Fujimori no reconoce la derrota y quiere que intervenga la OEA

Elecciones en Perú - La candidata de derecha insiste con sus denuncias de fraude, que la propia justicia electoral peruana ha calificando como carentes de sustento. El fujimorismo pretende ampararse en la OEA para adulterar el resultado electoral, como sucedió en Bolivia contra el gobierno de Evo Morales.

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Más de veinte días después de las elecciones y a dos semanas de que el recuento oficial le otorgue la victoria a Pedro Castillo, la derechista Keiko Fujimori continúa desconociendo su derrota.

La segunda vuelta de las elecciones peruanas fueron extremadamente reñidas, pero finalmente terminó imponiéndose el maestro rural por un margen de apenas 44.000 votos.

Luego de varias denuncias de fraude y pedidos de nulidad de actas, ahora Fujimori le ha pedido formalmente al presidente peruano a que solicite una auditoria internacional por parte de la OEA.

El fujimorismo y sus aliados han adelantado que no reconocerán la victoria de Castillo ni la legitimidad del futuro gobierno si no se aceptan sus demandas de una auditoría internacional.

Sin embargo, dicho organismo ya envió una misión de observadores para la elección, la que determinó que el proceso se realizó de manera regular. Por lo tanto, expertos diplomáticos aseguran que el pedido de no prosperará.

A pesar de las reiteradas denuncias, la candidata no ha presentado pruebas concretas del supuesto fraude y la justicia electoral peruana ya ha comenzado a rechazarle las nulidades presentadas por «falta de sustento».

Entre golpistas se entienden

La hija del ex dictador Alberto Fujimori declaró que ”La solicitud que se hace al presidente es para que haga un llamado a expertos internacionales, como se realizó en Bolivia”.

La profesión de fe golpista del fujimorismo sueña con que la OEA avale un golpe como ya hizo en Bolivia, lo que le valió en su momento un importante cuestionamiento al organismo continental. El ente está presidido por Luis Almagro, una marioneta del imperialismo yanqui. Asesores de Fujimori viajarán para reunirse con él en Washington.

Recurrir al caso boliviano no sería precisamente el mejor ejemplo de garantía democrática, ya que precisamente la OEA fue cómplice del Golpe de Estado que sufrió Evo Morales en octubre del 2019. El mismo terminaría, a la postre, con Jeanine Añez en la cárcel por golpista y corrupta. Fujimori también enfrenta graves causas de corrupción que ya la llevaron dos veces a prisión preventiva.

Además de la OEA, la Unión Europea y gobiernos de la región como Argentina enviaron observadores a las elecciones peruanas. En ningún caso han reportado irregularidades como las que alega Fujimori.

Frente a su cada vez más consumada derrota, Fujimori radicaliza su actitud. Por un lado, por su propia convicción política golpista y antidemocrática apoyada en sectores reaccionarios de las clases medias urbanas. Pero por el otro, porque sabe que quedar afuera de la presidencia implica que se haga cada vez más cercano el lugar adonde hace mucho pertenece: la cárcel.

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