
La sesión comenzó con una charla entre Chauvin y su abogado defensor, Eric J. Nelson. Le preguntó si le gustaría testificar en su propia defensa, pero se negó. De esta manera, evitó que la fiscalía indague en su pasado de 19 años como oficial de policía y en los que dejó un largo rastro de otros conflictos y agresiones racistas.
Nelson insistió en preguntarle si era consciente de ese derecho y de la opción de guardar silencio para dejar constancia de que había sido asesorado legalmente. “Es mi decisión”, contestó Chauvin. Entonces el juez Peter Cahil tomó la palabra para volver a cuestionar su decisión de no declarar de forma consciente y voluntaria.






