hay que deshacerse de la burocracia con el conjunto de los trabajadores de prensa



     

    El Plenario Autoconvocado de Prensa lanzó un plebiscito para que los trabajadores de prensa votemos si queremos seguir en la Utpba o formar un nuevo sindicato. Ese plebiscito está realizándose en estos momentos, 17 y 18 de diciembre. Nos parece que esta medida es un error, en contenido, forma y oportunidad.

    Las consideraciones que tanto el Colectivo de Prensa como la Naranja (las dos principales agrupaciones que impulsan el plebiscito) hacen en su llamamiento, son todas ciertas: la directiva de la Utpba se mantiene al frente del gremio únicamente gracias a las prórrogas que le da Tomada, porque las elecciones fueron una y otra vez suspendidas por la Justicia, que le dio la razón la lista de oposición Multicolor en cuanto a que el padrón de afiliados es completamente trucho. La directiva se “venga” de los delegados que están en la lista de oposición dejando que el plazo de mandato de las internas se venza sin convocar a elecciones, dejando así al descubierto a varias internas frente a posibles desafueros de las patronales (aclaremos que el de la Utpba es el único caso conocido en la historia de una burocracia que no tiene una sola interna que le responda). La directiva, además, expulsó de la última discusión paritaria a los paritarios elegidos en asamblea y negoció un aumento muy pobre. La lista de barbaridades es extensa, pero bastan estas como muestra.

    El problema es que para lograr algo como desplazar a una burocracia sindical, no solo hay que tener razón: también hay que tener una relación de fuerzas que permita pelear. Decimos pelear, no ganar, porque el final de las batallas no está decidido de antemano, pero entendemos que, con el gremio desmovilizado como está, lanzar esta pelea con un plebiscito en Navidad no es la mejor manera de empezar. Es más, suele ser la época preferida de las burocracias para montar escenarios vaciados de trabajadores.

    Las excusas para el apuro son de este tenor: hay que tener el nuevo sindicato inscripto antes de la próxima paritaria; hay que tener algo legal para cubrir a los delegados que quedan desprotegidos porque la Utpba no convoca a elecciones de interna. Pero si hay temor por la desprotección de delegados, lo último que había que hacer es exponerlos en una acción pública que puede darle a la Utpba la excusa para desafiliarlos. Y si alguien cree que el futuro nuevo sindicato va a tener la potestad de ir a paritarias en marzo solo por tener un papel de inscripción (si es que Tomada la otorga), está algo desubicado. Más aún si creemos lo que los convocantes al plebiscito afirman sobre que Tomada banca a la directiva de la Utpba.

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    Si los trabajadores están dispuestos a pelear, se puede lograr cualquier cosa, pero la cuestión de fondo es justamente que el gremio está muy desmovilizado. La situación de hoy no tiene nada que ver con la de las grandes movilizaciones en las que se conformó y fortaleció el Plenario. Por eso la Utpba pudo echar de las negociaciones a los paritarios de base, y por eso Tomada puede extenderles el mandato trucho. Y la suerte de los delegados, cubiertos o descubiertos, dependerá de si su base está dispuesta a defenderlos de los ataques de la patronal.

    Ante esta situación, el Plenario “fuga hacia adelante”, apostando a acelerar un proceso mucho más difícil que sostener paritarios de base, como es lanzar un sindicato que le pelee a la Utpba la representación de los trabajadores frente a las patronales y el Ministerio. Y lanzaron el plebiscito con la idea de que es una forma de que los trabajadores participen, y que puede servir como “hecho político” que le quite aún más legitimidad a la directiva de la Utpba.

    Pero si se quiere lograr un hecho político, había que hacerlo, por ejemplo, a mitad del año que viene, precedido por una fuerte campaña en la base del gremio y hacia afuera. En cambio, se lanzó entre gallos y medianoche, en la peor fecha política, en medio de una desmovilización casi total en nuestro gremio y en los demás, sin llamar siquiera a un plenario de activistas para que nos pusiéramos de acuerdo en impulsarlo, y con una votación donde solo la mitad de los delegados tenían mandato de la base. Y se mantuvo a pesar de que en tres de los diarios más importantes, Clarín, La Nación y Crónica, los trabajadores resolvieron no participar.

    Como ya escribimos en este periódico en otras oportunidades, creemos que la recomposición en el gremio de prensa tuvo una pata floja: demasiada confianza en el gobierno. Las grandes movilizaciones del gremio tuvieron como eje la pelea contra Magnetto, para elegir delegados en Clarín y que la patronal los reconozca. Esa pelea tuvo éxito, con un elemento a favor: las patronales de medios K, donde está concentrada la mayoría del activismo, dejó correr en gran medida las acciones de lucha, y de hecho, cuando hubo que encarar la pelea contra ellos por las condiciones de precarización y el salario, las marchas se vaciaron, los paros escasearon y el Plenario se paralizó.

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    Y esta forma legalista y por arriba de encarar la pelea contra la burocracia, sin tener el más mínimo plan de defensa, por ejemplo, ante las posibles movidas de la burocracia frente al plebiscito y la futura inscripción del nuevo sindicato, demuestra también un exceso de confianza en los “hechos políticos”, o sea declamativos, sin contar con una base firme de movilización en la que apoyarse.

    Estamos seguros de que el resultado del plebiscito va a ser contra la Utpba. No sabemos cuántos trabajadores participarán. ¿Cómo va a lanzar el Plenario la pelea por construir el nuevo sindicato? El resultado de la política de los hechos consumados, a saber, “el plebiscito ya se convocó, ahora hay que apoyarlo”, dio como resultado que por lo menos esos tres diarios quedaran afuera. Creo que estaremos de acuerdo en que “el nuevo sindicato ya se anotó, ahora hay que impulsarlo” so pena de “hacerle el juego a la burocracia”, no va a ser un argumento muy movilizador que digamos, y va a seguir conduciendo a más divisiones. Proponemos que el Plenario llame al activismo y a todos los trabajadores que quieran venir a una reunión para discutir cómo sigue esto,(1) si lo que quiere es de veras pelearle el lugar a la Utpba y no hacer un sello más de los que ya hay muchos en el gremio.

    La pelea contra la burocracia, aunque tiene por supuesto sus medidas específicas, nunca puede estar totalmente desligada de la pelea reivindicativa y de la posición política más general de los trabajadores y sus delegados. Para remontar la parálisis del gremio, preparemos esta vez la pelea que todavía no dimos a fondo, contra la precarización, los despidos, el cierre de publicaciones y el ataque a las internas por parte de las patronales de conjunto.

     

     

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