La industria argentina se encuentra otra vez con los números en rojo. Este viernes el INDEC va a publicar los datos oficiales de diciembre 2025 sobre el sector, y los números confirmarán lo obvio. El empleo y la producción se derrumbaron.
Balances privados anticiparon que el año no cerró de la mejor manera. El principal problema de la industria argentina es el derrumbe de la demanda. La gente sistemáticamente consume menos. Es una de las consecuencias de la política mileísta de no parar de pisar todos los meses los salarios y del poco dinamismo que viene teniendo el sector productivo.
El informe de actualidad industrial del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (UIA) adelantó que en diciembre la actividad industrial cayó un 3,5%. Por estos datos, obtenidos a partir de analizar el consumo de energía eléctrica y la demanda industrial. Y, si bien 2025 registrará una suba respecto al 2024, «en gran medida fue debido al bajo nivel de comparación”. El partir de una base tan baja pone en evidencia el fracaso de la política de Milei.
Hoy se está hablando de un índice de actividad un 9% por debajo del 2023, y un 10% por detrás del 2022. Este período estuvo marcado por niveles extremos de inflación, y aún así la actividad industrial fue mucho más estable.
Según detallaron, la producción vinculada a la construcción es uno de los sectores más afectados, con bajas por encima del 20% respecto a 2022. Por su lado, la producción de autos tendría una merma tanto respecto del 2024 (-3,1%) como comparado con tres años atrás (-8,6%). En la misma línea, el patentamiento de maquinaria industrial cayó 14,3% contra el 2022 y el consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales se contrajo 10,6%.
Por su parte, la Metalmecánica presentó una baja del 0,5% versus 2024, y del -13,3% si se compara con el estado de situación previo al inicio de la gestión de Javier Milei. En cuanto al comercio exterior, las ventas hacia Brasil vienen en retrocediendo (-4,7% respecto a 2024 y -1,2% versus 2022).
En estos días, se encendieron las alertas en la discusión pública sobre la política mileísta de auge de las importaciones y destrucción consciente de la industria argentina. Entre la poca demanda y los precios altos de la producción local, la industria argentina languidece en una crisis sin fin.
¿Qué puede generar esto como resultado para los trabajadores? De acuerdo con datos del centro CIFRA-CTA, la construcción y la industria acumularon en conjunto 122.800 puestos menos, lo que representa alrededor del 70% del total de pérdidas, siendo “los que más han retrocedido en su nivel de actividad, afectados por las actuales políticas económicas”.
Como los productos industriales argentinos tienen en su mayoría como destino el mercado interno, cuando se realiza un ajuste recesivo, el impacto en la industria es inmediato.
Es en este contexto que se abrió el debate público entre el gobierno y Paolo Rocca, titular del Grupo Techint (y un pez gordo del empresariado que no tiene problemas en despedir a media planta permanente si lo necesita).
Rocca es dueño de la planta Tenaris-Siderca en Campana, empresa destinada a la fabricación de caños para la industria del petróleo. El sector de la explotación de hidrocarburos es de los pocos que no han sufrido una caída de la producción tan severa porque la exportación petrolera sigue su curso normal. Y, a pesar de tener el viento a favor en ese sentido, el mileísmo tomó la posición de hacerlos perder una licitación para la extracción de crudo en Vaca Muerta contra una empresa de la India.
Para colmo, el Jefe de Gabinete Manuel Adorni corrobora lo que ya todo el mundo sabe: o son idiotas que no entienden cómo funcionan las cosas, o son conscientemente destructivos, o ambas:
“Te comprás un jean en Argentina, y te cuesta 100 dólares. Pero importarlo (al empresario) le cuesta 25, y por eso lo dejás de comprar acá, explicame dónde se pierden puestos de trabajo», conjeturó con su mirada perdida frente a un Luis Majul que mantuvo casi 10 segundos de silencio luego de escuchar semejante… razonamiento. Y como si fuera poco, concluyó con lo siguiente: “En realidad nosotros (el gobierno) no tenemos que proteger industrias.”
No se sabe si es peor el gaslighting psicopático de @madorni que DESCRIBE EL PROCESO EXACTO POR EL CUAL SE PIERDEN PUESTOS DE TRABAJO y te asegura sin hacer ni una mueca que no se pierden o la obsecuencia servil de los ensobrados de Milei como Majul que no se atreven a… pic.twitter.com/Fc35NjFYXg
— Federico Winokur (@federicowinokur) February 3, 2026
¿Dónde se pierden los puestos de trabajo? Veamos los números. Las cifras sectoriales estiman que hubo una pérdida de entre 16.000 y 17.700 puestos de trabajo registrados en toda la cadena textil-indumentaria y afines, lo cual representa una caída de aproximadamente el 13 % al 15 % de la dotación total del sector. Por otro lado, cerraron algo más de 500 empresas vinculadas a la cadena textil e indumentaria, lo que implica que cerca del 8 % al 10 % del entramado productivo del sector desapareció o, al menos, dejó de operar formalmente.
La política económica de Milei fundar una colonia importadora con nula capacidad de producción y, por ende, con nula capacidad para salir del agujero económico en el que nos están metiendo.
Un país que vive de las importaciones es inviable.




