Filtrados mediáticos del acuerdo con el FMI

Se habrían filtrado a la prensa algunos de los detalles todavía no públicos del acuerdo con el FMI . Austeridad fiscal, tope a los salarios públicos y reforma previsional. El gobierno apuesta a que se sepa poco hasta su aprobación en el Congreso.

0
136
acuerdo FMI

Restan sólo días para que el gobierno envíe al Congreso Nacional el proyecto de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El borrador del texto elaborado por Guzmán, que detalla los compromisos que el país asumirá con el Fondo, empezaron a conocerse a través de fuentes periodísticas que tuvieron acceso al escrito.

El texto viene a ser una cachetada de realidad para aquellos que realmente sentaron expectativas en que el gobierno habría logrado un acuerdo «que no afecte el crecimiento ni implique un ajuste», como le gusta repetir una y otra vez al Ministro Guzmán. Muy por el contrario, el borrador se parece bastante a cualquier otro programa que el FMI haya firmado con países en crisis económicas o financieras. Austeridad, ajuste presupuestario, tope a los salarios públicos y reforma del sistema jubilatorio, así como la injerencia directa del FMI en la política interna son algunos de los principales puntos que detallamos en esta nota.

Guzmán desmiente a Guzmán

El primer punto a destacar es que no es verdad la idea una y otra vez repetida acerca de que el pago de la deuda se hará en base al crecimiento económico. Esa idea medular de Guzmán es desmentida por el texto por él mismo escrito, en donde se proyecta un crecimiento cada vez menor de acá a los próximos tres años.

Si para este año el Gobierno prevé un crecimiento de alrededor del 4%, para el año 2024 ese número decrece hasta el 1,7%. Proyecciones dicho sea de paso por demás optimistas, teniendo en cuenta los efectos recesivos que producirán las medidas de ajuste del programa, en caso de que lleguen a aplicarse.

Pero no se trata sólo del tamaño de la torta, sino sobre todo de quién se la queda. En eso, el acuerdo no deja lugar a dudas: En caso de que se haga realidad el tan mentado crecimiento económico, el gobierno se compromete a que los recursos que obtenga serán utilizados para seguir reduciendo el déficit fiscal y la acumulación de reservas utilizadas para pagar la deuda.

Tal como reza el texto al que tuvo acceso el periodista Sebastián Premici, “Si los ingresos reales del sector público nacional (netos de coparticipación) fueren superiores a los programados, nos comprometemos a hacer uso de esa oportunidad para virtuosamente reducir el déficit fiscal de forma acorde”. Es una versión «light» y «flexible» de la Ley de Déficit Cero impulsada por Cavallo en 2001, que establecía que el Estado debía otorgar prioridad absoluta al pago de vencimientos de deuda, y funcionar sólo en base a los recursos que «sobraban» luego de cada pago.

Tanto si los objetivos se sobre-cumplen como si no se cumplen (en un esquema de revisión trimestral), el gobierno asegura que se comprometen también a “recalibrar políticas para garantizar el cumplimiento de los objetivos económicos y sociales en consulta con el personal técnico del FMI”. Es decir, se deja la puerta abierta a más y más grandes condicionamientos por parte del Fondo, que tomará parte en cada una de las decisiones del gobierno. Así, se entrega parte de la soberanía del país a los dictados del FMI y EE.UU., quienes no fueron elegidos por nadie y tendrán injerencia directa en el gobierno, pasando por arriba de la voluntad popular.

De hecho, el propio Ministro Guzmán resalta en el texto la posibilidad de que «Las condiciones mundiales y regionales podrían empeorar, y eso complicaría las perspectivas para Argentina», dejando abierta la posibilidad de apretar aun más el torniquete del ajuste.

Tanto si el crecimiento económico es el pautado como si no, o si el gobierno cumple las metas impuestas por el fondo como si no, el borrador expresa sin miramientos que el país hipotecará toda la riqueza que produzca en los próximos años en pos del pago de la deuda externa. Y pretenden hacerlo contra el salario, las jubilaciones y los derechos de los trabajadores.

Sin impuestos a los ricos y con recortes a salarios y jubilaciones

Entrando más de lleno en cómo pretende bajar el déficit fiscal el gobierno, el texto que enviará al Congreso el gobierno propone una batería de medidas integralmente anti-obreras y anti-populares. No hay, en todo el texto, ni una mísera mención siquiera a la posibilidad de afectar las ganancias de los ricos y los millonarios. En cambio sí se habla de salarios, tarifas y jubilaciones.

Aquí también el gobierno se desmiente a sí mismo. Tanto Alberto Fernández como Guzmán gustan repetir que «no pagarán la deuda con el sufrimiento del pueblo». Es precisamente lo contrario a lo que plantea el acuerdo que ellos mismos buscan hacer firmar.

Algunos de los ítems del ajuste ya se conocían e incluso ya se motorizan hace semanas, como lo referente a la quita de subsidios a las tarifas que hará que el costo de la energía recaiga mayoritariamente en los usuarios. De hecho, la «segmentación» que aumentará las tarifas de los barrios supuestamente más pudientes se amplía a otras nueve áreas urbanas además de las previstas en primer término, según reveló el periodista Alejandro Bercovich.

Pero el acuerdo plantea ajustes aun más estructurales. Uno de los principales puntos tiene que ver con el sistema previsional, al cual se buscará hacer «sustentable», eufemismo recurrente de los gobiernos que pretender recortar jubilaciones. El texto habla de revisar los regímenes jubilatorios especiales, pero no se hace mención específicamente a las jubilaciones de privilegio (por ejemplo de jueces o diplomáticos), por lo que queda abierta la puerta de reformar los regímenes especiales conquistados por trabajadores, como docentes o bancarios.

Además se «evaluarán» mecanismos que promuevan la «prolongación voluntaria de la vida laboral», en un intento muy pobre por ocultar la intención de que se aumente la edad jubilatoria, discusión que ya había intentado instalar el gobierno de Macri.

Otra cuestión de importancia, tan escandalosa que no dejó mucho margen para los eufemismos, tiene que ver con los salarios de los trabajadores estatales. Se plantea que los mismos aumentarán a la par del crecimiento, buscando instalar un régimen de «aumento por productividad», en un guiño al sector privado para que tenga luz verde para hacer lo mismo.

Si los salarios aumentan atados a la actividad, la participación de los salarios en el producto nunca aumenta, lo que significa un compromiso con el FMI de que la participación de los trabajadores en el ingreso como mínimo no va a aumentar. Peor aun en el marco de un programa que requiere de bajo crecimiento económico para no estimular la demanda de divisas de la economía y así acumular reservas. En un contexto de fuerte inflación, esto sólo puede significar una reducción real de los salarios de los trabajadores del Estado.

Para las empresas no hay solo guiños, sino también voluntades manifiestas. El borrador deja en claro que para junio de 2022 se eliminará completamente la doble indemnización, establecida a principios de la pandemia, y que ya está comenzando a ser eliminada paulatinamente.

Otro aspecto, que ya aldelantó el Ministro de Desarrollo Social Juan Zabaleta, tiene que ver con el cambio de política hacia la asistencia social. Zabaleta ya se encargó de empezar a hacer los deberes con el Fondo anunciando que «no se darán más planes sociales». El borrador del acuerdo habla de «focalizar» la ayuda social (un clásico en el repertorio del neoliberalismo) a través de Bancos internacionales de desarrollo, es decir, involucrando al Banco Mundial.

En definitiva, se trata de un acuerdo que no es distinto a las típicas recetas neoliberales del Fondo, independientemente de los edulcorantes discursivos con los que el gobierno quiera pintarlo. Se trata de un programa de fuerte ajuste para los próximos años, que busca poner de rodillas al país afectando su soberanía y que pretende pagar una deuda que es una estafa con los salarios, las jubilaciones y las condiciones de vida de las amplias masas, dejando intactas e incluso beneficiando las ganancias de los ricos y los poderosos.

Seremos directos: te necesitamos para seguir creciendo.

Manteniendo independencia económica de cualquier empresa o gobierno, Izquierda web se sustenta con el aporte de sus propios lectores. Sumate con un pequeño aporte mensual para que crezca una voz anticapitalista.

Me quiero suscribir

Sumate a la discusión dejando un comentario:

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí