Gran librazo en defensa de la universidad pública y la ciencia

Este martes se realizó el “librazo”, la primera acción del movimiento estudiantil de este segundo cuatrimestre en defensa de la universidad pública y la ciencia. Cientos de estudiantes, docentes y nodocentes acudieron a la convocatoria realizada por los plenarios del ¡Ya Basta!, la juventud anticapitalista del Nuevo MAS y Manuela Castañeira.

La movilización comenzó a las 17hrs en la Facultad de Filosofía y Letras, punto de encuentro desde el cual se desplazaron hacia Acoyte y Rivadavia, donde realizaron un corte de varias horas para exigir al gobierno de Milei la aplicación plena de la Ley de Financiamiento Universitario.

¿Por qué “librazo”?

La actividad no fue una movilización rutinaria más. Los anticapitalistas decidieron incorporar una idea novedosa que le dio enorme vistosidad a la actividad, a saber, que cada persona llevara un libro de su preferencia para defender la educación pública y protestar contra el gobierno.

Este elemento estuvo muy cargado de significado. Todos construimos una relación singular con nuestros libros, con los que nos identificamos de diferente forma y grado a lo largo del tiempo. Más que un simple objeto que contiene imágenes y palabras, un libro es una extensión de nuestra personalidad. En vista de esto, el libro que se lleva a una movilización en defensa de la educación y contra un presidente oscurantista de extrema derecha no es una decisión azarosa.

Lo anterior dio paso a algo inesperado: antes de que arrancara la movilización, en la entrada de Filo cientos de personas conversaron sobre los libros que llevaron y qué significaban para ellos. Fue un momento realmente hermoso, que generó un sentimiento de compenetración más fuerte entre las personas que se disponían a marchar.

Los libros fueron muy variados, reflejo de la diversidad de personalidades y áreas de estudio o trabajo. Literatura, política, música, artes visuales, medicina y marxismo fueron algunas de las temáticas. Eso sí, George Orwell fue uno de los autores favoritos de la jornada, algo comprensible por el carácter de denuncia política de obras como Rebelión en la granja o 1984.

¿Cómo fue la marcha?

El trayecto desde Puán hasta Acoyte y Rivadavia fue impresionante debido al apoyo que recibió el “librazo”. Miles de personas y conductores que salían de sus trabajos se toparon con cientos de jóvenes, trabajadores y nodocentes que llevaban sus libros en alto como estandarte de protesta.

La gente mirada con entusiasmo y alegría la movilización, además de que aceptaban de buena manera los volantes. Desde los autos se tocaban las bocinas en apoyo al “librazo”. Más llamativo aún, fue que las personas miraban con atención los títulos de los libros, posiblemente esperando encontrar entre los cientos de libros los que habían leído o gustarían de leer, algo que generó un sentimiento de identificación aún mayor con la movilización.

El mensaje de levantar libro como estandarte de lucha fue muy poderoso. Es una forma creativa de mostrar lo que estás defendiendo. Un estudiante que se sumó a la movilización nos transmitió esto con un simple y categórico comentario: “yo nunca estuve en una actividad así”. ¡La belleza está en las calles y en los libros!, versión anticapitalista del ¡Ya Basta!

Además de libros, no faltaron los cantos durante la protesta, que tuvieron en Milei a su principal motivo de denuncia:

“Peluca no chamuyes más

Peluca no chamuyes más

Marx no era satanista

Agarrate un libro y ponente a estudiar”

Muchos medios de comunicación cubrieron la movilización. Los periodistas se mostraban curiosos por reportar sobre una movilización tan singular. Además, preguntaron qué opinaban los manifestantes sobre la ridícula y provocadora propuestas del gobierno de otorgar un 3% de aumento salarial a los docentes universitarios.

En el cierre de la actividad tomaron la palabra varios referentes del ¡Ya Basta! y del Nuevo MAS. Habló Violeta Alonso de Filo, que llevó su ejemplar de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. También, hizo uso de la palabra Lula Waldman de Sociales, quien escogió «El Suicidio» de Emile Durkheim para reflejar la problemática del aumento en los casos de suicidio en el país. Ailu Barbanbi, influencer anticapitalista y referente estudiantil de la UNA, llevó 1984 de Orwell, mientras que Baltazar Lapeña, estudiante del CNBA y referente del Tinta Roja, se decantó por luchar con La Eneida de Virgilio. Federico Winokur, referente del Nuevo MAS, llevó dos libros que los marcaron en su tiempo de estudiante en Sociales de la UBA: Todo lo sólido se desvanece en el aire de Marshall Berman y Gaza ante la historia de Enzo Traverso.

Así fue el “librazo” en defensa de la educación pública y la ciencia, una acción de lucha disruptiva, hermosa y cero rutinaria, reflejo de la vitalidad de lucha que caracteriza al ¡Ya Basta!, la principal juventud de la izquierda anticapitalista del país. Ahora, el ¡Ya Basta! se encamina a realizar su segundo gran plenario nacional el próximo 19 de setiembre en Filosofía y Letras de la UBA, a partir de las 10h30, con la perspectiva de construir una juventud anticapitalista de masas.

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