La inflación aprieta las negociaciones paritarias

La inflación descontrolada deja sin medida a las paritarias. ¿Qué porcentaje acordar en un aumento salarial anual si no hay forma de saber qué tan alta será la inflación?

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Pablo Moyano almorzó con Aberto Fernández

Varias consultoras privadas estiman que para el último mes la inflación fue del 6% y la acumulada de este año quedaría en 14,4%. Esto avizora que la inflación proyectada estaría por encima del 50%. De persistir la tendencia actual, alcanzaría el 70%. Muy por encima de las previsiones oficiales.

En el caso de la moneda: El dólar pasó de valer $20 en 2018 a aproximadamente $193 al día de hoy (sumados los impuestos) acumula cerca del 1000% de devaluación. Es decir que el peso vale diez veces menos que hace seis años. Esto repercute en mayor inflación, ya que los precios tienden al precio internacional.

El salario no alcanza

La naturaleza incontrolable de la inflación argentina está tensionando los mecanismos tradicionales de negociación salarial. Los sindicatos han reclamado que las mismas dejen de ser anuales y contengan cláusulas de revisión.

En muchos casos, se ha planteado un piso de 45% a revisarse dentro de cinco o seis meses. Pero los aumentos son en cuotas y, apenas son acordados, quedan por detrás de los aumentos de precios que ocurren semana a semana.

Para poner de ejemplo, los gremios docentes han realizado una paritaria federal por un acuerdo de 45% en cuatro cuotas. La UOM también ha acordado un 45%, pero en tres cuotas y a revisar en en noviembre. La AOMA (Asociación Obrera Minera Argentina) acordó un aumento del 48% en tres cuotas. Teniendo la inflación proyectada un piso de 50%.

Los representantes de los gremios tradicionales, que se mantuvieron en la pasividad total ante el deterioro de las condiciones de vida de sus afiliados, ahora empiezan a sentir que les aprieta el zapato. Pablo Moyano (Camioneros), Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), Cristian Jerónimo (Vidrio) y Mario Manrique se reunieron con el gobierno el pasado 6 de abril para plantear la necesidad de revisar las negociaciones salariales.

Además, el gobierno ha conseguido firmar un acuerdo con la UIA y la CGT para que realicen sus negociaciones paritarias de manera anticipada. Esto con el objetivo de que si las negociaciones comenzasen más tarde, los valores se vean muchos más cortos. El gobierno pretende que los salarios queden por detrás de la inflación y así «controlarla» de manera recesiva. Las revisiones que plantean estos acuerdos no son nada concreto ya que no se especifica que vayan a ser para compensar las diferencias que van a surgir entre los aumentos de salarios y la inflación. Como siempre, estas revisiones serán a criterio de las patronales.

Los burócratas sindicales transpiran ansiedad por todos los poros. En el encuentro del pasado 6 de Abril que el mismo Alberto Fernández ha calificado de muy bueno, entre otras cosas han acordado trabajar en conjunto para abordar la situación de crisis inflacionaria. Pero esto no es más que un eufemismo al que recurren para dar cuenta de que se encuentran frente a un problema que no saben si podrán resolver: contener la bronca de millones de trabajadores que actualmente son pobres o ven en el horizonte que pasaran a serlo tras el ajuste que deje la inflación y el acuerdo con el FMI.

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