Tercer encuentro del taller filosófico Hegel/Marx. El mismo está centrado en los capítulos I a IV de la Fenomenología y las críticas que Marx le realiza. A riesgo de ser insistente, recuerdo que se mantiene el espíritu vivo del mismo lo que da lugar a ciertas reiteraciones en el marco de un auditorio que no es de militantes políticos.

“Medio complicado si lo mirás con un solo ojo”

Bueno, vamos cerrando este tema sobre filosofía y teología que viene desde el pasillo y comenzamos lo de hoy ¿les parece?, ¿alguien quiere agregar algo? Miren el encuentro dede hoy quizá un poco tangencialmente intenta darte una respuesta a los que vos planteaste. Obviamente que el tema de Dios está presente en la filosofía hegeliana, algunos autores como Kojeve verán a un Hegel “ateo”, un contemporáneo a Hegel, Feuerbach, contrariamente sostendrá que lo de él es una “teología racional”, etc. la Fenomenologíadiráque la conciencia del ser humano pasa por el momento religioso, lo vamos a ver cuando desarrollemos un poquito más dicha obra. Acuérdense de que “la experiencia de la conciencia” (o sea del sujeto que además descubrirá que es “un yo que es nosotros”) es muy plástica, pasar, valga la redundancia, es pasar, pese a que algunos se pueden quedar detenidos allí en la religiosidad (“la razón en negativo” dirá en el cap IV). En la filosofía hegeliana la religión, el momento de la conciencia desgraciada, ocupa un lugar, el problema es que para Hegel hay que salir de ahí, así como hubo que pasar por el escepticismo, hubo que pasar por el apoyo a la Revolución Francesa y después desesperanzarse de ella, son todas figuras de la conciencia, y por ahí si Hegel hubiera vivido en el siglo XX habría dicho que también hubo que pasar por un montón de figuras; algunos han permanecido en ellas, siguen fieles a ellas, otros han roto con ellas, pues todas son experiencias de la conciencia, o sea del sujeto, experiencias intersubjetivas.

Bueno, vamos a ver si avanzando hoy podemos llegar hasta el capítulo IV, en algún momento a la discusión hay que darle un corte, en el buen sentido, dejarla para retomarla y para hacer nuevas lecturas, porque de lo contrario…  El miedo mío es no poder avanzar un poquito más, nada más que eso. Incluso venía pensando, a ver, del prefacio me parece que vimos lo esencial, los que no estuvieron el encuentro anterior, bueno, no importa porque el texto lo tienen, pero nos habíamos detenido bastante en lo que para los que conocen el pensamiento de Hegel es una de sus definiciones más tajantes, entender lo verdadero, la sustancia no sólo como objeto sino también como sujeto. Habíamos encontrado como diez definiciones de sujeto, se acuerdan, no voy a volver ahora con eso, estuvo muy bueno porque algunos lo tomaron para el lado psicológico, otros para el lado religioso, otros para el lado gnoseológico, no sé, hay una riqueza ahí, recuerdan, “la simple y pura negatividad, el devenir otro consigo mismo” ¿se acuerdan? Me parece que eso es muy rico, y, como también expresé cuando di esa clase, de esa fuente han bebido un montón de doctrinas, desde Lacan,  el marxismo, el existencialismo, es un texto muy rico.

Me parece que hay que dejarlo ahí al texto, o sea, vimos cuál es el objetivo de él, en realidad él de cierta forma indica “los que quieran saber de mi filosofía se van a tener que meter en este libro de 400 páginas, ocho capítulos, etcétera”, se diferenció de las corrientes que veían lo absoluto justamente como algo religioso, como a través de la intuición, también se diferenció de Kant, también está metido Spinoza ahí, de alguna manera Hegel está dando cuenta de todos sus predecesores y corrientes filosóficas, incorporándolas, en eso que también aprendimos, ¿no? A esta altura aprendimos que en Hegel la superación es anular y conservar, etcétera.

También les fotocopié, seguro lo han leído, este tema de filosofía y sentido común, las verdades triviales, hay un montón de cosas que son simplonas, si se quiere, pero a mí me gustó fotocopiarlas y que las vean, cuando él dice que la filosofía tiene que ser de todos, el pensamiento esotérico, la filosofía es llevarse mal con el sentido común, en fin, me pareció que eso ameritó sacarlas. A ver, no está Marta presente ahora, que fue y se compró el libro, si en algún momento alguien tiene muchas ganas, mucho deseo, la verdad que, teniendo mucho tiempo, y (alguien debe haber preguntado qué libro)… la Fenomenología del espíritu, ah, vos lo tenés, Marta fue a comprarlo incluso, la edición del Fondo de Cultura que es la que estamos trabajando nosotros. Entonces, a ver, bien… la idea mía es llegar hoy hasta el capítulo IV, con esa particularidad que les dije que empezaba en la segunda página, todos lo tienen, ¿no?, que sería el texto 6, ¿estamos ahí? Cuando digo estamos ahí, no es para que lean el texto todavía, la idea es ésa, vamos a tratar de sumergirnos en este texto, se levanta el telón, la obra se llama Ciencia de la experiencia de la conciencia, es el ser humano, es el sujeto que tiene, o nosotros podemos tener, un apuntador que ya nos advierte cuáles son los dos grandes descubrimientos que va a hacer la conciencia. Uno es que la conciencia nunca es sola, sino que es autoconciencia y con otra, es intersubjetiva, y el otro descubrimiento es que sujeto y objeto conforman una unidad. Eso lo termina de escribir en el prólogo. Ahora, cuando la conciencia sale a la vida cree que siempre es conciencia objetual, es conciencia de algo, que sujeto y objeto están separados, ¿estamos de acuerdo?, es ese tránsito. Algunos han visto este libro filosófico como una novela, como elWilhelm Meisterde Goethe, son ocho figuras de la conciencia que se van, bueno, son luego más de ocho pues se van abriendo, ya sabíamos, ni lo reproduje acá, espíritu subjetivo, objetivo y espíritu absoluto, arrancamos de acá, dentro del espíritu subjetivo, todo un tránsito, somos conciencia objetual, y vamos a llegar a la autoconciencia, y después vamos a llegar a la razón.

Dentro de la conciencia, el primer momento es el de la certeza sensible, a esta altura ya la pregunta debería ser pavota… En Hegel, el primer momento siempre era ¿cuál?, el más pobre, el universal abstracto. Todavía no estaba desplegado ahí, es un momento, no es que lo vamos a tirar a la basura pero lo vamos a recobrar, lo vamos a reencontrar, lo vamos a hacer más rico, bien. Fíjense que hay un montón de corrientes filosóficas que dirían que la herramienta principal que tiene el hombre es la certeza sensible, acá está el empirismo, está la empiria, y para Hegel por supuesto va a seguir siendo importante la empiria, porque si no teorizás, teorizás y no hay nada sensible, ¿no hay hechos?, ¿estamos de acuerdo? Y Platón en la caverna ¿qué diría? Que la certeza sensible nos ha guiado, pero nos ha guiado para el diablo, nos ha hecho ver sombras cuando en realidad justamente lo que hacía falta eran otras facultades que tiene el ser humano que no son solamente la de los sentidos, empiezan a trabajar otras, que son las representaciones, los conceptos, ¿estamos de acuerdo? Hegel dice, a ver… el subtítulo que tiene La certeza sensible es “el esto, o la suposición”. Y lo mismo va a pasar en la Lógica, el primer momento es el ser, el ser es lo indeterminado. Acá nos puede ayudar Kant, cuando nosotros nos desmayamos y luego abrimos los ojos, en espacio y tiempo, cuando uno dice esto o aquello, es una generalidad, es indeterminado, el esto y el aquello es universal, cuando después de decir esto vos distinguiste que esto es un anteojo, o un celular, y esto es una agenda, ya entran a jugar otras facultades del ser humano. Entre ellas las intelectivas, que te permiten distinguir entre una agenda y un ventilador, obviamente se requieren los sentidos, pero dentro de lo conceptual también… O sea, el sujeto va a tener certeza del objeto a través de las otras categorías que construye el sujeto.

Tiene que ver con la definición de sujeto que dimos la vez pasada, uno se afirma negando. Yo afirmo que es un anteojo, negando que es una birome. Pero todavía no llegamos, Hegel dice yo busco al objeto allá, pero cuando lo busco allá me doy cuenta, con la certeza sensible, porque si ésta pudiese hablar, porque también hablar un lenguaje es una categoría intelectiva, lo único que podría decir es esto, o aquello. ¿Me siguieron ahí? Está buenísimo el libro, porque es la experiencia de la conciencia, el bebé empieza diciendo esto o aquello, aunque no lo sepa decir, por eso justamente no tiene idea de los límites el bebé, si al bebé le tapasen los anteojos, piensa que los anteojos desaparecieron, no llegó al principio de identidad, y el anteojo permanece por más que le ponga un pañuelo arriba que lo cubre… Todos sabemos que si le pongo un pañuelo arriba, sigue estando (bueno, pueden decir ¿para eso vine, para que me enseñen eso?), pero para poder decir eso tenemos que pasar a otro momento de la conciencia, ¿estamos de acuerdo?, si solamente nos manejamos con la certeza sensible, no podemos saber eso. Y recuerden a Piaget “el aprendizaje del niño semeja al de la humanidad”.

A: Se puede resumir como crisis del conocimiento, porque se reconoce el razonamiento…

GP: “Son momentos”, y todavía no llegamos ahí. Hegel dice “esto tiene su importancia”, a eso voy. Porque en definitiva, si aquí lo raspás mucho, no sé si es el verbo más adecuado, Kant diría que el conocimiento empieza con el conocimiento matemático, y Hegel diría que efectivamente, hay conocimiento en el primer momento, la certeza sensible es una forma de conocimiento, la más pobre, pero conocimiento al fin. O sea, cuando alguien dice “aquel analfabeto al que se le hinchan los pies, por la humedad va a pronosticar si llueve o no”, él lo tomaría como un conocimiento, lo que pasa es que para algunos puede ser el más rico, y para él en realidad es el más pobre, para Hegel es así ya que ahora estamos con este autor. ¿Estamos de acuerdo? Cuando el objeto solamente puede ser una generalidad, o sea, la conciencia hace ese recorrido, va al objeto y vuelve hasta el sujeto, si la verdad no está allá, estará acá. Es ese juego de ida y vuelta. Ahora, dentro de la certeza sensible, tampoco del propio sujeto mucho más podés decir… Porque si ya elegiste Marta, elegiste Irene, elegiste ser profesora, elegiste ser hincha de Boca, ya lo particularizaste, ya, otra vez, ya saliste de ahí, ¿se entiende lo limitada que es la certeza sensible? La certeza sensible es eso, no puede salir del esto y hay un montón de estos, o aquí y ahoras, ¿se entiende eso? Hay una limitación ahí. Y hay una contradicción también. Por eso la denomina “el esto o la suposición”; uno supone pero todavía no advierte.

Esto es el primer momento. Entonces, cuando ya advertimos que está la cosa es porque utilizamos otra categoría, que es la percepción. Por eso dice el subtítulo “la cosa o la ilusión”. Dimos un paso enorme, porque ahora percibimos. Ya no decimos “no, por ahí”, vamos diciendo esto o aquello, ahora decimos este libro, esta mesa, y ahí empieza otro problema filosófico que está desde los comienzos de la filosofía, que es lo uno y lo múltiple, porque dentro de la mesa, en categoría aristotélica sería mesa es la sustancia y la mesa tiene un montón de accidentes, porque es mesa, pero es de madera, y es negra, ya la conciencia como que da un respiro y se pone contenta, salí de acá, llegué allá, pero siempre hay un nuevo problema ahí, siempre, todo paso adelante en el conocimiento cierra un problema pero abre otros nuevos. El tipo dirá “qué contento que estoy ahora que percibo”, sí, pero ahora se me abren los interrogantes, es un árbol cada vez más frondoso. En ese sentido tenía razón Sócrates, que cuanto más sé, sé que no sé nada, en los estadios más primitivos generalmente el ignorante piensa que todo lo tiene asido, todo lo tiene agarrado, porque justamente es producto de la ignorancia. Conocer algo es un árbol que se va haciendo cada vez más frondoso.

Entonces, hay otra contradicción ahí: ¿cómo se concilia lo uno con lo múltiple? Y de esa manera vamos a llegar al entendimiento. Hegel va a decir que en todos estos momentos la conciencia se siente satisfecha, cada progreso le da satisfacción, aunque algunos se puedan haber quedado en el ser de la percepción. Siempre tomando las debidas analogías con cuidado, si éste fuera el momento de los empiristas británicos, el otro sería el momento de los racionalistas a ultranza, ¿no? Sería Descartes, racionalismo. Pero hay que explicar eso. ¿Cómo se concilia lo uno con lo múltiple? Y para poder explicarlo, se va a llegar al entendimiento. Acá viene algo muy importante, porque el entendimiento va a decir “la respuesta de cómo se concilia lo uno con lo múltiple es mediante una fuerza”; no se olviden que acá está todo el desarrollo de las ciencias naturales, acá está Newton presente, ¿cómo se sostienen los astros? Hay una armonía preestablecida, pero hay una fuerza que los mantiene. Nosotros, a esta altura de la vida, ya tenemos incorporada la percepción. ¿Quién se anda preguntando cómo se concilia el pulóver como prenda con el color verde que ostenta? Acá estamos en un problema filosófico, cuando uno tiene un conocimiento, ya lo toma como algo innato, pero no fue innato, no lo traemos del vientre materno, ése es el tema, no fue innato, es una construcción eso, es la experiencia que va haciendo la conciencia. Y me parece bueno también lo de experiencia, es eso de ensayo y error, vos fuiste avanzando y te diste cuenta de que hay una contradicción.

Ya lo dije varias veces, el que propone lo que vos decís es Piaget, en realidad es muy interesante, lo que pasa es que tendríamos que vivir 400 años para leer todos los autores. Piaget hizo el estudio de los niños. No lo hizo porque quería ser pediatra, sino porque él veía que el desarrollo del niño es el desarrollo de la humanidad. La filogénesis y la ontogénesis. El desarrollo de uno explica el desarrollo de todos, salvo que, por ejemplo, tenga una malformación genética que le impida avanzar, potencialmente está. Como diría Piaget con una sonrisa, por ahí hay filósofos que se quedaron en la etapa de los ocho años… Otros no salieron del vientre materno, y otros llegaron a la abstracción, llegaron a incorporar todas las herramientas. ¿Hasta acá se ve?

A: Yo esto lo veo como un proceso evolutivo, uno se equivoca y sigue en base a errores…

GP: Sí: muy buena tu inquietud, nosotros estamos trabajando este libro, me pueden decir que podemos incorporar más figuras, que sé yo, lo importante es que tengan idea del proceso, que den cuenta de que el conocimiento es un resultado, el libro plantea esto, el libro es bastante firme; en un sentido Piaget lo corroboró con su estudio, por ahí puede haber otros autores que yo no conozco, esto ha tenido mucha tela para cortar. Y éste es el capítulo III, capítulo, como decía Rubén, de los más difíciles de la Fenomenología. El IV es el que más prensa tiene, pero éste es muy interesante también, porque el tipo dice que es mediante una fuerza, ahí incorporamos a Newton, eso te va a permitir formular leyes, por ejemplo la ley de gravedad, el ser humano se siente satisfecho, enuncia una ley que explica el qué, el fenómeno, y allí está, la fuerza y el fenómeno… ¿Todos me siguen hasta acá? Kant está influenciado por Newton, el tema de las ciencias naturales y de la idea de fuerza, es eso, no, después la analogía termina ahí. Veamos, no me quiero meter en el tema anterior, pero alguien podría decir, desde otro terreno: ¿cómo se concilian lo uno y lo múltiple? Se concilian con la armonía de Dios, y ya está, sanseacabó, se resuelve el problema, para qué seguir…

A: Me parece muy cómodo… (Nooo, otra vez sopa, no)

GP: Por eso digo, ésa es la crítica, un poco, que le hicieron, ustedes saben que… bueno, esto es un tema muy difícil, porque ése, me parece, es el punto de vista más flojo, obviamente, como sonríe Héctor, Dios no se desmonta tan fácilmente.

A: Ante lo inexplicable, inventaron a los dioses… (y no se capta más nada. ¡Joder con lo mismo!)

GP: Voy a ser muy breve… Ustedes piensen que hasta el propio Papa ya fallecido Juan Pablo II, pidió públicamente perdón a Galileo, entonces, si uno busca la explicación desde el punto de vista de la técnica, la explicación de los fenómenos, obviamente que la ciencia ha ganado. Generalmente el criterio científico era medio emparentar a la religión con la superstición. Ahora me parece que el problema es más bravo que eso, porque, uno también, lo vamos a dejar acá (se ríe Guillermo), uno también lo puede abordar, en un tema que también está en Hegel, que es el tema de la angustia. El hombre es un ser que se sabe finito (eso decíselo a Manuel, que no es gordo, que es finito), en medio de una supuesta infinitud, entonces esa angustia de tener conciencia de que uno se va a morir, y ni que hablar cuando desaparece un ser querido, porque en realidad, cuando uno muere es una terrible pavada, porque cuando uno muere, en realidad, los que más sufren son los demás. (No se capta lo que se dice, pero varios se ríen)Como diría Groucho Marx: “yo no quisiera estar ahí en ese momento”. Justamente, cuando uno sufre la pérdida de un ser querido, eso es muy bravo, entonces, ahí ya no sirve contraponer a la idea de Dios el tema del teorema de Tales, no, ahí ya entran a tallar otros elementos que hacen al tema mucho más difícil de tratar, y me parece que hay que verlo con mucho más respeto. Había muchos laicos de pueblo que apostrofaban diciendo esto o aquello, la típica crítica de Diderot, “creen porque son ignorantes”; cuando conozcan cómo se mueve el universo, qué fuerzas hay, dejarán de necesitar de Dios, ¿cómo van a creer, pedazos de idiotas?, les diría, pero es un problema mucho más hondo. (Sehabla de Einstein y de que era religioso y de sus descubrimientos, y se opina de cualquier cosa…) Bueno, vamos a retomar dentro de esta frazada que siempre nos queda corta.

A: Yo creo que los genios, cuanto más saben de una cosa, más ignoran del resto.

GP: Eso lo dijo Einstein, “todos somos ignorantes, pero de distintas cosas”, yo me considero ignorante de un montón de cosas, y aún más del siglo XIX para acá. Una mente como Leonardo sería imposible hoy, porque el conocimiento acumulado era menor… Al tipo nada de lo humano le era ajeno, como decían los latinos. Lo que pasa es que ahora el mundo actual te empuja a la especialización. Vamos a tratar de continuar despacito (intentos vanos de Guillermo por poner orden), miren cómo este tipo va llevando el capítulo III, los que hicieron Fundamentos por ahí se acuerdan. Hegel cierra el capítulo III con una frase terrible, una construcción terrible, porque el tipo dice: “Podemos sentir los efectos de la fuerza, pero a la fuerza no la podemos ver”; hay un problema ahí. Porque el tipo dice: miren de donde partí y ya estoy acá. Es el entendimiento que ha fijado eso. Ahora, cuando la conciencia quiere ver lo que es la fuerza, se da cuenta de que no hay nada ahí; entonces, si no hay nada, quedan dos posibilidades, ¿dónde está la fuerza, cómo se explica? Hay una respuesta que puede ser que haya un mundo suprasensible. ¿Qué quiere decir esto? Que está sobre lo sensible; yo quiero ver lo que es la fuerza y, justamente, algunas teorías teológicas van a decir está en un mundo suprasensible, la fuerza viene de Dios. Esto lo decía Leibniz, que era bastante racionalista, ¿no? Es lo suprasensible, Dios, que como gran titiritero es el que tiene la fuerza y provoca la armonía preestablecida. Con lo cual acá, dice Hegel, la conciencia entra en un dualismo, o sea, hay un mundo sensible y hay un mundo suprasensible. Kant decía: el fenómeno lo puedo conocer, pero la fuerza no la puedo conocer, él diría que es incognoscible eso, y otros dirían: no, yo tengo la respuesta para eso, quién crea la fuerza, un mundo suprasensible.

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A: ¿Qué significa esa palabra?

GP: Que está sobre los sentidos, o sobrenatural puede ser también, el término que está en el texto es suprasensible, o sobrenatural. Si vos naturalmente no podés explicar eso, pasa que el libro es brillante, porque el libro acompaña a la conciencia, vamos a ver ahí. Y siempre, acuérdense, acompañarla es pensar que alguno se detiene en ese momento, por ahí alguno se detuvo en esa explicación. Vamos de vuelta. Kant dice: yo me detengo y no trato de explicar la fuerza, porque eso no se puede conocer. Kant decía: si la precondición del conocimiento es la experiencia, la fuerza no la puedo conocer por los sentidos, entonces es incognoscible, postura uno. Otros dicen: se puede conocer, sí, pero ¿dónde está? En un ámbito sobrenatural, ahí hay dualismo, está el mundo natural, el mundo sensible y el mundo suprasensible ¿todos me siguen? Hegel termina el capítulo III con otra  frase terrorífica, que tiene cierta belleza literaria, en la que dice “en la conciencia que está buscando al objeto todavía no sabe que se busca a sí misma, pero cuando corre el telón, detrás del telón no hay nada, si no está ella que se pone y entonces poder ver algo”. Él lo dice en femenino, la conciencia como sujeto; vamos a decirlo en masculino, el sujeto quiere conocer a la fuerza, quiere entrar a su interior a ver para ver dónde está la fuerza, ahora, cuando corre el telón para ver lo que hay detrás de él, algunos pueden ver a Dios, es el mundo suprasensible. Kant ni se animaría a correr el telón, no lo conozco, dice; otros corren el telón y dicen Dios, y Hegel corre el telón y dice: “No hay nada, no hay nada para ver a no ser que sea el sujeto que se ponga para poder ver algo”. O sea que el sujeto llega a la conclusión de que además de conciencia es autoconciencia, estaba buscando al objeto y se encontró con él mismo (hay un comentario que no se capta). Vamos a tratar de no ahondar en esa problemática, ya por hoy… (algunas risas).

Estos capítulos III y IV son los que abonarían la teoría de un Hegel ateo, pues si se corre el telón no hay nada para ver si él no se pone, o sea que se tiene que ponerse él, o sea que el mundo suprasensible, Dios, son creaciones del hombre también. Los que ven una postura atea en Hegel toman esto, y por eso Marx va a estar muy contento también con el capítulo IV, pero por otro tema. La cuestión es ésa, si se corre el telón no hay nada para ver si no nos ponemos nosotros, muy linda la figura. El telón es como compartimentos estancos, sujeto y objeto, si yo lo corro no está lo sobrenatural ahí, no hay nada si yo no me pongo, se va a dar cuenta de que la conciencia es autoconciencia, buscaba al objeto, pero también se estaba buscando a sí mismo. Conocer es conocerse, vos, buscando al objeto, éste te da respuestas sobre el sujeto también. Esto es difícil, hay que trabajarlo bastante. También en la lectura de Hegel hay que separar la hojarasca, la retórica, como nos va a pasar en el capítulo IV, pero es de gran profundidad.

Entonces, al llegar ahí, ¿qué pasa? La conciencia llegó a la autoconciencia. Arrancó creyendo que el objeto estaba afuera, primero lo veía con los sentidos, llegó a la percepción, dio un paso enorme en el entendimiento, cuando corrió el telón se encontró con que no había nada, sólo la autoconciencia, y acuérdense que el final del recorrido tiene dos niveles y Hegel va a decir va que en realidad va a ser la razón, que une los dos momentos, objeto y sujeto. ¿Todos me siguen o es medio complicado? (Medio complicado si lo mirás con un solo ojo) Y sí, es complicado pero ustedes, hace diez minutos, al tratar estos temas, mostraron su interés, su inquietud, son temas de hondura filosófica. Yo los quiero convencer por ese lado, no es que alguien dice es un problema gramatical, a ver si el adverbio está o no bien puesto. Estamos discutiendo sobre el gran tema filosófico de la relación sujeto-objeto. No por casualidad, como sabemos, no cualquier pavote dijo que este libro junto a otros era una de las cumbres filosóficas, me parece que lo tiene bien ganado. Entonces dice, como detrás del telón no hay nadie si yo no me pongo, llegamos al momento de la autoconciencia. Si alguien quiere decir algo sobre esto, ¿Hilde, es complicado? Tenés cara de hoy es primero y no me han depositado la jubilación (bueno, hacía falta un poco de diversión y ésta llegó: risas y sonrisas). Es un hecho meramente sensible.

A: La fuerza no se puede ver pero se puede demostrar y le pusieron suprasensible por ponerle un nombre, porque está fuera de lo sensible. Y qué importante es lo sensible…

GP: Sí, pero la ley de gravedad jamás se podría haber descubierto con la certeza sensible nada más, a eso va. Con la certeza sensible no podés llegar a la ley de gravedad, ni hablar de la relatividad. Lo que dice es que entran a tallar otras facultades humanas. Hay otras posturas que dicen “está bien, pero cuanto más me meto en eso reconozco que es incognoscible, no se puede conocer”, es una postura; hay otras que se lo adjudican a un más allá, el más acá y el más allá, el mundo sensible o el mundo suprasensible. Claro, está lo natural, pero ahora está lo sobrenatural, algunos dan como respuesta lo sobrenatural…

A: Nosotros ¿no podemos hacer un juicio de valor?

GP: Me parece que vivimos permanentemente haciendo juicios de valor.

A: Yo estoy en la postura de lo incognoscible… (Y no se capta más nada).

GP: Hay que ver a qué nos referimos en realidad, acordate que Kant decía que sobre el mundo en su totalidad no podemos conocer, bueno, a Hegel le cae mal eso; cuando él escribe esto, dice, el sujeto puede conocer todo, y en realidad esa ansia por conocer todo e ir progresando en el conocimiento (en Hegel progresar también es volver para atrás, o recomenzar) es propia del ser humano, es lo que lo torna inquieto. A Hegel le costaría decir que algo es incognoscible, salvo qué número saldrá en la quiniela pasado mañana… Salvo eso, él diría, sí, todo se puede conocer: los sistemas sociales, la biología, el funcionamiento del mundo que no es un caos sino un cosmos, por lo menos en este capítulo todo es creación del sujeto ahí. Es un sujeto con un optimismo increíble, quiere abrazar todo. También, como decían varios autores, tiene que ver con el momento histórico, además de 1807, momento en que el tipo ve… ¿se acuerdan lo que decíamos en el prólogo? Estamos en un mundo en gestación, lo viejo se está yendo, viene lo nuevo, entonces, así como podemos conquistar América, así como podemos descubrir la penicilina, no hay nada que al hombre lo limite, pero, como va a decir en el capítulo IV, salvo la muerte, que es el amo absoluto. Esto también refuerza la lectura de un Hegel ateo, porque dice que nada nos tiene que amedrentar, vamos a estudiar la capa de ozono, vamos a estudiar el problema de la crisis internacional, lo único que no podemos es vencer a la muerte. Cuando vos me sacás esta carta, yo reculo, dice, es ante lo único que yo retrocedo. Prefiero ponerme como siervo ante el miedo a esta señora. ¿Vieron que en los 70 había consignas políticas que decían “antes muertos que esclavos”? Bueno, Hegel dice lo contrario, antes esclavo que muerto, porque la muerte es el amo absoluto, es el fin de todas las posibilidades, nada de si conozco por esta vía, si conozco por la otra, la conciencia, justamente, el sustento biológico que tiene el presupuesto animal que tiene, lo perdió ante la desaparición física. Por eso ahí también todos los que ven la veta atea de Hegel, o antropológica, como diría Kojeve, ateo en realidad es una afirmación por la negativa, no creo en Dios, el prefijo que niega, antropológica, por eso decía Feuerbach, que es un pensador que está entre Marx y Hegel, y que influyó mucho en Marx… El primero que influyó en Marx es Hegel, después Marx se enoja un poco con Hegel y se apoya en Feuerbach, y después vuelve a Hegel. Feuerbach tiene una frase dura, “el secreto de la religión está en la antropología”. Estoy dando todas polémicas que apuntan a lo antropológico para explicar el sentido religioso. Pero, insisto, es más que eso, ¿lo quieren en un dato concreto, y juro que me voy al texto? La tapa de hoy de Clarín. Hay una foto de un tipo que se está cayendo de un octavo piso, lo único que se hizo fue un rasguño en un brazo, ¿saben lo que dijo el tipo? “Hasta ayer no era creyente, a partir de hoy creo en Dios” ¿Cómo se la discutís? Pero digo, hay que entenderlo eso, o sea, hay que tener la suficiente capacidad de comprensión.

A: Si hubiera existido ese Dios, él no hubiera dejado que te cayeras… (no lo lincharon porque Guillermo lo salvó).

GP: Lo único que te pido es que lo comprendas… (no sé si Guillermo lo va a salvar, se lo quieren comer crudo) para decir lo que tengas que decir y seguimos…

A: ¿Y vos qué sabés todas las cosas que pudieron ocurrir pero Dios lo impidió? Está “la mano de Dios” en el Mundial del 86. “¿Dónde estaba Dios?”

GP: Ése es un tango, María, “dónde estaba Dios cuando te fuiste” (Bueno… nos fuimos todos de cachengue). Eduardo no es Irene que habla cuando quiere, él levanta la mano y pide permiso…

A: El ser humano necesita comunicarse por un gran vacío que tiene…

GP: ¿Quieren batirse a duelo? (Como diría mi nieto, “esto es un mamarracho”)

A: Si ante la muerte una persona tiene una esperanza, ¿por qué se la vamos a negar?..

GP: Yo conozco algunas diosas, especialmente en el cine (ahora habla otro alumno de los átomos y la mar en coche) Héctor, Hilde y Hegel, todos con H, a ver si podemos volver a Hegel… Vamos a ver lo que dice Marx al respecto, para Marx esta discusión no tendría sentido (y en realidad ¿tuvo sentido toda esta cháchara? Marx fue un genio). ¿Por qué no tendría sentido? Porque para Marx la religión es consecuencia de las condiciones materiales, el tipo razona allí utilizando la lógica formal y cierra el tema. Si vos decís hay religión porque hay esto, cambiamos esto y no va haber esto, pero él diría toda esta discusión no tiene sentido, mientras haya pirámide social va a haber religión. Pero no lo vamos a desarrollar ahora, porque la crítica de Marx a la religión no es la crítica de la Ilustración, en eso estamos de acuerdo.Y en ese sentido los discípulos de Marx obraron así porque les dieron doscientas cincuenta millones de clases a los polacos diciéndoles que Dios no existe, y cada vez había más católicos en Varsovia y Marx, con mucha maldad, diría, sí, pero en Poloniapos 45 sigue habiendo pirámide social, sigue habiendo opresión y explotación del trabajo. En ese sentido la observación de Marx es de fierro. Él dice: vos tenés que agarrarte de lo celestial porque lo terrenal anda mal; si lo terrenal anduviera bien, no habría necesidad de lo celestial. Ése es el espíritu de lo que dice él, no pasa por leer más o menos un libro, porque todos nos matamos de risa con lo que dice la Biblia, ¿saben cuántas contradicciones tiene la Biblia? No aporta a la discusión eso. La Biblia, como decía Borges, es un gran libro literario, y Nietzsche va a decir otra cosa, él diría yo remarco todo lo que dije en Aurora(¿qué habrá dicho en Aurora?): en definitiva nos convierte en sumisos, en un rebaño. Él te escucharía y diría, sí, pero nos convierte a todos en rebaño, no en mejores seres. Cada pensador con su postura (no se entiende lo que dice alguien). Sí, está bien, pero ésa es una respuesta y algunos griegos también dicen que los dioses hicieron el agua, la tierra, está bien, pero después está el otro problema que es existencial, que Marx lo resolvía así: no me dejen angustias materiales y van a ver que no habrá necesidad de religión, eso decía Marx. En ese sentido voy a usar una palabra que la han bastardeado bastante, era el más materialista (hay materialismos vulgares y toscos) de todos. Porque no pasa por leer 1.500 libros y hacer una competencia de cuántas páginas has leído vos y cuántas he leído yo, estamos todos compitiendo. Eso lo decía Diderot, la gente cree porque no lee. Cuando me escuchen a mí en 200 clases, van a dejar de creer, pero siguieron creyendo igual y Marx diría, ¿y saben por qué? Porque hay otros que viven del trabajo ajeno, y en ese sentido la disyuntiva de él es de fierro. Se puede compartir o no, pero es otro tipo de respuesta, es otro tipo de interpretación del fenómeno religioso. Pero, che, volvamos al texto ¿estamos todos ahí?

Creo que el capítulo IV tiene mucha prensa, es la dialéctica del amo y el esclavo; a los que han hecho Fundamentos yo les había fotocopiado lo de Kojeve. Bien, no se asusten. Corrimos el telón y estamos nosotros, o sea, hay toda una dialéctica metida, sería la dialéctica de la autoconciencia. Vamos al primer momento, el más pobre, detrás del telón no hay nada pero es una autoconciencia duplicada, siempre somos uno que somos dos en realidad. Por eso se dice filosofía especulativa, espéculo es espejo,¿Por qué estamos duplicados? Porque nos peleamos con nosotros mismos y siempre somos más que uno, eso es lo que nos mantiene inquietos. Y en realidad, esto lo dice Rubén, no está tan claro en Hegel, en realidad más que dos tenemos que ser tres, ¿por qué?, porque dos se pelean y el tercero es el que supera esa pelea…

A: ¿Y la conciencia?

GP: Por eso, la conciencia es el sujeto aún no desplegado totalmente, pero quiero darle otra vuelta de tuerca a la definición. Hay algo que así como Heráclito pudo decir que lo único permanente es el cambio, en esta concepción vos podés decir que lo único permanente es el conflicto. Ahora, que lo único permanente sea el conflicto no debe ser interpretado como que el conflicto no tiene resolución, porque si así fuera, y si sos un ser humano, caés en la esquizofrenia, y si sos una nación o una clase social, caés en la barbarie, en una regresión terrible, por eso digo que son dos que tienen que ser tres. En realidad estos tipos que son tan hincha guindas dirían angustia no, angustia es ante la muerte nada más; ahí en el ejemplo de la alumna que no sabe cuándo rendir lo que hay es miedo. La angustia es un estadio más alto que el miedo, pero la crisis permanente te lleva a eso. Entonces, el primer momento es eso, tenés que salir de eso, y cuando vos salís, lo que va a decir Hegel, y acá han bebido todos de esto, en esa lucha surge el deseo del reconocimiento, la lucha de la conciencia por el deseo del reconocimiento, ¿esto lo habían escuchado alguna vez?

A los que hicieron Fundamentos les di el texto de Kojeve, él hacía mucho hincapié es este momento, el tema del deseo que fue tomado por todo el psicoanálisis, porque incluso la tríada del Yo, el Superyó y el Ello algo tiene que ver con esto, los que van descubriendo todo eso no pueden obviar este capítulo de este libro. Esta conciencia duplicada se va a dar cuenta de que para poder afirmarse como conciencia necesita el reconocimiento del otro, necesita ser reconocido y también reconocerse, algo fabuloso esto. Los que tienen ganas, yo siempre lo recomiendo el libro de Kojeve, que es muy flojo en otros aspectos. Va a terminar diciendo que Hegel cierra la filosofía, cierra la historia; para mí en el texto de Kojeve eso es lo más flojo, pero el tipo tiene todo un libro dedicado al capítulo IV, es el tema del deseo y Hegel va a aclarar, hace la distinción, entre el deseo animal y el deseo humano. El deseo del reconocimiento es un deseo propiamente humano, pero siempre tiene el presupuesto del deseo animal detrás. El deseo animal destruye al objeto de su apetencia, ahí estoy con las palabras del capítulo IV, uno ve una hermosa torta de chocolate, destruye al objeto, que también es una destrucción/superación, porque las proteínas, las calorías de la torta que comiste, te van a fortalecer como sujeto, es el mero goce que va a tener el señor nada más, el señor tiene el goce de destruir la cosa, porque no hizo la torta sino que solamente la consumió, como el animal. En cambio en el ser humano es el deseo del reconocimiento.

Vamos a decirlo, ustedes saben que mis analogías pueden ser medio forzadas, pero no puede haber una analogía enteramente cabal, enteramente fidedigna. Había una película que no era muy buena, de Subiela, donde Grandinetti, después de acostarse con una mujer, después de hacer el amor, apretaba un botón y la chica desaparecía. No sé si fue la intención de Subiela o si conoce la Fenomenología, pero es importante, Hegel conoce a los demás aunque los demás no lo conozcan a él. O sea, cubrió el deseo animal, pero le faltó el deseo humano, una vez que hice eso, ¿qué hago yo acá con este objeto? se pregunta  (aclaramos que a la mujer le puede pasar algo similar luego de acostarse con un hombre) Diríamos que le pasa eso , porque no llega a la categoría de sujeto para él esa mujer, entonces la expulsa, quiere volver a fumar un cigarrillo, a proyectar cosas, a charlar, porque no obtuvo el reconocimiento de otra autoconciencia. Entonces, el deseo humano es algo más que el mero consumo, puede presuponer el deseo animal pero no lo agota, no se reduce a eso. Y esto lo va a tomar mucho, pasa que es imposible que leamos todo, el joven Marx en los Manuscritos económico-filosóficos, el tema de la alienación, que tiene que ver con esto, igual una partecita de eso tenemos que ver. Ahora eso va a generar una lucha por el reconocimiento, por eso el psicoanálisis tomó un montón de cosas, esto es amplísimo; la literatura también. A veces uno puede caer en la falsa modestia o en la total pedantería, pero todos tenemos un deseo de reconocimiento, y Hegel diría: che, pero no se asusten de esto, ustedes no son ni minerales, ni plantas, ni ruiseñores, el deseo del reconocimiento está en el hombre; otra cosa es que, justamente, se exacerbe a tal punto que cada dos palabras pidas que te reconozcan, pero el deseo del reconocimiento, el deseo que uno puede tener de que termine de dar una charla y recoger un aplauso o decir qué bien que la pasé, es humano. Es tan humano que todos los que tenemos hijos o sobrinos lo sabemos, borronean un dibujo y el tipo viene y te lo muestra, ¿qué está buscando ahí? Tenés que ser una bazofia humana para decirle “andá con Garaycochea a aprender a dibujar”; él está buscando eso, el reconocimiento tuyo. Pero dice que también es una lucha ahí, porque lo que puede pasar es que vos busques el reconocimiento y porque solamente te puede reconocer otra autoconciencia, porque un objeto no te puede reconocer, y acá vamos a dar un paso trascendental.

Mirá también:  “El internacionalismo de Marx no era abstracto sino muy concreto”

Ése va a ser el camino sin salida del señor. Porque el señor no va a poder ser reconocido por el siervo, porque el siervo no se puso como sujeto ahí, solamente te puede reconocer otra autoconciencia. Yo por más que ustedes se vayan y me pare 200 horas delante de esta pared, la pared no me va a reconocer. Parece duro lo que estoy diciendo, porque, justamente, en esta función el siervo va a estar más cerca de la pared que de un sujeto. El siervo en su inmediatez está más cerca de ser un objeto, se va a tener que poner como sujeto. Lo que pasa que el siervo se va a poner como tal, como esclavo, por miedo a la muerte, antes de morir y perder todo se va a poner como siervo; él dice: bueno, te acepto, y en realidad todo el descubrimiento de Hegel será que la independencia va a venir del lado del siervo, no del lado del amo. Eso es lo que le fascinará a Marx. Yo quería que leyéramos algunas partes del capítulo IV. Si subo a un colectivo y hay diez personas más, son objetos, y yo soy objeto para ellos. Miren qué interesante es eso, porque yo estoy utilizando una capacidad que es de los sentidos; yo sé que en el asiento no hay un eucalipto, pero tampoco puedo decir que es sujeto, porque no sé si es sujeto, y él tampoco sabe de mí, ser sujeto es una acción, un hacerse, uno se pone como sujeto.

A: En función de ese momento, de vos como profesor…

GP: Sí, esto lo decía Rubén, generalmente en la primera clase, él decía, yo soy profesor y ustedes alumnos, en realidad tenemos seres objetuales todavía, en realidad yo no sé si son sujetos. Generalmente, aunque lo diga con otro idioma, cuando un alumno pasó una experiencia de seis meses con un profesor y el alumno dice “es una madera”, no con esta hondura filosófica, pero está llegando a la misma conclusión. El otro se objetualizó, se particularizó, nunca salió de su rol de profesor, entonces el otro no lo pudo ver como sujeto, y ahí media mucho el deseo. A veces uno devuelve un examen que tiene buena nota y lo acompaña con un felicitado, y el otro se siente recompensado, no una actitud fría de que vos sos sólo un número, pero decirle, che, te felicito, qué buen examen. y al otro le brillan los ojitos.

A: Es necesario…

GP: Sí, es necesario, y ahí, fíjense cómo Hegel diría que ahí juega la certeza sensible, y alguno te puede estrechar en un abrazo, o sea, eso que le reconociste, el otro te lo devuelve con un abrazo, y ahí lo intelectivo juega. A veces, en circunstancias duras, el abrazo vale más que mil palabras, y las palabras pueden ser vacías si no van acompañadas de la certeza sensible, del sentimiento. En un mensaje de texto te dicen “lo siento”, pero cuando el otro te estrecha en un abrazo, ese abrazo vos lo sentís, sabés que eso no se puede falsear. Y todo eso está acá, en la Fenomenología, este libro formidable.

A: Cuando vos alabás a un alumno, también te estás alabando a vos…

GP: Yo los otros días se lo decía a un amigo por otras cuestiones, yo pienso que quizá es medio duro lo que digo, pero acuérdense que se lo dije a un amigo que quiero mucho, yo decía, lo que pasa es que a cierta edad uno ya cristaliza una posición y ya es difícil sacarlo de ahí. Mirá, mejor hablemos de otra cosa, justamente lo decía Hegel, tenés que ser muy grande para cambiar de posición. Saber admirar no es de cualquiera; che, este presupuesto que tuve toda mi vida, me siento un pavote, vos 20 años de tu vida estuviste diciendo viva Miguel, y después, en el año 21, te diste cuenta que durante 20 años dijiste viva Miguel al pepe, es un problema existencial, te querés convencer de que no, tan pavote no puedo haber sido, pensás. Entonces hay que tener mucha grandeza ahí para aceptar eso… pero bueno, me parece ahí, en política es fundamental, si podemos decir quién no se equivoca y quién no está permanentemente haciendo beneficio de inventario de lo que hace. (No se capta lo que dice una niña en voz muy baja)Sí, pero viste que acá no te llevás ninguna definición cerrada, acá todos son problemas, es complicarte más la vida… No es un recetario esto, pero bueno, me crea una satisfacción, en el sentido de que estamos en el camino, igual debemos llegar a verdades relativas. A mí la filosofía de Hegel me convence mucho más que la de Kant, en ese sentido soy hegeliano. Y la de Hegel va a tener agujeros también, y bueno, pero eso es otra cosa, si no terminamos en un relativismo extremo, yo creo que hay que llegar a algunas conclusiones, que se podrán compartir o no. Lo mismo pasa cuando lleguemos a Marx, hay gente que dijo “uy, yo me volví hegeliano después de sus clases”, y otro que dijo “yo aborrecí a tal autor por tal cosa”, bueno, llegamos, tratamos de llegar a verdades provisorias, tratamos de llegar a algún tipo de acercamiento a la verdad, que es siempre concreta.

 

Bueno, señor y siervo, la lucha por el reconocimiento, insisto en que éste es un capítulo muy rico. La crítica que le va a hacer Marx a Hegel es que éste es un razonamiento meramente antropológico. ¿Qué quiere decir meramente antropológico? Lo antropológico juega como lo contrario de lo histórico ahí, porque lo antropológico es atemporal, vos ves a un señor y a un siervo ahí, dos hombres sin una mención histórica precisa. Es atemporal. Está bueno que lo haga jugar con Marx, porque quedan los conceptos para Marx después, a ver, porque la confusión de esto, terrible acierto de Hegel para Marx acá, va a ser que la independencia viene por el lado del siervo y mediado por el trabajo. Y Marx va a decir: me encantó lo que vos dijiste, vos lo estás generalizando, es antropológico. ¿Marx qué diría? Diría: el trabajo en la sociedad capitalista es un trabajo alienante. Porque imagínense, un tipo que viene de laburar 12 horas y escucha la clase de Hegel, que dice: te pusiste como ser humano pleno con el trabajo, el tipo dice “ma qué pleno, vengo de trabajar 12 horas y estoy reventado”, ¿no? La crítica que le va a hacer, ustedes saben qué dijo Marx en El capital, que “una de las cosas que yo descubrí es la diferencia entre trabajo abstracto y trabajo concreto”, que en el idioma inglés tiene dos acepciones, está el work y el labour. Están estos dos términos, entonces, ¿se entiende la crítica? Está bien, yo firmo a dos manos que el trabajo como actividad es necesario, sí, pero el trabajo, en la sociedad en que vivimos, ¿es eso que vos decís querido Hegel? ¿Ese trabajo formativo que te pone como sujeto? Y el otro (Marx) va a decir tajantemente ¡NO! ¿Me siguieron hasta acá o fue medio difícil? Hoy cualquier manual lo dice, el hombre se pone, deja su estadio homínido y llega al homo sapiens-sapiens mediante el trabajo. El trabajo es una situación clave ahí, el trabajo es constitutivo del ser humano. Ahora el otro le va a decir que eso es verdad, sí, pero en el mundo en que vivimos el trabajo tiene una característica, una forma de llevarlo a cabo que hace perder eso, ahí viene el tema de la alienación. La alienación es un tema de hondura filosófica. No sé si empecé bien, porque empecé con la crítica, vamos a ver lo que Hegel va a decir. Entonces, señor y siervo, hay un primer momento que es el de la angustia, exactamente, si no llegamos a leer hoy, lo leemos un poquito la semana que viene, pero por lo menos este cuadrito permitirá que se metan en el capítulo IV:

Autoconciencia duplicada                 Deseo

Reconocimiento                                 Angustia

El señor y el siervo

Servicio

Trabajo formativo

Él dice ahí: la angustia ante la muerte, donde todo se fluidifica, uno pierde la objetualización, ¿qué quiere decir? Que todos somos objetos, que tenemos un presupuesto biológico. La angustia hace que todo se fluidifique, todo empieza a temblar bajo tus pies. No soy original, les voy a decir tal cual me lo graficó Rubén Dri a mí, era una clase de 20 ó 25 alumnos. Entonces Rubén decía: imagínense que todos los que estamos acá empezamos a mirar por la ventana y un meteoro avanza hacia nosotros y avanza y avanza. Sabemos que nos va a matar, y un alumno dice, tendríamos miedo, a lo que Rubén respondía, ¿miedo? y perdonen la palabra, miedo no, cagazo, nos cagamos, y cagarte significa fluidificarte (de más está decir las risas y sonrisas que ha provocado esto),es la angustia de saber que estás acá, estás objetivado acá, no llegaste a ser sujeto. Para poder ser sujeto, primero tenés que estar objetivado, tenés que tener vida ¿se entiende la figura? Entonces dice ésta es la angustia, el problema es que en la construcción que él está haciendo acá no es un meteoro el que viene, es la angustia ante la muerte, entonces en esta angustia alguno de los dos hombres prefiere ponerse como siervo, viene el momento del servicio, ¿se entendió esto?

A: Con el ejemplo, perfecto…

GP: Y es una metáfora, hay autores que hablan del estado de naturaleza ¿se acuerdan?, del pacto, del contrato, nunca hubo un pacto, son figuras para ilustrar una teoría….

A: Pero no me cierra, prefiere ponerse como siervo ¿son condiciones externas a él que lo determinan?

GP: Yo me pondría como siervo, es para pensarlo el problema, yo me pondría como

siervo…

A: (Varios a coro: y, ante la muerte, qué sé yo)…

GP: Yo no firmaría antes muerto que esclavo, no, yo firmaría lo de Hegel, si estuviera Sartre acá diría es una elección, aunque él también en esa elección elegiría ésta. Pero está bien tu inquietud, vos podés decir, che, pero al final el tipo no tiene un gramo de dignidad, pero es muy nietzscheano lo que decís…

A: Pero ¿no es falta de conocimiento?

GP: Miren lo que va a decir Hegel, porque lo van a leer en el texto, el camino de la

independencia –si estuviéramos en una facultad en la década del 70 sería el camino de la liberación, vieron qué frase estruendosa– pasa por el lado del siervo. Pero pasa por el lado del siervo porque para poder ser independiente, para ponerse como sujeto, primero tuvo que pasar por la etapa de servicio, primero tuvo que conocer la opresión del amo, tuvo que pasar por ese momento, saber lo que es morder el polvo, saber lo que es la explotación, la sujeción a otro. Él lo ve como un momento necesario, hubo que pasar por ahí. Pero bueno, es en esta visión…

A: Bueno, pero después te superás…

GP: Sí, está bien…

A: El siervo es, hipotéticamente, el que aprende…

GP: Está bien, sí, acá lo que pasa, acordate de que estamos en este momento, cuál va a ser la verdadera conciencia, cómo llega a ponerse como sujeto. Para Hegel, el señor tiene denegado ese momento, está clausurado, el señor no se resigna a dejar de ser señor, yo quería leerlo, pero lo van a leer en sus casas, porque no tenemos tiempo. Porque en un principio parece que el señor ganó, y en un sentido ganó porque yo soy señor y vos sos siervo. Pero el problema es que como es un ser humano y no es un mero mamífero, el señor lo que tiene es el mero deseo animal, el tipo quiere comer el emparedado que le hizo el siervo, comerlo, lo destruye, tiene el goce, pero el goce meramente animal, pero no se siente reconocido; es Grandinetti después del sexo, él se pudo acostar con la modelo, sí, pero se clausuró ahí. Después de que se acostó con la modelo, después de que se comió el emparedado, está vacío. Entonces Hegel dice: el camino de la independencia, el camino de la libertad, el camino del sujeto, viene por el lado del siervo. Nietzsche va a decir, si pudieran dialogar Nietzsche y Marx, dirían los dos, lo leímos de pe a pa el capítulo IV, Nietzsche dice, no, el camino es del señor, porque el siervo se arrodilla y es más, se arrodilló y va a necesitar una religión como la cristiana, eso diría Nietzsche. Y Marx diría, no, me cae simpático lo que dice este tipo (por Hegel), pero ahí está bien lo que dice Manuel, es una superación, porque se tuvo que agachar, se tuvo que poner como siervo y tuvo una relación con la cosa, con el objeto, mediante el trabajo formativo, en el sentido más amplio del término: formativo cultural. Porque el otro lo único que hizo fue comerse la cosa, disfrutarla o disfrutar la cama que el otro hizo, pero el otro, mientras hacía el emparedado, mientras hacía la cama, se vio proyectado en ese trabajo, o sea, el trabajo formativo lo formó como ser humano.

En esta concepción, por eso Marx dice ésta es la mía, si en algún punto soy hegeliano, va a criticar la Fenomenología, pero dice, si hay un punto que reivindico es ése: primero, el ser humano como autocreación, el ser humano se autocrea, o sea, aprendió que detrás del telón no hay nada y tiene que crearse. Y aparte dice: en el ser humano, el lado de la independencia viene por acá (del lado del esclavo). El problema es que esta independencia solamente ocurre en la cabeza, en la conciencia; hace el trabajo, sí, pero después hay que llevarlo a la práctica y a la práctica social. Pero no se podía entender la filosofía de Marx que pone como sujeto de la filosofía a éste (el esclavo) sin éste (el amo) que está ahí. Porque si a Nietzsche lo forzaran a decir: che ¿quién es el sujeto de la filosofía? La aristocracia, los guerreros, contestaría; igual al pobre Nietzsche hay que matizarlo ahí, Nietzsche es un pensador muy dispar, pero él diría: yo me volví nihilista porque Alemania se convirtió en un rebaño, es todo un rebaño, es una porquería, entonces el camino es el del amo, es Zaratustra, es el superhombre, o sea, son unos pocos, hay una aristocracia. Igual, aclaro que Nietzsche tiene varias vertientes, pero no lo estoy malinterpretando, no lo estoy forzando, ésta me parece la más pertinente. Y el otro (Marx) diría lo contrario: el camino viene por el lado de éste (el esclavo), por eso está bien trabajarlos juntos en un sentido.

Nietzsche y Marx presencian la Comuna de París, ¿saben qué fue eso? Durante 65 días los trabajadores parisinos tomaron el control político de París después de la guerra franco-prusiana, marzo de 1871. ¿Nietzsche qué decía? Las hordas han tomado París, ya está, como en el Imperio Romano, llegaron los bárbaros. Y Marx decía: ahí está el futuro de la humanidad, éste es el futuro de la humanidad. Y por eso los tuvieron que moler a palos a los obreros, después de 65 días, lo que el amo no le va a perdonar nunca al siervo es que el siervo se crea con capacidad para gobernar. Por más que los siervos sean más que los amos, los que tienen que gobernar son los amos.

Otra vez, como comprobarán, de esa lectura hay varias interpretaciones. Todos los socialistas utópicos, Saint Simon, dividían a la gente entre productores y ociosos, el amo es el ocioso. En ese sentido Hegel aquí se distancia de los griegos, porque para los griegos el trabajo manual es una cosa despectiva. Acá no, acá dice: esto te forma como ser humano, o sea, cuando vos un cacho de madera lo convertiste en un mueble, eso es propio del ser humano. Es esta realidad, el sujeto objetiva siempre, mediante su trabajo objetiva, hace sillas, hace programas de computadora, la realización del sujeto es objetivarse.

El problema es que Marx va a decir: sí, muy bien felicitado, eso está bien, el problema es que en la sociedad capitalista en que vivimos, además de objetivarse, se aliena. Texto hermosísimo de Marx los Manuscritos económico-filosóficos; por ejemplo, Lenin se murió sin haberlos leído, porque los manuscritos se conocieron en el siglo XX, donde Marx va a decir que el hombre está alienado respecto del objeto que crea, respecto de cómo trabaja y respecto de los demás, ¡mamita mía!, te dan ganas de tirarte al río después de eso. Claro, porque ni en la tarea te sentís feliz haciéndola, el producto no te pertenece. Alienarse o enajenarse, algo creado por vos se enfrenta a vos y seguro que se vuelve contra vos. Algún loco veía una relación entre eso y Frankenstein, la obra de Mary Shelley, porque Frankenstein es creación del hombre, se objetivó, pero se volvió contra él, creamos este monstruo y este monstruo se vuelve contra nosotros. O sea, lo que caracteriza al ser humano es crear, sí, pero si vos no tenés el control de lo que creas, caés en la alienación. Por eso era tan antipático esto en los llamados socialismos reales, porque vos les decías “che, me parece que tu trabajo es alienante”, ese término estaba prohibido en la URSS, claro, y esto entre nosotros, y puede ser discutible, en verdad era súper alienante. Se levantaban a la mañana y no pensaban: qué felicidad, voy a laburar a la empresa, el plan quinquenal dice que tengo que fabricar quince motores y estoy feliz de la vida. No, entonces eso llevaba a una práctica que no se entendería sin este presupuesto. Como verán, esto abre un montón de cosas.

Chicos, por lo menos llegué adonde me propuse llegar, o sea hasta el capítulo IV, pasamos por la angustia, el servicio, el trabajo formativo. La verdad, sería un golazo si con todo el esfuerzo y con esta apoyatura leen el resto. Despacito, pero leanlo (un montón de los que nunca faltan dicen “yo lo leííí”), los ayudará un montón. Bueno, quedamos así, chicos, cortamos acá, porque se nos fue la hora. Buenas tardes.

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