El resultado natural de la falta de oportunidades laborales es cada vez más la crisis habitacional de la juventud. Según el Monitoreo de Calidad de Acceso a la Vivienda, realizado por el Observatorio Federal de Acceso a la Vivienda (OFAVA) a partir de datos del INDEC, alrededor de 2,5 millones de jóvenes no puede independizarse.
El sueño -imposible- de la vivienda propia
El estudio arroja que más de 2.5 millones de jóvenes de entre 25 y 35 años no ha podido independizarse. Esto compone al 37% de ese grupo. Y el 46% sufre de déficit habitacional.
Continuando en esta línea, el mayor déficit habitacional se puede ver en la franja de cabezas de hogar de entre 25 a 34 años, con un 52%, superando con creces la cifra general. Le sigue los jóvenes de este 18 a 24, con un 46%, y de 35 a 44 años, con un 44%.
Expliquemos brevemente como define el estudio el déficit habitacional. Divide el problema en 2 grandes grupos con categorías internas.
El primer grupo consta de 3 niveles: allegamiento (hacinamiento severo), déficit cuantitativo básico (típicamente construcciones precarias, como las hechas con chapas, por ejemplo) y déficit cuantitativo básico (casas construidas en zonas ambientales críticas, como cercanía a basurales). Este grupo identifica los hogares que necesitarían una vivienda nueva.


El segundo lo componen el déficit cualitativo básico y el ampliado. Básicamente, viviendas que tienen problemas solucionables, como un nivel alto de hacinamiento o dificultades para acceder a servicios básico como agua o desagües. Este grupo identifica las viviendas que pueden volverse habitables a través de mejoras.
Volviendo a la segmentación, si el grupo de jóvenes antes nombrados pudiera independizarse, por sí solo representaría una necesidad de 500.000 viviendas nuevas (porque serían en parte compartidas), generando una fuerte presión.
Lo que no tiene en cuenta el estudio es que en Argentina hay 2.084.013 viviendas desocupadas, lo que representa el 11,72% del total de las Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas.
El Norte Argentino en lo alto de la crisis
Esta crisis no se expande igual por todo el territorio. La juventud del norte argentino es la que más la sufre. El déficit habitacional en Jujuy encabeza la lista con 72% de sus hogares, seguido por varias provincias del NOA y el oeste del país. A mitad de la lista aparece la Provincia de Buenos Aires, con casi la mitad de su población, 49%, en esa situación. Más abajo en la lista, aparecen las provincias del sur argentino y CABA, con 16%. El promedio es 40%.

Un problema estructural
Más allá de su aceleramiento en este gobierno, el problema de la crisis habitacional es estructural del capitalismo argentino, y muy propia de la ultima década. Desde el 2016 a la actualidad, la variación ha sido mínima. El déficit habitacional de la juventud pasó del 43,8% en 2016 al 39,3% mediando el 2023. Los últimos 2 años volvió a subir. El empleo precario y la falta de oportunidades ya era un problema grave para la juventud, y Milei lo empeora.

La crisis habitacional no es algo separado de la realidad del país nace de las mismas entrañas de la crisis social. La nueva juventud trabajadora no puede aspirar a tener un futuro en un sistema que, gobierno tras gobierno, nunca ofrece nada. Claro está, ahora se está acelerando la precarización y destrucción de las condiciones de vida.
De ahí la necesidad de espacios de organización como el Plenario Nacional del ¡Ya Basta!, que busca dar un encuentro para enfrentar las políticas de ataque brutal del gobierno nacional, impulsando un programa para plantarse con organización a las miserias que crea y multiplica el podrido sistema capitalista argentino.




