Protestas estudiantiles y ambientalistas en Chile

Kast inicia su gobierno con marchas y caída en las encuestas

El 26 de marzo, tuvo lugar la primera marcha contra el gobierno de José Antonio Kast. El presidente de extrema derecha, apodado como el «nazi de Paine», asumió funciones hace menos de un mes, pero ya comenzó a experimentar un deterioro en su imagen y a enfrentar movilizaciones en contra de sus políticas.

La protesta fue convocada por la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Universitarios y la Confederación de Estudiantes de Chile, contó con la participación de alrededor de 16 mil estudiantes. Solo un pequeño grupo logró llegar a la Sede del Antiguo Congreso, debido a que el gobierno impidió el acceso a Santiago.

“Queremos que respeten los derechos sociales que hemos ganado en todos estos años”, “mi mamá va a cumplir 50 y siempre quiso estudiar. Nunca se le dio porque tuvo hijos y no se pudo financiar (…). Uno debería tener la oportunidad” fueron parte de las declaraciones de quienes participaron en la manifestación. En los carteles también se leían frases como “no nos merecemos este Kastigo”.

Como ya es costumbre en el país andino, la jornada fue reprimida fuertemente por parte de los carabineros, los cuales usaron carros de hidrante y gas pimienta contra las personas manifestantes. La represión dejó a 14 personas detenidas; también, el gobierno procedió a cerrar el transporte subterráneo como parte del operativo.

El catalizador de la movilización fue la propuesta de Kast de hacer un recorte del 3% al Ministerio de Educación y eliminar la gratuidad universitaria. Además, se combinó con el descontento por el incremento desmesurado en los precios de los combustibles.

Sumado a las protestas del sector estudiantil, el sector de transportistas anunció que si los precios de combustibles no bajan, también harán movilizaciones.

Además, el domingo 29 se conmemoró en Chile el día del Joven Combatiente en Santiago, una efeméride que rememora el asesinato de dos jóvenes hermanos en 1985 por la dictadura de Pinochet. La conmemoración estuvo cruzada por las marchas contra el gobierno de Kast. Además, la jornada tuvo represión por parte de los carabineros y una persona resultó herida de gravedad por una bala.

El descontento en el país no gira solo en torno a la educación y los combustibles. El sector ecologista, también se movilizó el fin de semana del 21 de marzo. Según los organizadores la marcha aglutino a más de 100 mil personas contra el «decretazo» ambiental impulsado por Kast. Esta sería la mayor movilización ecologista en el país desde el 2019.

Tras el anuncio de las medidas de ajuste, la popularidad del presidente chileno se redujo en las encuestas, pasando del 57% al 47%, mientras que el porcentaje de desaprobación se subió del 34% al 49%. Lo anterior da cuenta de las fisuras que se le abren a Kast, con su propuesta de país ultra capitalista, es decir, uno sin derechos para la clase trabajadora en beneficio de la acumulación de capital.

Ataques a la educación y el “Plan de Reconstrucción Nacional”

Desde el Palacio de la Moneda impulsan un ajuste económico y reaccionario, cuyo primer paso es recortar un 3% transversal a varios ministerios, con el objetivo de lograr un ahorro de $6.000 millones en el presupuesto nacional en los próximos 18 meses. El más afectado será el Ministerio de Educación con un recorte de $524 mil millones, equivalente a la mitad del presupuesto del programa de Alimentación Escolar de la Junaeb.

El Ministerio de Salud sufrirá un recorte estimado de $517 mil millones, mientras que el Ministerio del Trabajo debería ajustar alrededor de $506 mil millones. Asimismo, el Ministerio de Vivienda, tendrá una reducción cercana a $200 mil millones, y el Ministerio de Obras Públicas, que debería disminuir cerca de $131 mil millones.

La gratuidad universitaria en Chile se conquistó en el 2016 durante el gobierno de Bachelet, como producto de la rebelión estudiantil del 2011-2012. La medida consiste en darle a personas de estratos bajos la cobertura del 100% en sus estudios universitarios (y en instituciones técnicas adscritas al programa). Lo que pretende Kast es excluir a personas mayores de 30 años y limitar la extensión de la misma a otros deciles, así como imponer una moratoria para el ingreso de nuevas universidades.

Eliminar la gratuidad afectaría a más de 25.839 estudiantes mayores de 30 años que avanzan en sus carreras con ese recurso, de las cuales 17.065 se encuentran en institutos profesionales. Para el 2025 la cantidad total de estudiantes con cobertura por gratuidad ascendió a 612.000.

Además de eliminar la gratuidad, Kast pretende retomar el cobro a deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE), Se trata de préstamos estudiantiles otorgados por la banca privada a través de un aval del Estado para cursar los estudios superiores. El incumplimiento de los pagos supera el 40% de las personas que se encuentran dentro del CAE y la moratoria pasó de $500 mil millones en 2017 a cerca de $4 billones en la actualidad.

Al incumplirse el pago de una persona, el Estado asume la deuda. Lo que estaría en la mira desde el Palacio de la Moneda sería incrementar la persecución contra estas personas morosas que, mayoritariamente, no lograron terminar sus estudios.

Las medidas que impulsaron la protesta estudiantil se encuentran en el eje “fiscal” del Plan de Reconstrucción Nacional. Se trata de un total de 40 medidas agrupadas en 5 ejes, a saber, físico, económico, institucional, fiscal y seguridad; todo este paquete de reformas busca cambiar buena parte de la institucionalidad chilena y arrasar con conquistas históricas producto de las movilizaciones y las rebeliones populares en el país. Algunas de las medidas del plan son:

  • Primer eje, “reconstrucción” física. Este se presenta para, supuestamente, reparar las afectaciones dejadas por el mega incendio en la Región del Biobío en enero pasado. Entre las medidas se encuentran: una rebaja transitoria del impuesto de donación, darle a la tesorería facultades para condonar deudas de capital, y crear un régimen de repatriación de capital.
  • Segundo eje, “reconstrucción” económica. Eliminar el I.V.A a la vivienda, reducir la tasa corporativa del 27% al 23%, reintegrar el sistema tributario, eliminar el impuesto a las ganancias de capital, crear un subsidio al empleo legal y agilizar permisos ambientales y sectoriales.
  • Tercer eje, “reconstrucción” institucional. En este apartado busca reformar el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), agilizar concesiones marítimas, crear canales expeditos para la ampliación de faena, y crear un reembolso cuando el Estado anule resoluciones propias.
  • Cuarto eje, “reconstrucción” fiscal. En este se planea eliminar la gratuidad universitaria y fortalecer el sistema de préstamos, CAE.
  • Quinto eje, “reconstrucción” de seguridad. En este apartado pretende “combatir” la usura y el crédito informal y endurecer penas para el contrabando de cigarrillos y para el transporte ilegal de migrantes.

De manera conjunta, este plan intenta “superar” la falta de dinamismo que arrastra la economía chilena desde hace varios años. A eso se le suma el crecimiento de la deuda fiscal, la cual en el 2008 era del 5% del PIB y ahora ronda el 42% del PIB.

La salida barajada por los sectores burgueses cercanos a Kast, consiste en atacar a los sectores trabajadores y eliminar las conquistas sociales del país.

Otros focos de descontento: el aumento de los combustibles y el “decretazo” ambiental

Al descontento por eliminar la gratuidad universitaria, se le suma el producido por la suba de combustibles y por los ataques desde el Palacio de la Moneda contra el ambiente, conocido como el «decretazo».

En las últimas semanas, producto de la guerra en Medio Oriente y por la alta dependencia del país andino a la importación de combustibles, se produjo una subida abrupta de los mismos. La nafta se incrementó un 30% y el diésel un 60%, ya que el gobierno eliminó subsidios a los combustibles, lo cual terminó por crear la mayor alza desde 1980. Tras la subida de precios también se reportaron cacerolazos y reclamos en diversas partes del país.

Las preocupaciones por el incremento del precio de los combustibles se vincula a la eventual presión inflacionaria, lo cual detonaría un aumento general en el costo de vida.

El otro foco de descontento se trata de la eliminación de más de 40 decretos ambientales, la mayoría aprobados durante el gobierno de Boric. Así, el “decretazo ambiental” incluye eliminar decretos en áreas como: la protección y recuperación de especies (como la ranita Darwin), así como planes de adaptación al cambio climático y de descontaminación.

Junto con esto, con la eliminación de los decretos se busca reducir las áreas protegidas, en favor de la industria pesquera. Como respuesta a estos ataques la marcha del día del agua del fin de semana del 21 de marzo, se transformó en una jornada contra las medidas ecocidas de Kast.

Kast profundiza la política ultra-reaccionaria contra las personas migrantes

El gobierno de Kast, al igual que Trump, impulsa una ofensiva ultra reaccionaria contra las personas migrantes.

Según el último censo en Chile (2024) la migración en el país viene incrementándose, pasando de 1.3% de la población en el 2002, al 8,8% en 2024 (aproximadamente 1.608.650 personas). Según los datos del primer trimestres 2025 del Instituto Nacional de Estadística (INE), los ingresos de migrantes irregulares con respecto al 2024 se redujo en un 14,5% (6.342 casos).

Semanas atrás, Kast anunció el Plan Escudo Fronterizo, el cual consiste en la construcción de una zanja en la frontera con Bolivia, junto a la promesa de expulsar de Chile a más de 337.000 personas migrantes indocumentadas que residen en el país, la mayoría provenientes de Venezuela. Recientemente anunció el freno a la política de “regularización masiva” de Boric, la cual consistía en un proyecto para regularizar a más de 180.000 personas.

Con estas políticas resaltan las similitudes con la política trumpista de deportaciones masivas. Sin embargo, la similitud no termina allí, también aparecen en la persecución contra las personas migrantes que pretende abrir Kast. Parte de su plan incorpora persecución contra personas migrantes con inspecciones del Servicio de Migraciones en los lugares de trabajo (principalmente en el área gastronómica y de construcción, donde hay mayor concentración de personas migrantes indocumentadas).

Si bien desde el gobierno aseguran que “no se trata de una caza de brujas”, es de recordar que la política de Trump inició con “inspecciones en centros de trabajo” y hoy cuenta con una instancia paraestatal (el ICE) persiguiendo personas migrantes en todo el país.

Además, Kast pretende aprobar dos leyes, la primera para sancionar a quienes faciliten el ingreso irregular de migrantes, mientras que el otro pretende tipificar como delito el acceso ilegal al territorio chileno. Con esto Kast pretende limitar los derechos de las personas migrantes indocumentadas e instalar en Chile un clima político de persecución contra esta población.

Para alimentar lo anterior, en su retórica busca colocar a las personas migrantes como «responsables por el incremento de la criminalidad», según el mandatario «Chile ha sido vulnerado por la inmigración ilegal, el narcotráfico y el crimen organizado”. Lo anterior aún cuando Chile tiene la tasa de homicidios más baja de la región la cual se ubica en 5,4 por cada 100.000 habitantes. Y, por ejemplo, para justificar no regularizar a las más de 180 mil personas dijo encontrar que 6.000 de esas personas habían cometido algún delito.

¿Se encenderá la mecha del descontento en Chile?

El gobierno de Kast comenzó con una ofensiva contra la juventud, los sectores trabajadores y las personas migrantes. Su proyecto es un país regido por el ultracapitalismo y la subordinación cipaya al imperialismo estadounidense.

No obstante, un ajuste tan brutal puede volverse en su contra. Las sociedades son cuerpos vivos que responden frente a las provocaciones de la extrema derecha, algo que quedó patente con el estallido contra la política migratoria xenófoba de Trump en los Estados Unidos.

En el caso de Chile, el país cuenta con una amplia tradición de lucha de la juventud en las últimas décadas y fue el sector que detonó la rebelión popular de 2019. En este sentido, Kast juega con fuego al querer atacar la educación pública y puede despertar a un gigante.

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