de “fiado” pero no de caramelos sino de un departamento de cerca de ¡200 metros cuadrados!) han abierto una crisis en el gobierno, que no afloja a pesar del paso de las semanas y que podría devolverle, como una escupida al cielo, su palabra de cabecera: FIN.

Este espiral de crisis en el que se encuentra el deslomado en Nueva York, al que le pagan los viajes en jet privado los amigos, y le fían las jubiladas para que se compre un departamento, trae consigo un tufillo a septiembre del 2025, cuando el narco diputado Espert, conocido por su frase “cárcel o bala”, terminó huyendo en motito abrazado a la cintura de su guardaespaldas en Lomas de Zamora. Tufillo a septiembre no por la irrupción social ocurrida en el sur de GBA, cosa que no ha sucedido de momento, sino porque también se habían concentrado una serie de elementos que atizaban la crisis social vinculados al caso de corrupción en ANDIS, el rechazo a aprobar y luego a aplicar la Ley de Emergencia en Discapacidad, entre otras, que terminó de cristalizar con los vínculos narcos de Espert.

Así, el gobierno transita un pésimo momento, con un aumento de la imagen negativa de Milei, en el cual los aires de octubre cuando ganó las elecciones legislativas en casi todo el país y que le dio impulso para la contrarreforma laboral, se han disipado y comienzan a enturbiar. Alerta: nada de esto implica facilismo. Ni la burguesía, ni el peronismo, ni la CGT, ni el régimen pretenden que el gobierno se vaya de manera anticipada, sino que por el contrario, garantizan la continuidad de Milei hasta el 2027, a la vez que ejercen una presión normalizadora sobre el gobierno. Restan por delante meses peligrosos para el gobierno, en un país en que se vive una presión en aumento en la que, de no haber una irrupción independiente de sectores masivos de la sociedad, la crisis podría encauzarse en la discusión de alternativas, de cara a un clima electoral anticipado.

Las tareas de la izquierda en la actual coyuntura

En este marco, las circunstancias imponen una serie de debates para la izquierda, que van desde el campismo en el plano internacional, pasando por la ubicación frente al peronismo, la estrategia ante el conflicto de los trabajadores de FATE, hasta qué tipo de salida hay que plantear para la crisis del país.

La jornada histórica del 24M resumió de manera muy gráfica las presiones que someten a parte de la izquierda en la Argentina, y cuya resultante es dramática: por primera vez en décadas, no hubo columna independiente. Mientras el MST e izquierda Socialista exageran el tono en relación al gobierno de Milei para justificar su capitulación al peronismo, el PTS exagera la ubicación de Bregman para capitular al electoralismo, y el Partido Obrero exagera el electoralismo para capitularle al PTS.

Así, en cada uno de los planos de la realidad política y la lucha de clases, el FITU se ha convertido en un factor desorganizador, cuyo único eje unitario es presentarse a elecciones cada 2 años.

Parte de esto, y de manera agravada, es el sectarismo hacia nuestra organización, tanto para poner en pie un acto común el 24M, como frente a las próximas elecciones universitarias en la UBA, entre el 20 y el 24 de este mes. Ante la prueba evidente de que es necesaria la unidad de la izquierda para ganar el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras, el PTS en primer lugar, y el FITU en pleno en segundo lugar, se niegan a concretarlo y prefieren que por ¡tercera vez consecutiva! el peronismo (el mismo que opera como factor de contención en cada circunstancia de la vida política) retenga el centro, a tener que acordar la presidencia compartida con el ¡Ya Basta! que es, por lejos, la agrupación más importante de la facultad, y se encamina a serlo en la Universidad (en el marco de la izquierda). No por repetida, la situación es menos criminal.

Este escenario adelanta las aspiraciones del FITU para el año próximo: un frente con presidencia compartida entre el ¡Ya Basta! y el FITU no solamente tiene la posibilidad casi cierta de recuperar el Centro de Estudiantes de la facultad más importante del país, sino que puede abrir un proceso de organización en el resto del movimiento estudiantil de la UBA y más allá. Y también, dar un aire mayor a las aspiraciones del público de izquierda que reconoce que el FITU no consuma la unidad al no querer integrar a Manuela Castañeira y al Nuevo MAS. Y esto es lo que el FITU quiere evitar, dado que como nos dijeron en oportunidades anteriores: “sumar a uno más es tener que repartir más”. No solo el peronismo piensa en el 2027…,

El rol de nuestra agrupación juvenil fue ampliamente demostrada estos días en las acciones desarrolladas frente al departamento de Adorni en la calle Miró, a la vuelta de la facultad, que prolongó en la calle un enfrentamiento con el Jefe de Gabinete que viene de años en las redes sociales, donde el anticapitalismo del ¡Ya Basta! es el contrincante exclusivo del debate ideológico con un gobierno ultracapitalista.

La histórica jornada del 24M dejó el terreno planteado para construir la contraofensiva al gobierno de Milei, y construir nuestra organización, a la vez que planteamos la necesidad de una alternativa anticapitalista.

Luego del VI Campamento Anticapitalista, que contó con la presencia de 800 asistentes y delegaciones internacionales -entre ellas la de Martín Manteca, organizador del SEIU 721 de Los Ángeles, con quien estamos poniendo el pie el II Congreso Internacional de Trabajadores por Plataformas en el mes de mayo-, nuestra organización ha organizado decenas de Comités x FATE en lugares de trabajo y estudio, donde la Lista Marrón del Neumático representa una salida de fondo frente al cierre de la planta: reapertura o estatización bajo control obrero, movilizarse y recabar todo la simpatía y el apoyo social para conseguirlo.

Los compañeros de la Marrón, junto al SiTraRepA y la flamante agrupación nodocente “Benito Choque” -clasista y antiburocrática, que pelea por los intereses de los trabajadores de la Universidad, pero también por la unidad de la comunidad educativa, y cuyo nombre remite a un compañero nodocente desaparecido durante la última dictadura- encabezaron la columna de más de un millar de compañeros, compañeras y compañeres que nos movilizamos a la Plaza de Mayo el 24M con una ubicación independiente.

Hay que aprovechar el impulso y la fuerza para construir el Nuevo MAS, mientras encaramos las elecciones estudiantiles en la Universidad de La Matanza, y nos preparamos para presentarnos en una decena de facultades en la UBA.

Frente a los problemas del país, agravados por el gobierno de Milei, hay que construir una salida anticapitalista.

Seremos directos: Te necesitamos para seguir creciendo.

Manteniendo independencia económica de cualquier empresa o gobierno, Izquierda Web se sustenta con el aporte de las y los trabajadores.
Sumate con un pequeño aporte mensual para que crezca una voz anticapitalista.

Me Quiero Suscribir

Sumate a la discusión dejando un comentario:

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí