La movilización de los jubilados de los miércoles se convirtió hoy en una jornada de lucha unitaria contra el ajuste. A los movimientos sociales y la izquierda se sumaron la CGT y la CTA, que de todas formas no convocaron masivamente en los lugares de trabajo.
La marcha incomoda al gobierno de Milei, que quería intentar dominar la agenda en la segunda mita del año con proyectos de ley que convirtieran su ajuste en regla.

El ajuste en el Estado se está convirtiendo en una catástrofe social a corto plazo y en un desastre de desarrollo a mediano y largo plazo. La destrucción de los ingresos de los jubilados y los miembros de los movimientos sociales son la imposición directa de la pobreza ahora.
A largo plazo, la destrucción del desarrollo y la ciencia implica más subordinación económica y pobreza, en particular con el desmantelamiento de hecho de organismos como la CNEA (Comisión Nacional de energía Atómica) y el INTI. Por su parte, los movimientos sociales denuncian la baja del programa Volver al Trabajo, que deja sin ingresos a un millón de trabajadors precarizados.
La columna independiente de jubilados y la izquierda le exigió paro activo a la CGT y la CTA, que a pesar a haber enviado columnas no convocaron a paro en ningún lugar de trabajo y no militaron la movilización por la base.




