«Hay que intervenir donde surjan espacios de organización obrera y popular»

Roberto Sáenz, dirigente del Nuevo MAS, habló al finalizar el acto unitario de la izquierda contra el FMI, indicando las tareas presentes para los socialistas revolucionarios ante la grave crisis que se abre en nuestro país.

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La argentina entró en una nueva crisis, seguramente más grave que la de hace 4 años con Macri. Quizás, si se llega a descontrolar, llegue a ser más parecida, aunque no igual, a la crisis del 2001. El gobierno sólo tiene para ofrecer continuidad del acuerdo con el fondo, ajuste, devaluación, reventar a los laburantes y no tocar a los capitalistas. Hay que agitar repudiando la política capitalista del gobierno.

La movilización de hoy es pequeña, todavía es muy política. No hay comprensión entre amplios sectores de trabajadores y trabajadoras de la crisis. Hay mucha distancia entre la experiencia personal y la comprensión de la gravedad de la crisis. Lo que sí se entiende es que los pesos no alcanzan, el aguinaldo no alcanza, y todo el mundo sale a comprar cosas para cubrirse. Estamos en medio de una corrida devaluatoria y la gente se resguarda.

Lo que se nos plantea frente a la crisis es seguir construyendo nuestro partido, seguir nuestras leyes constructivas en la vanguardia, pero estar atentos a que puede haber desbordes. La situación se puede polarizar. La semana que viene van a marchar los patrones del campo y luego estará la marcha de desocupados que va a ser muy grande. Se puede empezar a polarizar y a politizarse amplios sectores.

Crisis por arriba y crisis por abajo

La crisis se desarrolla por arriba en la economía pero no todavía no con la irrupción de las masas. Una organización de vanguardia tiene que ir a aquellos frentes únicos que surjan, a los lugares de concentración de la vanguardia. Si llega a haber descontrol pueden surgir asambleas populares en los barrios, en los municipios, en algunos lugares de trabajo.

Donde haya una asamblea el partido tiene que estar y hacer valer su calidad política. Donde haya algún elemento de organización en un barrio popular, en una facultad, en una fábrica, el partido tiene que correr para ser parte de esos frentes únicos. Para ser parte en aquellos lugares donde se nuclee la vanguardia si la crisis explota por abajo. Que todavía, como lo demuestra esta marcha, no explotó.

El gobierno tiene el acuerdo con el Fondo, pero está perdido sin orientación. Cristina militó para que se vaya Guzmán y ahora se queja de que se fue. Es ridículo. Decían “no lo queremos más”, “la culpa la tiene Guzmán”, “Guzmán se tiene que ir”, y ayer: “qué desagradecido, se fue del gobierno”.

Es un reflejo de que el kirchnerismo no tiene programa alternativo. Y mientras tanto se impone el programa de los mercados, los aumentos, el ajuste por la vía de los hechos, etc.

Se necesita la irrupción de los trabajadores

Tiene que irrumpir la clase trabajadora. Si sólo hay crisis por arriba, si sólo se pelean entre ellos en el Frente de Todos pero no rompen con el Fondo, si sólo marchan los patrones del campo pero no irrumpe la clase trabajadora incluyendo a los desocupados, la crisis la va a pagar la clase trabajadora.

Todo lo que el partido tiene que hacer es para lograr que la clase trabajadora sea un actor, irrumpa en la crisis. Con marchas, concentraciones, cortes. Podría ser también, aunque por ahora estamos lejos, con ocupaciones de fábricas, coordinaciones, cortar la Panamericana, el Puente Pueyrredón.

Hoy todavía no estamos en ese punto. La semana que viene vamos a marchar junto a los movimientos de desocupados el 14, un día después de la marcha de los patrones del campo. Vamos a acampar en Plaza de Mayo junto a los movimientos sociales.

Sin sectarismos. No hay que ser sectarios con ningún sector explotado y oprimido. Tenemos nuestra estrategia orientada al núcleo de la clase obrera pero no somos sectarios con nadie que pase hambre o que no tiene trabajo, que necesita un mango para vivir. Son nuestros hermanos de clase.

Y vamos a dar esa batalla también entre sectores de la juventud y de la clase obrera ocupada. Para que se entienda que los desocupados no son sus enemigos, que sus enemigos son los ricos, los capitalistas, los patrones del campo.

Donde haya una asamblea, una olla popular, donde haya un piquete de desocupados, vamos y somos solidarios. Porque en 3, 2, 1, esto se puede transformar de una crisis de bajos salarios, de inflación, en una crisis de hambre. Porque estamos en Argentina, aunque todavía la crisis no es como la del 2001.

Estemos atentos a donde surjan núcleos de organización. Donde se junten sectores del activismo. Vamos con nuestras organizaciones obreras y estudiantiles a esas experiencias, pero también damos la pelea en nuestros sectores, con la clase obrera ocupada y los estudiantes. Aunque ahora no hay clases, pero cuando vuelvan las clases, dando la pelea de que no se puede ser meros espectadores. Si esta semana hubiera clases el ¡Ya Basta! tendría que plantear la ocupación de todas las facultades el 14 en apoyo a los desocupados.

Y aprovechar esta experiencia. Entender que así es la lucha de clases y que el partido es una herramienta para la lucha de clases. Las crisis son apasionantes. El kirchnerismo está muy mal y también se abren posibilidades en la izquierda que está muy adelgazada por la pandemia.

Somos una organización muy dinámica, muy joven, pero todavía pequeña. Hay que construirse, captar y crecer como organización. Tranquilidad, pasos firmes, pero esta crisis parece (vamos a ver) que viene en serio.

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