Milei lo hizo

La industria se desplomó un 8,7% interanual en febrero

El índice de desplome de la industria en febrero pone en evidencia que todo bajo Milei son malas noticias, a menos que sean mentiras. Recortes de subsidios, salarios congelados, catarata de despidos, cierre de fábricas y comercio, caída del consumo… todo es parte de un escenario en el que las cifras oficiales de la caída de la pobreza no se festejan ni dos días porque no se lo cree nadie.

La industria volvió a hundirse en el segundo mes del año en la comparación interanual, y cayó fuertemente contra el mes previo, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). El sector registró una fuerte caída en febrero, con una baja de 4% respecto del mes previo. Según informó el organismo, el índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) de febrero mostró una caída de 8,7% en la comparación interanual. El acumulado del primer bimestre de 2026 presenta una disminución de 6,0% respecto al mismo periodo de 2025.

Es la octava caída consecutiva que registra el sector y sigue sin repuntar: julio (-0,7%), agosto (-4,2%), septiembre (-0,2%), octubre (-2,7%), noviembre (-8,8%), diciembre (-4%), enero (-3,2%) y febrero (-4%). 8 meses consecutivos de caída, y no hay indicios por parte del gobierno de poder revertirla.

Catorce de las dieciséis divisiones de la industria manufacturera presentaron caídas interanuales. Este retroceso se explicó principalmente por la merma en ramas clave como “Alimentos y bebidas”, 6,9%; “Maquinaria y equipo”, 29,4%; “Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes”, 24,6%; “Otros equipos, aparatos e instrumentos”, 24,6% y “Prendas de vestir, cuero y calzado”, 18,2%. Entre los rubros más golpeados fueron los vinculados al consumo y la inversión, como textiles (-33,2%), ubicándose en su nivel más bajo de la última década (casi ocho veces mayor al retroceso observado en la industria en general), maquinaria y equipo (-29,4%) y automotriz (-24,6%), sectores muy sensibles al nivel de actividad y al crédito.

Por el contrario, teniendo en cuenta el viraje de las políticas oficialistas hacia la reprimarización de la economía, se destacaron alzas en los segmentos industriales de “Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear”, 19,7%; y “Sustancias y productos químicos”, 3,7%.

Uno de los datos más críticos es el nivel de utilización de la capacidad instalada. En enero, el sector textil operó apenas al 24%, con una caída de 11,4 puntos porcentuales respecto del mes previo y de 10,2 puntos frente a un año atrás. En contraste, la industria en su conjunto utilizó el 53,6% de su capacidad, lo que deja en evidencia la profundidad de la crisis.

El economista Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, comentó “En particular, la industria acumula una caída de 6% anual en el primer bimestre y tuvo su peor febrero desde 2009 para volver al nivel de junio de 2024. Un resultado que es poco optimista para proyectar los indicadores de empleo del primero trimestre de este año”.

Lorenzo Sigaut Gravina, economista, de la consultora Equilibra, señaló que “el resultado de febrero refleja un estancamiento de la industria, uno de los sectores más afectados desde el inicio del gobierno de Javier Milei”.

En tanto, Federico González Rouco, de la consultora Empiria, dijo que febrero ya perfilaba como un mes malo de actividad en varios indicadores. “La industria no puede salir de su estancamiento”, destacó.

El curso recesivo de la política mileísta parece no tener freno. Los números malos se juntan con números peores y se acumulan un mes tras otro.

Estas son las consecuencias del proyecto de colonia importadora que vienen impulsando desde que asumieron el poder. Hay que sumar la poca demanda y los precios altos de la producción local, y la industria argentina languidece en una crisis sin fin. Los capitalistas del sector están con dudas de si el grupo de lúmpenes que asumieron a finales de 2023 esta jugando a su favor. El conflicto con Paolo Rocca es un ejemplo importante que incomoda a todos los empresarios industriales

Las fábricas cierran o funcionan a media máquina. Los trabajadores quedan en la calle, y los que no comen una vez al día. La economía de Milei tiembla como un delicado castillo de naipes, y no hay garantía de que no termine desplomado en el piso.

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