INDEC: la renuncia de Marco Lavagna y las truchadas de Milei y Caputo

La renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC fue presentada por Milei y Caputo como una cosa técnica, no política. Quisieron venderle al mundo la versión de que no habría ningún problema, de que "todo marcha de acuerdo al plan". En la versión oficial, entonces, la renuncia de la dirección del INDEC no tendría nada que ver con el INDEC.

Al día siguiente de la renuncia de Lavagna al INDEC, Caputo anunció la suspensión del nuevo índice de precios. Explicaremos por qué, pero desde el principio ya está perfectamente claro: Caputo y Milei quieren truchar los números del INDEC tranquilos, y eso fue lo que motivó la salida de su director.

Lavagna, el INDEC y el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC)

Hay un índice clave para la política, el gobierno y el debate público en Argentina: la inflación. Las consecuencias del número oficial del INDEC son mucho más que meramente informativas. El índice oficial de inflación tiene consecuencias en las negociaciones salariales, en las cláusulas de aumentos, etc. También para el Estado: el número oficial de inflación tiene consecuencias en los aumentos de las jubilaciones, AUH, etc. Y hay otras variables estadísticas políticas que dependen de la inflación, como la medición de la pobreza.

La cuestión es que el índice oficial de inflación viene siendo duramente cuestionado, y a nadie se le escapa que es urgente su reemplazo. Para medir cómo aumentan los precios, se usa una canasta de productos de consumo mensual de individuos y familias según la Encuesta Permanente de Hogares. Y la estructura de consumo que se viene usando viene del año 2004. Así, por ejemplo, para medir la inflación se podía contar el impacto del aumento del teléfono fijo y no los datos del celular. No es una exageración: así de desactualizada estaba/está la medición oficial de los precios.

Qué casualidad: Lavagna renuncia al INDEC justo cuando se iban a comenzar a medir los precios con un nuevo índice. Justo un día antes de que Caputo anunciara que iban a suspender indefinidamente la aplicación de ese nuevo índice.

La canasta de artículos de consumo del 2004-2005 iba a ser reemplazada por una elaborada por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) para los años 2017-2018. No era una actualización tan actualizada pero fue suficiente para que las tensiones dentro del INDEC se llevaran puesto a su director, cuyo reemplazo será Pedro Lines.

8 días faltaban para la primera aplicación del nuevo índice. Y Caputo salió a decir hoy por qué lo suspenden indefinidamente. «No queremos dar lugar a que digan que la inflación cayó porque cambiamos el índice» justificó en Radio Rivadavia, sin que lo pusiera incómodo ninguna repregunta del «periodista» Viale. «Con el Presidente siempre tuvimos la decisión de que se haga (la nueva publicación del IPC) cuando el proceso de desinflación se haya consolidado». ¿Por qué entonces el INDEC venía trabajando en el nuevo índice y tenía en agenda aplicarlo la semana que viene?

«El INDEC venía trabajando nuevas metodologías de medición de inflación para ponderar luz, gas, agua, comunicaciones, combustible y vivienda, rubros que tienen un peso enorme en el gasto de las familias, y que con la metodología de actual, del año 2004, aparecen completamente devaluados» denunció Manuela Castañeira. «Ya lo veníamos denunciando desde el año pasado cuando reclamamos un salario mínimo de 2 millones, y que los índices de inflación no reflejaban la realidad de los gastos de las mayorías sociales.»

 

El problema fue justamente ese: si se tienen en cuenta las consecuencias del ajuste en la vida de la gente, todo el relato oficialista se desploma. «Pero como el gobierno de Milei anunció que este año los servicios van a aumentar significativamente, la nueva medición iba a mostrar un crecimiento importante de la inflación, lo que no le sirve a su relato de que ‘la inflación baja’. ‘Que el Estado no se meta, salvo para truchar índices’, ese es el verdadero slogan de este gobierno de chantas.»

El Índice de Precios, la pobreza y el relato oficial

En abril del 2025, con Lavagna al frente, el mileísmo anunció un desplome de la pobreza respecto al año anterior. En 2024, la pobreza se había disparado por el ajuste de Milei, y ya venía muy alta por el desastre del Frente de Todos.

Dijimos entonces cuestionando los números oficiales: «Nadie lo siente en la calle, nadie lo percibe en sus bolsillos, pero según el INDEC del gobierno de Milei la pobreza pasó del 52% en el primer trimestre del 2024 al 38,1% en el segundo semestre. Nadie con un dedo de frente que no esté desesperado por mostrar resultados positivos del ajuste se lo cree. Es indudable que semejante desplome de la pobreza simplemente no pasó.»

Las cosas eran muy simples: todos los rubros de consumo masivo mostraban un desplome sin pausa. «¿Cómo puede ser que la gente, literalmente, coma menos y sea menos pobre? La respuesta es obvia: la gente no fue menos pobre. No podemos saber cuál fue la evolución real de la pobreza, pero sí podemos saber por qué los números del INDEC no la reflejan.»

El problema estaba justamente en la manera de medir el consumo. «La principal trampa está en la medición de la Canasta Básica Total. Para medir cuánto aumentó, se tienen en cuenta varios rubros, que representan un porcentaje determinado del porcentaje final. En este caso, ese ridículo 26,7%. Así, los aumentos de ‘Alimentos y Bebidas’ no alcohólicas representan el 33% de ese porcentaje, mientras que ‘Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles’ representa el 11%. Se asume, así, que del total de gastos de un hogar determinado, el primer rubro implica el 33% de éstos y el segundo, el 11%. De ahí su representación porcentual en la CBT.»

«La pregunta es, entonces: ¿la gente sigue gastando lo mismo del total de sus ingresos en vivienda, agua, luz y gas? La obvia respuesta es que no, aunque no sepamos los detalles. Supongamos entonces que, antes de Milei, la gente común gastaba en vivienda, luz y agua alrededor del 11% de sus ingresos (la norma es que era más). ¿Qué pasa si, con los tarifazos brutales y los aumentos inmensos de los alquileres, la gente pasó a gastar el 30% de sus ingresos en eso? Para la medición de la Canasta Básica Total, para los índices de pobreza del INDEC, esos aumentos seguirían representando el 11% del total.»

Eso es justamente lo que está en debate ahora. El nuevo índice de precios frenado por Caputo iba a subir la representación de los servicios del 10 al 14%, por lo que el ajuste permanente se iba a reflejar mes a mes en el índice oficial del INDEC. Y el gobierno decidió que no quería que eso pase. Con Lavagna, el INDEC medía mal. La nueva medición iba a paliar relativamente ese déficit. El gobierno decidió que no les convenía.

Las consecuencias son claras: el INDEC te da un número de inflación y el gobierno trata de imponer que, por ejemplo, los reclamos salariales no lo sobrepasen. Mientras tanto, ese mismo gobierno aumenta mucho más la luz y el gas. La política estadística del gobierno es para empobrecer más y mejor a los trabajadores sin tantos números que lo demuestren.

Y todo esto sin tener en cuenta que las nuevas mediciones se iban a sumar a las anteriores, no iban a ser retroactivas. Así, las consecuencias reales del ajuste de este gobierno nunca se iban a reflejar en los números oficiales.

«Nos llama poderosamente la atención la renuncia de Marco Lavagna a ocho días de la salida del IPC con la nueva ponderaciones de la ENGHO 2017/18. Es un escenario en el que nuestro organismo va estar en el centro de la opinión pública. Exigimos, históricamente, un INDEC independiente del poder político» dijeron en un comunicado los trabajadores del INDEC.

Recesión técnica, recesión real

La manipulación estadística viene siendo una cosa sistemática bajo Milei. En diciembre, habían manipulado la EMAE (Estimación Mensual de Actividad Económica) correspondiente al mes de septiembre. «Con una novedad: se modificó el cálculo del instrumento para evitar la noticia oficial de una recesión técnica en la Argentina, como anticipaban todas las consultoras e índices privados» denunciamos entonces.

«No sólo se modificó el número de septiembre (el INDEC anuncia un crecimiento del +0,5% cuando las previsiones iban del -0.8% a incluso -1%) sino las mediciones ya publicadas de julio y agosto. El INDEC adulterado de Milei y Lavagna «corrigió» la caída del -0,1% en julio y el positivo de 0,3% en agosto por aumentos del 0,1% en julio y del 0,7% en agosto. Una insólita truchada que el gobierno ni siquiera estimó necesario explicar públicamente.»

La renuncia de Lavagna al INDEC es solamente un episodio más de la política de engaño y manipulación de un gobierno empobrecedor.

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