Covid-19

La guerra por las vacunas

Más allá de los problemas de logística que supone campañas de vacunación nunca vistos, como la capacidad de la cadena de frío, (los requisitos van desde refrigeración estándar hasta congelador ultra frío a -70° C), suministro de agujas y eliminación adecuada de desechos de riesgo biológico, seguimiento preciso de las dosis de vacunas proporcionadas, el Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke afirma que “Los modelos actuales predicen que no habrá suficientes vacunas para cubrir a la población mundial hasta 2023 o 2024. La capacidad de fabricación se puede ampliar con inversiones específicas, pero sólo hasta cierto punto y seguirá siendo un limitador”.

Marcelo Buitrago
Equipo de redacción de Izquierda Web


“Los modelos actuales predicen que no habrá suficientes vacunas para cubrir a la población mundial hasta 2023 o 2024” (Centro de Innovación en Salud Global, Universidad de Duke)

Reino Unido, Canadá, Estados Unidos, México, Bahreim y Arabia Saudita ya han aprobado la vacuna de Pfizer-BioNtech. El 18 de diciembre todo pareciera indicar que Estados Unidos aprobará la vacuna de Moderna, mientras que el 29 de diciembre la Unión Europea se apresta a aprobar la vacuna de Pfizer y días más tarde la de Moderna.

Como explicamos en una nota anterior, se trata de “autorizaciones de uso de emergencia1”, diferentes al trámite normal de aprobación de vacunas, que requieren años de estudio porque no es posible garantizar la seguridad en tan corto plazo de tiempo de los ensayos (la fase 3 de Pfizer y Moderna se iniciaron a fines de julio).

Pero como era previsible, también empezaron las dificultades. La vacuna de AstraZeneca ha sufrido haber anunciado una efectividad elevada, pero producto de un error en la primera dosis. Según el New York Times, “el error y una serie de irregularidades y omisiones en la forma que AstraZeneca reveló inicialmente los datos han erosionado la confianza en la confiabilidad de sus resultados”, ya que “no mencionó (en su primer comunicado) la naturaleza accidental del descubrimiento”.

Dependiendo de la concentración de la primera dosis, la vacuna pareció tener una efectividad del 90% o del 62%. Entonces AstraZeneca informó una eficacia promedio del 70%, pero admitiendo, con posterioridad, que no sabían la causa de porqué una dosis pequeña producía resultados mejores. Para aumentar la confusión, la empresa reunió los resultados de los ensayos diseñados de manera diferente en Reino Unido y Brasil, “una ruptura con la práctica estándar al informar resultados de ensayos de vacunas”, difundiendo sus resultados primero ante ejecutivos de Wall Street que ante el público. Y para remate, fue M. Saloui, un funcionario público, y no la empresa, quien “sugirió que los participantes que recibieron la dosis inicial reducida eran menores de 55 años”, con lo que su 90% de eficacia es de muy poco valor.

Una muestra que en Estados Unidos el camino regulatorio a seguir para la empresa no está claro, es que recientemente anuncio que “hará ensayos combinando su vacuna con la rusa Sputnik V” para ver si así “se incrementa la respuesta inmunitaria”. Según la BBC, “los ensayos se llevarán a cabo en Rusia, pero aún no está claro cuándo comenzarán o en cuánta gente se probará esta inmunización”. En una declaración que más parece un manotazo de ahogado que algo planificado, la empresa declaró que es “importante explorar diferentes combinaciones para ayudar a que los programas de inmunización sean más flexibles, permitiendo a los científicos una mayor elección a la hora de administrarlas”, como si las decisiones de qué vacuna fabricar y cuándo, cómo venderlas, a qué precio y a quién, fuesen decisiones de “los científicos” y no de las empresas.

Por su parte, la vacuna de Sanofi-GSX ha sufrido un importante revés, para su despliegue, hasta por lo menos la segunda mitad de 2021. Sanofi esperaba iniciar un ensayo de fase 3 este mes, produciendo 100 millones de dosis en 2020 y 1.000 millones en 2021, pero tuvo “resultados inadecuados” en adultos mayores de 60 años, con un bajo nivel de anticuerpos, en el ensayo de fase 1/2, planeando comenzar un nuevo ensayo de fase 2 en febrero.

El problema es que, según el sitio web Statnews, “los ensayos controlados con placebo pueden no ser factibles por mucho más tiempo, al implementarse las primeras vacunas. Si las personas saben que tendrán acceso a una vacuna autorizada, hay menos motivación para inscribirse en un ensayo en el que podrían recibir un placebo. Sanofi lo sabe y propone a la FDA que su nuevo ensayo de fase 2b compare su vacuna con una que ya está autorizada, y no con un placebo, estableciendo un listón muy alto con vacunas de un 95% de eficacia.”

El reparto de un bien escaso

Más allá de los problemas de logística que supone campañas de vacunación nunca vistos, como la capacidad de la cadena de frío, (los requisitos van desde refrigeración estándar hasta congelador ultra frío a -70° C), suministro de agujas y eliminación adecuada de desechos de riesgo biológico, seguimiento preciso de las dosis de vacunas proporcionadas, el Centro de Innovación en Salud Global de la Universidad de Duke afirma que “Los modelos actuales predicen que no habrá suficientes vacunas para cubrir a la población mundial hasta 2023 o 2024. La capacidad de fabricación se puede ampliar con inversiones específicas, pero sólo hasta cierto punto y seguirá siendo un limitador”.

Mirá también:  La suspensión de la fase 3 del ensayo de la vacuna de Oxford

Es que según dicho Instituto “antes de que las vacunas candidatas sean aprobadas para el mercado, las compras confirmadas cubren 7.300 millones de dosis, con otras 2.500 millones de dosis actualmente en negociación o reservadas como expansiones opcionales”.

“Muchos países de ingresos altos han cubierto sus apuestas mediante la compra anticipada de dosis suficientes para vacunar a su población varias veces.  Los países que pueden permitírselo están comprando una cartera de vacunas, con la esperanza de que una o más superen el proceso regulatorio.”

 

Países Millones de dosis-Compras confirmadas

Porcentaje

%

Altos Ingresos

3.850

53.

Medios-Bajos Ingresos

1.750

24

Medios-Altos Ingresos

1.000

14

Covax

700

9

Bajos Ingresos

Total

7.300

100

Para la mayoría de los países de ingresos bajos COVAX es la única fuente disponible hoy. Es una asociación entre GAVI, la Organización Mundial de la Salud y la Coalición para las Innovaciones de Preparación para Epidemias (CEPI), que invierte en el desarrollo, fabricación y adquisición de una cartera de candidatos a vacunas COVID-19. La mayoría de los países de ingresos altos y medianos han comprometido fondos para COVAX, mientras que los países de ingresos más bajos serán cubiertos como países financiados. COVAX tiene como objetivo proporcionar unas 2.000 millones de dosis para fines de 2021 para proteger a las poblaciones de alto riesgo en todo el mundo. A más largo plazo, el objetivo es proporcionar a los países financiados dosis suficientes para cubrir el 20% de su población.

Resumiendo: con alrededor del 15% de la población mundial, los países de altos ingresos se aseguraron ya más de la mitad de las vacunas en desarrollo. Eso sí, no han abandonado la caridad. Para los de abajo de todo, la promesa que algún día una parte de su población estará vacunada, mientras que los del medio se arreglen como puedan una vez que ellos estén vacunados.

La lógica de comprar excesos de vacunas no es irracional, desde el punto de vista imperialista. Por el contrario, es importante recordar que no todas estas vacunas necesariamente recibirán aprobación y se comercializarán. El primer caso de abandono es el de la Universidad de Queensland, de Australia, que hizo colapsar un acuerdo por 51 millones de dosis con su gobierno. Las dificultades de Sanofi y AstraZeneca son también una advertencia.

Asi, si bien Canadá ha comprado lo suficiente para vacunar casi cinco veces a su población, apostando a 7 vacunas diferentes con 358 millones de dosis, hoy tiene acceso sólo a las dosis de Pfizer y muy probablemente de Moderna por un total de 76 millones de dosis: con eso le alcanza para vacunar a toda su población; el resto de las vacunas que compró (AstraZeneca, Novavax, Sanofi, Janssen), son música del futuro.

El siguiente cuadro actualizado al 11/12/2020 por la Universidad de Duke es una foto de la organización social capitalista a nivel mundial: la ley del más fuerte, la competencia entre países que pueden apostar por un menú de vacunas en exceso de sus poblaciones, los de poblaciones numerosas (Indonesia, Brasil, México) que, en el mejor de los casos, pueden vacunar parte de su población si sus apuestas son favorables (no ha sido este el caso hasta ahora, ya que de los tres sólo México compró algo a Pfizer) y el resto que se arregle.

Sede

R. Unido AZeneca

EEUU

EEUU

EEUU

Francia

Rusia

EEUU

China

Otras

Empresa

AZeneca

Novavax

Pfizer

Modern

Sanofi

Gamaleya

Janssen

Sinovac

Otras

Euros por dosis

3

17

31

8

25

India

500

1.000

100

U Europea

400

300

160

300

200

225

EEUU

500

110

100

100

100

100

Covax

300

200

200

Canadá

20

76

20

56

72

38

76

R. Unido

100

60

40

7

60

30

60

Indonesia

100

30

128

80

Japón

120

120

50

Brasil

100

50

46

México

77

34

32

35

Australia

54

51

10

Resto

150

87

34

122

6

118

12

Total mundial

2.421

1.327

711

407

732

304

374

292

688

Mirá también:  UBA: El ¡Ya Basta! frente a la suspensión de las clases

Debido a su menor costo y su mayor facilidad de distribución, la gran elegida a nivel mundial fue la vacuna de AstraZeneca-Oxford, que vendió más del 30% del total a nivel mundial, lejos de sus competidores. Pero los países que apostaron centralmente por ella ahora se ven en serios problemas, ya que la vacuna rusa del Instituto Gamaleya y la china de Sinovac, siguen sin publicar los resultados de sus ensayos para una evolución seria de su efectividad y seguridad, mientras que la de Novavax que no terminó su fase 3 fue vendida centralmente a India, Sanofi se ha retrasado y Janssen inició su fase 3 en setiembre.

El desarrollo científico de las vacunas dio más de lo esperado al inicio de la pandemia, donde un desarrollo de un año y medio era calificado como una “proeza”. Pero inserto en este orden social, la vacuna no es un bien de la humanidad: tiene un precio, lo que la torna inaccesible para muchos países y tiene un orden jerárquico de distribución que es un ejemplo práctico de la desigualdad propia del mismo. Como afirmamos desde el principio de la pandemia, la mejor manera de combatirla es volar por los aires este sistema capitalista de opresión y explotación, y construir un orden social internacional que respete la vida humana por sobre las ganancias.

Argentina

Fernández apostó por las vacunas de AstraZeneca (22 millones de dosis) y la del Instituto Gamaleya (25 millones de dosis). Ante el fracaso de la primera, en una patética conferencia de prensa, el ministro de Salud reconoció que Pfizer “nos pidió una ley para tener una seguridad… y esa ley estuvo en el Congreso. Después la central estadunidense decía que no era suficiente y había que hacer una nueva ley… son condiciones inaceptables”. “Yo hablaba al principio que íbamos a tener vacunas en diciembre. Bueno, eran las de Pfizer. Nos iban a dar vacunas en diciembre, enero y febrero. Aun así aceptamos que llegaran en febrero. Y hay un pedido del gobierno argentino de concretar la negociación que no está cerrada”. Si le creemos a Ginés, prometió vacunas sin contrato, y sólo con la sospecha que iban a ser aprobadas… Luego, retornando a la década infame, una empresa obtiene la ley que quiere en el Congreso; luego pide otra ley, lo que es calificado de “inaceptable”, lo que no impide suplicar continuar con las negociaciones.

Desmintiendo al propio presidente, sobre recibir un primer lote de 300 mil vacunas en el mes de diciembre, Ginés afirmó, refiriéndose a la vacuna rusa: “No lo puedo decir, porque nosotros estamos haciendo todo lo que habíamos dicho, pero lamentablemente hay variables difíciles como dificultades con los aviones”. O sea, que el operativo de vacunación masiva ni siquiera había previsto cómo iban a llegar las vacunas. Y repetimos, sobre una vacuna que sólo publicó sus ensayos de fase 1-2 y anuncia una alta efectividad sin publicar sus ensayos.

Argentina no puede escapar de la lógica capitalista mundial. Para intentar evitarlo, debería haber invertido miles de millones de dólares no apostando sólo a dos vacunas. Pero para eso se requería muchísimo más que el tibio “impuesto a la riqueza”. No lo hizo y ahora, se encuentra en el lote de países que deberá esperar que se aprueben más vacunas, y entonces haya disponibilidad. Cuándo pasará eso, nadie lo puede precisar.


1 La autorización de la FDA reza que “la vacuna puede ser efectiva” y “sus potenciales beneficios superan sus riegos conocidos y potenciales” y “No existe una alternativa adecuada, aprobada y disponible para el uso de emergencia para prevenir COVID-19. “, aprobando su uso para mayores de 16 años. Reino Unido aconseja no usarla en personas con historial grave de alergias, después que dos trabajadores del Servicio Nacional de Salud sufrieron reacciones alérgicas tras recibir la vacuna.

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