La Universidad Nacional de Córdoba frente a la pandemia

Ganemos la pelea contra la deserción estudiantil

La pandemia resulta ser una lupa que desnuda como nunca las intenciones de quienes gobiernan las universidades públicas. El caso de la UNC es testigo en este punto; vemos cómo Hugo Juri y las autoridades hacen lo que siempre quisieron y no pudieron: garantizar de espaldas a estudiantes y docentes -para no pagar costos políticos- un recorte extraordinario del presupuesto universitario y contribuir con el ajuste en regla descargado por el gobierno nacional sobre los hombros de la población.

Noe y Davi

Desde la agrupación anticapitalista Ya Basta! queremos hacer algunos aportes sobre esta problemática.

Cuando la virtualidad es exclusión, la calle tiene que ser la respuesta

Ya terminando el receso invernal, el balance del primer cuatrimestre de cursado virtual es más que preocupante. Muchxs estudiantes que no pudieron terminar todas las materias a las que se anotaron, otrxs que no pudieron cursar ni una. Es que el paso a la modalidad virtual se dispuso arbitrariamente, sin garantizar las condiciones materiales para que nadie se quede afuera de la UNC. Compañerxs cursan con el celular, con poco o nulo acceso a internet, sin computadora propia, sin apuntes ni becas. Lxs docentes sobrecargados de trabajo y sin ayuda económica para sobrellevar la virtualidad. Ni hablar del impacto socioeconómico de la pandemia, que golpea a las familias de laburantes y a la economía de lxs jóvenes. Ninguno de estos problemas fue abordado por el Rectorado de la UNC. Su política fue absolutamente excluyente, “que se adapte a la modalidad virtual quien pueda” y en el medio concretaron acuerdos vergonzosos: destinaron los pocos recursos de la UNC para acuerdos con el Vaticano1 y para la compra del software de control y vigilancia “Respondus”. 2

La pandemia como situación inédita abrió muchos interrogantes. Discusiones transversales sobre si es viable o correcto salir a la calle y sostener la organización asamblearia en un contexto de crisis sanitaria, es hoy parte de los movimientos de lucha. Desde el ¡Ya Basta! consideramos que más que nunca, por la profundidad de la crisis sanitaria, económica y social, les de abajo tenemos que sostener los espacios de discusión y organización política y nuestras herramientas de lucha en la calle con todos los cuidados sanitarios. Porque, de lo contrario, las decisiones se toman por arriba de espaldas a nuestros intereses y somos quienes sufrimos las consecuencias.

Es por esto que desde el Ya Basta! apostamos desde el primer día a impulsar jornadas de visibilización en la calle y convocar a cada vez más estudiantes y docentes a la asamblea Interfacultades. Desde este espacio nacido en la rebelión estudiantil de 2018, asambleario en su forma y de lucha en su contenido, hicimos feria de apuntes, semaforeadas, campañas de fotos en el centro de Córdoba, muchas veces confluyendo en la calle con otras luchas, como la de lxs municipales. Estamos por empezar el segundo cuatrimestre con problemas acumulados y sin respuestas concretas; nos encontramos frente a un rectorado que está convencido de avanzar contra la comunidad educativa garantizando el ajuste presupuestario.

Antidemocráticas sí, clandestinas también

Cuando nos referimos a los espacios de co-gobierno de las universidades, asumimos que -por cómo están representados los claustros, donde las autoridades y docentes jerárquicos tienen mayorías automáticas- son antidemocráticas, y la representatividad de lxs estudiantes es mínima y está concentrada en dos o tres agrupaciones afines a los intereses de Decanxs y Rectores. Es por eso que sabemos que esos espacios no representan políticamente a lo más dinámico del movimiento estudiantil y dejan afuera a lxs miles que trabajan ad-honorem y precarizadxs en las estructuras universitarias. Así vemos que nunca están en agenda los problemas de los sectores más golpeados por la crisis y la pandemia, esas voces se encuentran gritando desde fuera, muchas veces de forma literal.

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El salto cualitativo de este año es la implementación de sesiones clandestinas, con horarios y fechas en suspenso, y con un hermetismo absoluto por parte de las autoridades que ni siquiera formalmente hacen una publicación online que muestre qué temas se tratarán, como para cuidar las vetustas formas. En un país donde la clandestinidad significa impunidad, silencio cómplice e injusticia, las autoridades de la UNC reafirman su carácter antidemocrático usando la excusa de la pandemia y el necesario aislamiento preventivo, y así vienen sesionando desde hace varios meses.

Nuestrxs representantes del claustro estudiantil en ese organismo pertenecen a tres fuerzas políticas conservadoras y afines al gobierno nacional y de la UNC: la franja morada -lacayos de Hugo Juri-, y las agrupaciones adeptas a la política de Alberto Fernández «La Bisagra» y «Sur». Las tres agrupaciones tienen acuerdo en garantizar la clandestinidad y el silencio que proponen las autoridades, mientras vacían los espacios de organización de lxs estudiantes, manteniendo a puertas estrictamente cerradas los centros de estudiantes desde que comenzó el año. Es una política en la que tienen pleno acuerdo, pese a los matices que dicen tener entre ellas.

El día 28 de julio, se convocó a una nueva sesión clandestina del Consejo Superior, con un temario desconocido y con un reforzamiento del aparato represivo en las puertas. Desde la asamblea interfacultades nos hicimos presentes unxs cien estudiantes y algunxs docentes en el Rectorado de la UNC para presentar un documento elaborado en conjunto donde se muestran cuáles son las reivindicaciones de estudiantes que sufren la desigualdad en el acceso a la educación pública. Esta concentración fue la más importante cuantitativa y cualitativamente, porque por un lado consolida la coordinación que frente a la pandemia venimos sosteniendo con el método asambleario y las acciones en la calle; por el otro muestra cómo se extienden los reclamos de estudiantes y docentes, a quienes las autoridades de la UNC no han dado respuesta concreta a nuestras exigencias. Si en 2018 frente a la rebelión estudiantil la respuesta de las autoridades de la UNC fue la de promover la imputación de casi treinta activistas y referentes estudiantiles, hoy la respuesta a la movilización es lisa y llanamente un portazo en la cara, que es resultado de la negación de la deserción y la confirmación de que no hay perspectivas de inversión para garantizar la permanencia de lxs estudiantes en la universidad.

Un debate necesario

Planteado el escenario de enfrentamiento muy duro contra las autoridades de la UNC y sus agrupaciones estudiantiles lacayas, surge la necesidad de entablar un debate hacia el interior de la asamblea interfacultades con el resto de las organizaciones que son parte.

La importancia que tomó la asamblea interfacultades en este contexto pandémico está ligada a que es el único espacio que se animó a hacer acciones callejeras y de lucha para enfrentar la deserción estudiantil. Pero esta propuesta no se llevó adelante sin conflictos. Durante todo el primer cuatrimestre, organizaciones del FITU se mantuvieron deliberadamente ajenas a las acciones de la asamblea. El PTS y el MST sin dar ningún argumento que debata con la posibilidad de confluir en la calle, se ausentaron consecuentemente de todas las iniciativas. Recién frente a la aberrante sesión del Consejo Superior se dignaron a aparecer, con desigualdades.

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El MST tiene un compromiso político con las autoridades de la UNC desde que su dirigente Raúl «el gato» Gómez es vicedecano de la Facultad de Psicología, siendo parte de la gestión de la decana Patricia Altamirano, acreditadora frente a la CONEAU y reconocida por recortar planes de estudios e incumbencias profesionales en esa unidad académica. Así, su aparición en la acción frente al Consejo fue absolutamente formal, vergonzante, sin llevar siquiera una pancarta que lxs identifique como corriente política. Están a un pasito de perder su independencia política y eso condiciona su intervención frente al movimiento estudiantil. Por otra parte, el PTS que viene teniendo una marcada orientación política parlamentarista y de abandono de la actividad callejera, fue recientemente repudiado por parte del activismo de la asamblea, que identificaron en esta organización una intención de ser parte de los debates virtuales -parcialmente- y nunca poner el cuerpo en lo que la asamblea define.

En otro orden, existen debates tácticos al interior de la asamblea con referentes de organizaciones autonomistas y anarquistas, que definen de forma impulsiva una radicalización de las acciones que no interpelan al conjunto de lxs estudiantes de la universidad. No hay atajos, la única forma de vencer al rectorado, es ganándonos a lxs estudiantes para esta pelea contra la deserción. Es muy valiosa nuestra intervención política, pero de ninguna manera reemplaza al conjunto de la comunidad educativa. Conquistamos las acciones en la calle, construyamos una política que llame a estudiantes y docentes a enfrentar el ajuste y la pandemia.

Alertamos contra el oportunismo y el sectarismo de algunas organizaciones de izquierda, al tiempo que debatimos con las posiciones más ultraizquierdistas que sustituyen al movimiento estudiantil. Nos ganamos un lugar por ser parte consecuentemente de la pelea contra la deserción, en exigencia de un debate democrático y asambleario para garantizar más presupuesto para la Universidad, en rechazo al Respondus y el acuerdo con el Vaticano y defendemos incondicionalmente la organización independiente y de lucha de estudiantes y docentes.Sumamos también el reclamo por la aparición con vida de Facundo Castro, y convocamos a la movilización llamada desde el Encuentro por la Memoria, la Verdad y la Justicia para el día jueves 30, a tres meses de su desaparición.

El cuatrimestre que se inicia, nos encuentra organizadxs y en lucha contra la deserción, señalando las responsabilidades políticas del gobierno nacional y provincial y el rectorado de Hugo Juri junto a Decanos y Decanas de todas las Facultades, con la complicidad de las conducciones de los centros de estudiantes. Es una pelea muy dura, que requiere de esfuerzos colectivos y en las calles -tomando todas las medidas preventivas frente al COVID-19 y de bioseguridad- y claridad y fraternidad en los debates. Desde la agrupación Ya Basta! estamos a disposición de hacer crecer estos espacios.

1 https://lasrojas.com.ar/fuera-el-vaticano-de-la-unc/

2http://izquierdaweb.com/respondus-una-nueva-barrera-en-el-acceso-a-la-educacion-la-barrera-digital/?fbclid=IwAR2yrmdoBe_XFNq4XtcNLC9bkD7pYmSbHRaGc4_mqBmxUHa4g8zeUXXkvZk

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