Chile: ajuste, impunidad y represión

Kast intenta blindar la represión de los Carabineros

Desde el Palacion de La Moneda impulsan una reforma que blinda a los Carabineros y restringe el derecho a la protesta. Esta iniciativa es un complemento al ya aprobado Plan de Reconstrucción Nacional y se inscribe en la que muchos consideran la mayor campaña de austeridad desde 1975, cuando Pinochet impuso recortes exorbitantes al gasto estatal. 

A inicios de agosto, el gobierno de Kast dio a conocer su propuesta de reforma a las fuerzas policiales chilenas. El anuncio se hizo luego de la aprobación de la (mega) contrarreforma económica del Plan de Reconstrucción Nacional y el plan tributario liderado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. Ahora, el ministro de Seguridad, Arrau, pasa a primera línea.

La propuesta del ultraderechista tiene cuatro ejes principales: “Perseguir sin descanso”, “capturar sin excusas”, “juzgar con todo el peso de la ley” y “condenar sin beneficios”. Con este giro punitivista el gobierno pretende implementar cambios que incluyen endurecer las políticas policiales e implementar cambios constitucionales.

También se incluye, realizar mega operativos policiales en los 50 barrios más críticos del país, con copamiento, patrullaje y tecnología; y aumentar a cinco días la retención migratoria para quienes cometan delitos.

A nivel jurídico, se establece la legítima defensa privilegiada para carabineros, policías, gendarmes o integrantes de las Fuerzas Armadas y se creará el juicio oral en ausencia. A nivel de leyes, se priorizará impulsar las leyes antibarricadas (para tipificar como delitos bloqueos de calles) y la ley antiencapuchados para perseguir la protesta social.

Junto a lo anterior, se pretende introducir dos cambios constitucionales. Primero, para establecer que proteger la seguridad es un deber del Estado y, segundo, introducir la figura del Estado de excepción de seguridad pública. El paquete también pretende endurecer el régimen carcelario.

En un acto realizado en la Escuela de Carabineros, localizada en Providencia de Santiago, el ministro de Seguridad expresó que “hay momentos en que un país debe de decidir quién manda, si manda la ley o manda el delincuente. Si la calle, nuestros barrios, villas y poblaciones, les pertenecen a las familias, a los chilenos que madrugan y trabajan o al delito, al crimen organizado, al terrorista. Este es uno de esos momentos y frente a esto no existe neutralidad posible”.

Kast, en el mismo evento, agregó lo siguiente: “tenemos que decir que en Chile ha cambiado la mano en temas de seguridad. Estamos muy conscientes de que todavía hay mucho por hacer, hay muchos compatriotas que aún sienten temor”. La frase “Chile ha cambiado la mano” es el slogan de la campaña de la nueva contrarreforma.

El viernes 7, Arrau se dejó ver por tercera vez en un megaoperativo policial en 48 horas, junto a funcionarios de la Policía de Investigaciones (PDI) y Carabineros. El operativo concluyó con 1.300 detenidos y la incautación de unos 800 kilos de droga.

Esta iniciativa de reforma es un complemento al ya aprobado Plan de Reconstrucción Nacional y se inscribe en la que muchos consideran la mayor campaña de austeridad desde 1975, cuando Pinochet impuso recortes exorbitantes al gasto estatal.

Dicho plan consiste en un paquete de más de 40 leyes y su eje es la reducción del impuesto a las empresas del 27 % al 23 %, entre otras medidas en favor de los capitalistas. Al mismo tiempo, desde La Moneda se impulsan recortes cercanos a los US$2.000 en el presupuesto estatal, todo justificado con las palabras de costumbre: eficiencia del gasto público, austeridad, ordenar las finanzas.

En ese marco, el gobierno de Kast cuestiona de manera ultrarreaccionaria las relaciones sociales y democráticas en el país, buscando avanzar en clave autoritaria reforzando el aparato represivo del Estado. Esto luego de las protestas del movimiento estudiantil y otros sectores sociales contra el plan de ajuste, a las que se suman luchas regionales contra la megaminería.

Kast busca darle un marco legal a los Carabineros para que continúen reprimiendo las movilizaciones de forma impune. Vale recordar que, durante la rebelión popular de 2019, fueron reconocidos por implementar la táctica de disparar balas de goma en los ojos de cientos de manifestantes, provocando una “epidemia” de lesiones oculares.

Frente a este plan de ajuste, la sociedad chilena es un gigante dormido y en el momento del interregno, en cualquier momento podría despertar para retar la agenda de ajuste y autoritarismo de Kast.

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