Recuperación de tierras

Guernica: una crónica de la represión y el aguante

Un testimonio en primera persona de la jornada de resistencia a la represión en Guernica, contada por un militante del Nuevo MAS presente en el predio el día de las topadoras.



Tras la decisión de los vecinos de seguir resistiendo por vivienda digna luego de que el gobierno desarmara la mesa de diálogo el miércoles 28, la respuesta del gobierno se hizo escuchar con la feroz represión.

A las 4 de la mañana cortaron la luz, no había pasado mucho de que algunos compañeros despertaran, mientras que otros directamente no habían pegado un ojo en toda la noche. Ya empezábamos a escuchar los primeros gritos de los vecinos del barrio La Unión que alertaban que la policía estaba rodeando todo el predio. A las 6 menos cuarto, ya se escuchaban los estruendos producto de las balas de goma que anunciaban la llegada de los policías al predio.

Fue todo tan rápido que muchas familias empezaban a ser desplazadas sin poder llevarse lo poco que tenían. Presenciar eso, sumado a las casillas incendiadas por la policía, provocaba mucha impotencia.

Frente al paso violento de las fuerzas represivas, no nos quedó otra que replegarnos con los vecinos sobre una de las calles aledañas, la avenida Testa, tratando de mantener una posición defensiva. En ese momento nos esteramos de que no podíamos ir al punto de reagrupamiento, la policía había cerrado todas las salidas del predio en un operativo cerrojo que rompía el acuerdo de dejar salir a la gente, venían decididos a reprimir violentamente, detener y golpear gente, no sólo «desalojar».

“Los tortugas” avanzaban a paso rápido, ahí ocurrió el primer momento de mayor desesperación. Un joven se desploma al suelo, con un aparente ataque de epilepsia. Mientras lo asistíamos, otros vecinos trataban de frenar con sus manos la avanzada represiva, y solo por ese instante dejaron su marcha, pero sin dejar de apuntarnos con sus armas largas. En ningún momento se dispusieron a anunciar la llamada de alguna ambulancia, nos las tuvimos que arreglar nosotros para recomponer al vecino y llevarlo a salvo.

Mirá también:  La lucha de Guernica, en fotos

La mezcla de rabia y una sensación de injusticia por perderlo todo habrá sido lo que motivaba a avanzar a los vecinos. Con la delegación del partido los acompañamos en su andar hacia adelante pese a los incontables disparos de proyectiles antidisturbios y el gas lacrimógeno que nos dificultaba a todos el poder respirar y ver con claridad. Sin duda era una batalla desigual donde se resistía con lo que se podía, algunas chapas, otros se las ingeniaban para usar las antenas circulares como escudos provisorios, pero no había comparación con todo el equipamiento del que disponían los efectivos. Como dice el dicho popular: “policía con aumento, reprime más contento”. Nos quedó resistir simbólicamente para denunciar tal accionar represivo hasta que se hicieron las 10 am y la situación se hizo insostenible. Corrió la voz que habían rodeado la zona y en ese momento vimos avanzar varios camiones hidrantes que no pretendían dispersar a la gente, más bien salir de “cacería” y por más exagerada que pueda parecer la expresión, fue así como cae detenido un compañero.

Uno de los hidrantes nos comenzó a seguir más de diez cuadras, ya estábamos lejos del predio, a unas tres o cuatro cuadras. La policía tenía ya el control total de todo el lugar, después nos enteramos que estaban destruyendo con topadoras y prendiendo fuego: aún así el hidrante comenzó su marcha directo contra la multitud.

Fue el mayor momento de agitación pero la adrenalina me empujaba a mi y a otros a seguir. En un momento, cuando cruzamos el arroyo, mire para atrás y, aliviado, creí que se detenía el carro hidrante pero solo había frenado un instante para permitir el descenso de tres uniformados que golpearon y detuvieron a Unelen Flores Romero (por suerte ese mismo día, con la movilización en las calles logramos su liberación).

Mirá también:  Karl Marx (1872): La nacionalización de la tierra

No era el único que pensaba que hubiese sido inevitable caer en desgracia si seguíamos por la amplia av. Circunvalación, pero la audacia de un compañero nos llevó a meternos adentro del barrio, buscando una calle lo suficientemente angosta. Finalmente se escuchó el grito “doblen acá compañeros” y luego varios gritos de “se cayó, se cayó” y es que, al intentar maniobrar para continuar su persecución, el hidrante no tuvo margen para evitar la zanja y cayó, volcando sobre su costado. De no haber sucedido ello, no se hasta donde nos hubiese perseguido. Fue tal la persecución que varios compañeros se quedaron sin aire. Los que no pudieron seguir corriendo buscaron refugio en el patio de un vecino, así lograron evadir al blindado policial.

Encontramos un poco de calma al llegar a la av. Hipólito Yrigoyen donde se llevaba a cabo un corte de ruta en protesta de la represión vivida pocas horas antes.

Tanto para mi como para todos mis compañeros esta experiencia fue muy fuerte. Hay cosas que quizás se me escaparon, son muchas las emociones y me cuesta describir ordenadamente los sucesos, pero apoyar un reclamo tan legítimo como la vivienda digna era lo que correspondía hacer. Por eso la campaña macartista que hoy en día persigue a la juventud militante no la sufrimos, la denunciamos como lo que es: un burdo intento del peronismo de tapar el Sol con el dedo.

Print Friendly, PDF & Email

Colaborá con la izquierda


Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

Me quiero suscribir




Recomendadas

Internacional

Lectura recomendada

“La cháchara acerca de la necesidad de demostrar la noción de valor se basa únicamente en la ignorancia más crasa, tanto del tema en cuestión como del método científico. Cada niño sabe que cualquier nación moriría de hambre, y no digo en un año, sino en unas semanas, si dejara de trabajar. Del mismo modo, todo el mundo conoce que las masas de productos correspondientes a diferentes masas de necesidades, exigen masas diferentes y cuantitativamente determinadas de la totalidad del trabajo social. Es self evident que esta necesidad de la distrib...

Trabajadores

Las Rojas

Últimas noticias

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre