“Pero los diarios muestran una sola cara del mundo. Los anticapitalistas vemos el mundo con los dos ojos. Todos los días aparecen noticias sobre los ataques de la extrema derecha y las catástrofes a las que nos lleva el capitalismo, pero poco se ve acerca de los fenómenos de la vanguardia de masas que sale en respuesta ante tanta barbarie, fenómenos en donde aparece la semilla del anticapitalismo” (Matías Brito, Informe del Segundo Plenario Nacional del ¡Ya Basta!).
Un video tomado desde una ventana en la ciudad de Burdeos muestra hilos de humo que desde distintas partes de la ciudad coinciden en expresar un mismo reclamo. Debajo, se prenden fuego contenedores de basura, pupitres, cartones y papeles. A su alrededor, hay jóvenes, muy jóvenes. Los estudiantes secundarios de Francia, que en lo cotidiano se sientan detrás de un pupitre, se han puesto al frente para dar ellos una lección.
Uno de sus reclamos es ser escuchados. Nada más alejado de la realidad que pensar que la juventud no tiene idea de qué pensar sobre el mundo. Notan las contradicciones y las señalan todo el tiempo, con menor o mayor paciencia ante un sistema que no les da respuestas. Tanto se habla de la crisis educativa en el mundo, tanto se habla del uso del celular y de la falta de voluntad para aprender; hay tantas palabras para responsabilizar a la juventud, pero no hay respuestas en cuanto se trata de las escuelas destartaladas, de los cursos estallados con más de 35 estudiantes por división, de la mala paga a los docentes.
Ante la ausencia de respuestas, han tomado los asuntos en sus manos. Han bloqueado las entradas a los liceos con contenedores de basura, han hecho barricadas y fogatas. Se han enfrentado incluso con la policía. Chicos de entre 12 y 18 años, que muestran la valentía de una generación que tiene todo por conquistar, ante un sistema que no tiene nada para ofrecerles. Primero fueron los liceos de París, luego se propagó un movimiento nacional que sacude Francia. Los universitarios se han sumado a esta pelea en universidades como París 8, donde la juventud anticapitalista de Socialismo o Barbarie Francia ha acompañado la pelea de los secundarios. «La beauté est dans la rue» (la belleza está en las calles), versión siglo XXI.
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Esta es una generación para la cual el futuro se enredó en las contradicciones del capitalismo. Por eso, el tirar de un hilo lleva a hacer saltar toda la cadena de contradicciones. En los últimos días, las protestas de los estudiantes secundarios han coincidido con las masivas movilizaciones de los empleados públicos, cuyos salarios están congelados y, a propuesta del gobierno, así permanecerían en 2027. Esto ha provocado un gran descontento y movilizaciones con cientos de miles.
El presupuesto 2027, planteado por el primer ministro francés Sébastien Lecornu, aplica un recorte de 54.000 millones de euros en los gastos del Estado, un presupuesto de austeridad que busca su justificación en el déficit fiscal y el endeudamiento de Francia. Esto no solo afecta a los trabajadores, sino que también afecta a la juventud que ve ajustada su educación mientras que lo que sí sube es el presupuesto para el gasto militar, el cual se triplicó. El gobierno francés defiende un presupuesto de austeridad ante la perspectiva de una guerra y no es el único: las potencias de este mundo en combustión destinan cada vez más fondos al rearme. De esta manera, mientras las nuevas generaciones ven alejarse la perspectiva de educarse, ven cómo se aproxima la perspectiva de la guerra (y de ser enviados a ésta como carne de cañón).
A su vez, los estudiantes y los trabajadores estatales han coincidido con los bomberos que también se movilizaron en los últimos días, ya que por las olas de calor históricas que azotaron Europa durante todo el año se vieron expuestos a incendios extremos y la desidia del capitalismo. Agosto fue el año más caluroso jamás registrado, con más de 30.000 muertos en Europa. El aumento de los incendios no ha sido acompañado con mejor equipamiento o personal para combatir el fuego, lo que ha redundado en intoxicaciones y fallecimientos de bomberos a lo largo del año. Por su parte, en las pancartas de los estudiantes se ve el reclamo por el calor: 35 estudiantes, 35 grados. ¿Cómo estudiás si te sentís sofocado y mal por el calor y no hay ni aire ni ventiladores?

El gobierno francés recibe el primer día de octubre con una reunión de emergencia. Junto con esto, decretó el paso de las clases a distancia y cerró las escuelas administrativamente, en un intento desesperado por desmovilizar a los jóvenes (los cuales siguen en las calles). Lecornu ha levantado las reuniones de sus ministros para que estén disponibles para dar respuesta a las protestas. Emmanuel Macron hipócritamente afirma que hay que escuchar a la juventud que nunca escuchó; por otro lado, condena la violencia en las protestas. Ese es el argumento que ha tomado el gobierno para desacreditar la justicia del reclamo de los jóvenes, y siempre están los que inclinan la cabeza cuando quien te pisa te pide que te agaches–como La Francia Insumisa que ha cedido a este argumento del gobierno–.
En realidad, quien es violenta es la policía. Tras la contundencia de más de 1000 liceos bloqueados a nivel nacional, viene la cifra de más de 2000 detenidos por las protestas y más de un centenar de heridos. Quienes con audacia se están enfrentando a los gases lacrimógenos y palos de la policía antidisturbios son jóvenes que, en su mayoría aún, no llegan a los 18 años: son la generación Z. Pintaron carteles con sus reclamos, entre ellos hay banderas palestinas y algún FUCK ICE. En muchos videos se les tapa el rostro porque son menores, sin embargo, la policía sin ningún prurito los reprime. Lejos de dejarse amedrentar, responden.
La respuesta por parte del gobierno francés busca frenar lo que ha sido un desborde para todos los sectores políticos, aunque haya quienes buscan capitalizar el movimiento para las elecciones de 2027. El día martes, cuando la Intersindical– que agrupa los principales sindicatos del país– había llamado a un paro dominguero contra el presupuesto de austeridad, todos quedaron sorprendidos por los secundarios que, al dar un paso al frente, fueron más allá de lo esperado. La fuerza de la juventud, muchas veces subestimada, demostró yendo hacia adelante que había mucho más lugar para avanzar en el tablero.
La Intersindical está llamando a una nueva jornada de huelga para el 6 de octubre. Además, ya hay una nueva convocatoria de los chalecos amarillos para el 17 de octubre, la cual podría convertirse en una gran movilización nacional. La consigna del momento es que los trabajadores y trabajadoras se sumen al movimiento para construir la unidad obrero-estudiantil. El movimiento que hizo temblar al gobierno de Macron durante su primer mandato en 2018 proyecta su sombra sobre la coyuntura política de Francia. Se cuela en la discusión la analogía y, con ella, la diferencia: los chalecos amarillos rondaban los 45 años; los protagonistas de las jornadas que están sacudiendo Francia hoy no llegan a los 20. Son el futuro, que toca la puerta.




