La FIFA sanciona el reclamo legítimo por Malvinas

La doble vara de la falsa neutralidad deportiva.

La FIFA le aplicó una durísima sanción a la Selección argentina por el reclamo de la soberanía sobre las Islas Malvinas, que realizó luego de finalizado el encuentro contra Inglaterra al desplegar la bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”, y también por los incidentes en la final del mundial contra España.

La neutralidad política que pretende arrogarse la Federación presidida por Infantino es una farsa completa.

La Comisión disciplinaria del ente internacional aplicó una multa a la AFA por haber incumplido el Artículo 13, apartado 2 c): “servirse de un evento deportivo para realizar manifestaciones de índole distinta a la deportiva”, además de violaciones a distintos artículos por “conducta incorrecta de un equipo” y “orden y seguridad en los partidos”. La suma asciende a 321.000 dólares, de los cuales 100.000 quedan en suspenso. Además, debido al supuesto incumplimiento del Artículo 15, relacionado a supuestas discriminaciones y agresiones racistas, la Selección argentina deberá afrontar sus próximos dos compromisos con una restricción del aforo del 50%.

También hubo severas penas a Leandro Paredes, quien deberá cumplir la suspensión de 10 partidos en la selección y una multa de 90 mil dólares, a Nahuel Molina, quien se perderá los próximos siete encuentros y deberá abonar la misma suma que el mediocampista de Boca Juniors, y a Thiago Almada, quien cumplirá un partido como sanción y una multa de 30 mil dólares. Por su parte, Roberto Ayala, miembro del cuerpo técnico de la selección, estará ausente por 3 partidos y tendrá que afrontar una multa de 30 mil dólares. Las sanciones individuales se deben a los incidentes con jugadores españoles luego de terminada la final de la Copa del Mundo.

La respuesta de la AFA fue más de forma que de contenido. Desde la entidad del fútbol argentino emitieron un comunicado: “En virtud de las notificaciones recibidas, en defensa de los derechos de la Asociación y de sus futbolistas, la Gerencia de Legales de AFA, en tiempo y forma, solicitará a FIFA los fundamentos de los fallos que son revisables a fin de interponer los recursos ante el Comité de Apelación de la entidad rectora del fútbol mundial, quedando en el futuro la posibilidad de recurrir al TAS como última instancia”.

Está claro que el principal motivo de tantas sanciones superpuestas es la repercusión internacional que generó el despliegue de la bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”. La consigna incomoda al imperialismo mundial, ante el que Infantino se arrodilla cada vez que puede. Trump llegó a postularlo como candidato a encabezar la ONU. Los partidos del mundial se convirtieron en una confrontación política de alto voltaje. En Argentina, el partido contra Inglaterra le abrió la puerta al cuestionamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que el 6 de agosto le asestó un duro golpe al gobierno de Milei y abrió una nueva coyuntura.

Recordemos también que el gobierno de Milei, en la persona de su Ministra de Seguridad Monteoliva, fue parte del operativo previo a la disputa del partido para evitar que el reclamo se cuele ante los ojos del mundo.

La neutralidad para el dirigente suizo es un concepto laxo que se aplica sólo cuando es conveniente geopolíticamente. Cuando las expresiones políticas ocurren en estadios de potencias centrales que están alineadas con los intereses propios y a los que tanta pleitesía le rinde la FIFA, aparece el paraguas de la “libertad de expresión”. Sin embargo, esa libertad de expresión se esfuma rápidamente cuando el reclamo viene de una reivindicación soberana de un pueblo agredido por el colonialismo británico a lo largo de la historia, y el hecho pasa a ser un acto que debe ser castigado bajo los supuestos principios de la neutralidad deportiva.

La FIFA no defiende el orden y la paz deportiva. Disciplina cualquier discurso que cuestione el orden mundial vigente, al tiempo que mantiene incólume las condiciones necesarias para garantizar las ganancias e intereses comerciales de sus principales socios y aliados en los espectáculos deportivos.

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