Francia: Por la huelga general y el bloqueo del país. ¡Fuera Macron y su reforma!

El jueves 16 de marzo, el gobierno de Macron decidió adoptar la nefasta y antipopular reforma jubilatoria utilizando el artículo 49.3 de la Constitución francesa.

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Fuera Macron

El 49.3 abre una crisis política contra el gobierno autoritario de Macron

El jueves 16 de marzo, el gobierno de Macron decidió adoptar la nefasta y antipopular reforma jubilatoria utilizando el artículo 49.3 de la Constitución francesa. Este artículo implica validar un proyecto de ley por decreto sin necesidad de que los diputados del parlamento lo voten. La realidad es que el macronismo no llegó a obtener ni siquiera el consenso de los diputados de derecha que no quisieron quemarse votando una ley rechazada por la enorme mayoría de la población del país.

Desde la intervención de la primera ministra Elisabeth Borne en la Asamblea Nacional el pasado jueves, la coyuntura política comenzó a mostrar síntomas de crisis política. En ese momento las iniciativas de contestación contra el gobierno comenzaron a sobrepasar los limitados marcos institucionales existentes hasta la fecha.

El gobierno de Macron asumió decididamente su carácter más autoritario y represivo, pasando por encima del parlamento para aprobar una reforma rechazada por al menos entre el 70 y el 90 por ciento de la población activa, según diversas fuentes. Y esto provoca evidentemente una inestabilidad política que ha acrecentado la bronca de amplios sectores de masas a lo largo y a lo ancho del país.

Un carácter reaccionario que se evidencia también en el aumento del presupuesto militar, en la implementación de un servicio nacional universal que obligaría a los jóvenes a pasar horas de su tiempo prestando servicios en fuerzas militares, en la ley de asilo e inmigración contra los migrantes, entre otras medidas.

Y sobre todo, en la enorme represión policial a las manifestaciones, con el saldo de cientos de manifestantes detenidos en las últimas horas, como los compañeros estudiantes de París, por los cuales exigimos su liberación. Además de la represión a los recolectores de residuos, de la represión a los trabajadores del transporte o las amenazas de requisición a las refinerías.

En estos momentos, frente a la represión y el autoritarismo, la bronca es masiva y se expresa por todas partes.

Los límites de la política de la Intersindical y el comienzo del desborde desde la base

La política de la Intersindical encontró todos sus límites cuando esta decidió no llamar a ningún tipo de acción, ni de huelga, ni de manifestación mientras el gobierno pasaba tranquilamente la reforma por decreto. La Intersindical, compuesta por el conjunto de las centrales sindicales del país, desde la CFDT, pasando por la CGT, la FSU, FO o Solidaires, decidió en cambio movilizar solamente el miércoles 15 y no hacer nada el jueves 16. Los burócratas se limitaron a mandarle una carta al gobierno y a pedirle por favor a los diputados que votaran bien. Ante el anuncio del 49.3 han llamado a un paro y movilización recién para el jueves 23, fecha que resultó a todas luces tardía e insuficiente.

Este hecho explica en parte la emergencia de llamados espontáneos y de iniciativas desarrolladas por los trabajadores desde abajo. Las centrales sindicales venían hasta el momento manejando los hilos de la movilización al ritmo de una marcha semanal desde enero, sin poner en cuestión la gobernabilidad, ni las instituciones. Al no proponer ninguna perspectiva de lucha se vieron desplazadas por la entrada en escena de un desborde desde la base.

El jueves pasado, la coordinación nacional estudiantil, un órgano autoorganizado de estudiantes, impulsado entre otros por el NPA, propuso una fecha de movilización que logró desbordar el marco de la Intersindical. Una movilización que fue de vanguardia pero que, al horario en que la noticia de la aplicación del 49.3 se dio a conocer, permitió reagrupar a la gente que espontáneamente quiso expresarse en contra. Una gran concentración tuvo lugar en la plaza de la Concordia, frente al parlamento, que se repitió espontáneamente durante la noche del viernes y del sábado, dando lugar a largas jornadas de movilización.

Uno de los primeros sectores que logró ir más allá de los calendarios sindicales es el de la recolección de basura. En estos momentos son un sector clave en torno del cual se organizan acciones de bloqueo de camiones para rodear de solidaridad su huelga ante la persecución del gobierno. Los recolectores se pusieron en huelga desde la semana pasada y el mismo miércoles 15 ya había reconducido su huelga hasta el lunes 21.

Otro sector a destacar es la juventud. Varios medios destacan la gran presencia juvenil en todas las manifestaciones de las jornadas del 16 y 17 de marzo. Es en este contexto que el viernes al mediodía fueron detenidos varios estudiantes en París. Este 18 de marzo uno de ellos será juzgado: Las cifras de detenciones en todas las ciudades aumentan noche a noche a medida que la gente sigue saliendo a la calle a protestar contra el gobierno, quien a su vez continúa la represión.

Las manifestaciones tienen un carácter nacional. Circulan videos y noticias de manifestaciones nocturnas en Nantes, Toulouse, Bordeaux, Marseille, entre otras grandes y pequeñas ciudades. Con ocupaciones de estaciones de trenes, bloqueos de rutas, quemas de vehículos, marchas espontáneas y hasta algunas barricadas. El carácter represivo del gobierno también es nacional, en todos lados se percibe un fuerte despliegue de efectivos en la represión. Ante esto hemos podido constatar que algunas confederaciones regionales han llamado a distintas manifestaciones locales, como por ejemplo una movilización este sábado en el sur de París.

Romper el callejón sin salida de la institucionalidad

En los grandes salones de los diferentes palacios de gobierno se bailan distintas danzas institucionales. Desde el miércoles 15 los dos grandes sectores de oposición sueñan con votar una moción de censura del gobierno, lo cual llevaría a disolver la Asamblea y a llamar a nuevas elecciones legislativas. La presentación de una moción por parte de un tercer grupo “trans-partidario” permitiría que tanto la extrema derecha como la izquierda reformista puedan votar la misma moción y hacer caer al gobierno. Para ambos sectores lanzarse de lleno a una nueva contienda electoral podría permitirles capitalizar el error político de la obstinación de Macron. El gran interrogante es la posición de la derecha, Los Republicanos, que guardan los votos que definirán la aprobación o no de la moción de censura. Algunos sindicatos de la intersindical ya habían propuesto durante el fin de semana pasado someter la cuestión a un referéndum.

Durante todo el período de manifestaciones el slogan de La Francia Insumisa fue “la jubilación a los 60, con La Francia insumisa”. Por su parte, Marine Le Pen ha dicho en prime time de BFMTV, el pasado miércoles a la noche, día antes de la votación, que si la reforma era adoptada ella la desestimará si llegara al gobierno. Ambos espacios políticos se han encontrado cercanos a ganar la pasada elección de 2022, cuando en la primera vuelta estuvieron en lo que habíamos visto como un empate técnico entre las tres fuerzas (LFI, Renaissance y RN). Cabe recordar que aquellas elecciones tuvieron también porcentajes altísimos de abstención y la legitimidad y representatividad del gobierno de Macron se había visto desgastada, ganando Macron con un voto no necesariamente de adhesión a su propio programa, sino en una segunda vuelta donde la gente reconoce haberlo votado para que no ganara la extrema derecha.

Los sueños electoralistas a izquierda y derecha se contraponen a la fuerza y la bronca en la calle, que no parece preocuparse por volver a las urnas. 2027 queda muy lejos y no podemos esperar respuesta de los cálculos electoralistas de uno u otro sector de la política institucional. El terreno electoral no es nuestro terreno de disputa.

Abajo la reforma jubilatoria. Por la huelga general para bloquear el país y echar al gobierno autoritario de Macron

Hoy por hoy tenemos que construir el movimiento social de huelga y manifestación masiva que reclame la renuncia de Macron, para parar realmente el país. Es necesario participar para que los huelguistas puedan desarrollar sus propios organismos de autoorganización a través de coordinadoras, asambleas, fondos de huelga, organizados desde abajo. Es necesario exigirle a la Intersindical que convoque a una huelga general ilimitada nacional hasta el retiro de la reforma, sobrepasando el calendario de jornadas aisladas.

Apoyamos todas las asambleas y medidas de lucha de esta semana en cada sector de trabajo y en cada lugar de estudio para imponer nuestras reivindicaciones. Nos oponemos a la represión a los trabajadores y estudiantes en lucha. Exigimos la liberación de todos los detenidos. Exigimos el aumento general de salarios y el retiro de la reforma jubilatoria, imponiendo al gobierno y a los patrones la correlación de nuestra verdadera fuerza.

El gobierno antidemocrático de Macron no se aguanta más y en las calles se pide su renuncia. Construyamos la huelga general para bloquear el país. ¡Abajo Macron, su reforma, su gobierno y su sistema capitalista!

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