La FUBA prorroga las conducciones de los Centros de Estudiantes

El movimiento estudiantil debe ser un actor.

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El pasado miércoles 26 se llevó adelante una reunión virtual de la Junta Representativa de la FUBA (que agrupa a los presidentes de los 13 centros de estudiantes), en donde se resolvió por unanimidad “postergar las elecciones de centros de estudiantes para 2021”. Esta reunión se llevó adelante de manera cerrada, sin permitir la participación de ningún estudiante fuera de los presidentes de los centros, es decir de manera secreta sin las demás organizaciones del movimiento estudiantil y ni hablar de estudiantes independientes. La resolución de la FUBA, impulsada por la presidencia de la Franja Morada+aliados, alineada al rectorado, y votada por todas las conducciones de centros de estudiantes (Kirchnerismo y Partido Obrero incluídos) sin embargo, no se trata sólo de la prórroga de los mandatos, sino de la confesión de la clausura de los organismos estudiantiles durante todo el año.

Es evidente que una resolución de este tipo no podía llevarse adelante en una reunión como la que se hizo el pasado miércoles. La decisión de auto-prorrogarse los mandatos de todas las presidencias de los Centros de Estudiantes y de la FUBA, resuelta en una reunión secreta donde sólo participan ellos mismos se trata de un escándalo antidemocrático. Un debate así debería darse con la participación de todas las corrientes con intervención en los Centros de Estudiantes y de manera abierta, no entre 4 paredes. En momentos como los que atravesamos, es verdaderamente inaceptable cerrar el debate del movimiento estudiantil.

La FUBA vota disolver el movimiento estudiantil

Desde el comienzo de la pandemia la FUBA no ha convocado ni una sola instancia de organización democrática del conjunto del movimiento estudiantil de la universidad. En muchas facultades los Centros de Estudiantes no han convocado ni siquiera asambleas virtuales, y en los que ha habido, fue por la presión desde abajo frente a los problemas de la educación pasada a la virtualidad, donde miles de compañeros quedaron afuera o tuvieron múltiples inconvenientes. En estos largos meses el movimiento estudiantil no fue un actor político, sino que los gobiernos y las gestiones decidieron por nosotros y se vio totalmente vulnerado el derecho a la educación, quedando sólo para quienes tenían los recursos para poder afrontarla.

En el contexto en el que nos encontramos, con las facultades cerradas y días con más de 10 mil casos confirmados de coronavirus, es evidente que no están dadas las condiciones en lo inmediato para volver a las clases presenciales ni tampoco por lo tanto a llevar adelante un proceso electoral democrático. Pero una cosa es prorrogar los mandatos por las circunstancias actuales y otra muy distinta es clausurar el movimiento estudiantil por todo el año como se ha resuelto este miércoles. No es casualidad que este haya sido el único punto de debate en la reunión que se llevó adelante. Se trata de una resolución inaceptable, que busca legitimar un movimiento estudiantil completamente paralizado durante todo el año. De esta manera, la FUBA demuestra ser parte del operativo que también impulsa la CGT, de dejarle al gobierno plena libertad de hacer lo que quiera sin que haya respuesta.

El gobierno nacional, al pasar la educación a la virtualidad y no tomar una sola medida para garantizarla, la ha declarado en los hechos como no esencial. En todas las facultades y CBC crece la deserción y son miles los que no pueden continuar con su derecho a la educación por no contar con los recursos necesarios como computadoras o conexión a internet, o tener que salir a trabajar muchísimas horas por día bajo formas ultra precarizadas ante la falta de becas. En los CBC la situación es especialmente dramática: miles son expulsados de la universidad con este filtro que impide el ingreso a las carreras, agravado por las circunstancias actuales. Como si fuera poco, las gestiones de las facultades se han dedicado a tomar medidas inconsultas durante todo el año que complicaron nuestra cursada y la posibilidad de acreditar materias en lugar de habilitar mecanismos que la faciliten. En ese marco, disolver al movimiento estudiantil, decir que “como no están abiertas las facultades no se puede hacer nada” es criminal. Significa resignarse frente a esta situación y quedarse de brazos cruzados mientras miles quedan afuera.

El movimiento estudiantil tiene que ser un actor

Pero no es cierto que no se pueda hacer nada. Los centros de estudiantes y federaciones deben funcionar en la pandemia. Es necesario que se pongan en movimiento, se abran y convoquen a instancias de organización democráticas, que garanticen mecanismos de funcionamiento para poder atender a los reclamos de los miles de estudiantes que deberían representar y que organicen la pelea en defensa de la educación pública para todos y la relación del movimiento estudiantil con el resto de la sociedad.

Los jóvenes somos el sector más activo de la sociedad. Desde el ¡Ya Basta! – Juventud del Nuevo MAS creemos que los centros de estudiantes tienen que organizar la participación de miles, tanto por peleas educativas como en solidaridad con los demás sectores en lucha de la sociedad. Frente a una crisis educativa como la que estamos viviendo, con porcentajes de más del 50% de deserción en muchos casos, frente a la aguda crisis económica que empuja a miles a trabajos precarizados o al hambre, frente a la crisis sanitaria con hospitales al borde del colapso, atendidos por personal de salud exhausto y sin elementos de protección, el movimiento estudiantil tiene muchísimo para decir y hacer. Es necesario ponerlo de pie, que sea un actor que intervenga como siempre lo ha hecho sobre la situación política nacional, expresando el reclamo de los estudiantes, la pelea común junto a los docentes y no docentes, la solidaridad de la juventud con el resto de la sociedad.

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