Movimiento obrero

Francia: ¡Los asistentes de educación dejarán de ser precarios!

Jóvenes trabajadores de la educación en Francia denuncian que el estado es el principal precarizador del país y se organizan por sus derechos laborales.

Por: Colin (Bordeaux), Mary (Paris 8), Santiago (Paris 8) y Silane (Paris 3)

Artículo publicado el lunes 7 de diciembre del 2020 en l’Anticapitaliste1, sitio del Nuevo Partido Anticapitalista de Francia, por militantes de la corriente Socialismo o Barbarie y Alternativa Revolucionaria Comunista.

El Estado es el proveedor más grande de empleos precarios, y se propone utilizar la situación debida a un confinamiento muy particular, que no deja más que la “libertad” de trabajar, para prolongar su ofensiva, atacando una vez más el estatuto de los asistentes de educación. Esta crisis es la gota que rebalsó el vaso, la precarización de nuestros estatutos, que hace que podamos estar destinados a diferentes establecimientos para paliar una falta crónica de empleos, y la falta de protección frente al COVID hacen inaceptable la continuación de esta lógica, que los más precarios son los que están en primera línea. ¡Ya no queremos ser meros peones en una estrategia de gestión de la educación nacional que enmascara la realidad social gracias a las curitas desechables que somos después de 6 años! Sometidos a presiones, chantajes y abusos de las direcciones que se abstienen de respetar un derecho laboral ya de por sí poco protector, esta movilización muestra una exasperación profunda.

El trabajo del asistente de educación: ¡precarización, explotación y represión inaceptables!

La realidad de los asistentes de educación está impregnada de precarización en todos los establecimientos escolares. Todos los años firmamos contratos renovables que duran un año, y la decisión de renovación/no renovación por parte de la dirección puede ser legalmente comunicada sólo un mes antes de la finalización del contrato. La angustia de encontrarse sin empleo se reaviva cada año, y esta precarización se usa para hacernos sufrir presiones cada vez más fuertes en el cotidiano escolar. Si nos identifican como sindicalistas y/o militantes políticos, si rechazamos ciertas tareas (apoyo escolar…), si apoyamos al movimiento estudiantil, corremos el riesgo de perder nuestra fuente de ingresos y de quedar expulsados del mercado laboral. Por otra parte, nuestros contratos no pueden renovarse más que seis años seguidos, por lo que es imposible considerar este oficio como uno duradero, que constituye sin embargo un papel educativo importante al igual que el de los profesores o de los consejeros principales de educación (CPE): el acompañamiento de los alumnos, el vínculo con las familias, la responsabilidad legal… ¡Exigimos la titularización de todo el personal precarizado: asistentes de educación (AED), acompañantes de alumnos en dificultad (AESH), asistentes pedagógicos (AP), asistentes de prevención y seguridad (APS), sin condiciones de concurso y de nacionalidad!

Desde hace varios años, debido a la crisis financiera y al desempleo generalizado, la composición social de los AED cambió. Esos puestos se habían creado para que los estudiantes, en particular los que se dedicaban a la enseñanza, pudiesen financiar sus estudios acumulando experiencia en la educación nacional y aprovechando un ritmo adaptado al año escolar y universitario. Una de las principales ventajas de estos puestos era también la asignación de créditos de formación para los estudiantes: reducción del tiempo de trabajo y días de vacaciones dados en momentos de parciales. Esta comodidad era ya muy escasa para los jóvenes precarizados y becados, que ya sacrificaban en parte su éxito escolar por un salario mínimo, pero la dirección de los establecimientos podía además negarse a lo que debería ser un derecho, consultando nuestro calendario y decidiendo la asignación de estos créditos. A pesar de estas escasas adaptaciones, los colegios y liceos prefieren hoy masivamente recurrir a trabajadores aislados, en reconversión o desempleados, aprovechando la miseria que todos vivimos para imponer horarios más rígidos y mantener un gran margen para exigir sustituciones. ¡Exigimos una reducción del tiempo de trabajo a 32 hs. semanales y la obtención a pedido de los créditos de formación!

Por otra parte, a pesar de las condiciones de trabajo cada vez más difíciles, no recibimos los bonos REP y REP+, que se conceden al personal docente que trabaja en liceos con problemáticas sociales identificadas. Estamos en primera línea cuando se trata de vigilar las horas de castigo y las horas libres, de disciplinar en los pasillos y en el comedor, de encargarnos de los alumnos excluidos de las clases, de tender lazos con las familias con dificultades, de tomar horas de apoyo escolar para luchar contra el abandono escolar: ¡exigimos este bono, al igual que nuestros colegas y nuestra jerarquía!

Las misiones de los AED se vuelven cada vez más borrosas, somos verdaderos “cuchillos-suizos” maleables a merced para compensar la falta de personal, de enfermeras escolares, de asistentes sociales e incluso de profesores. Porque cada año se invierten menos recursos en las escuelas secundarias, con el resultado de suprimir estos puestos tan importantes para preservar un mínimo la salud y la igualdad de los alumnos. Escuchar a los estudiantes más frágiles, ofrecer apoyo escolar, hacer prevención en materia de salud y sexualidad… ¡Somos psicólogos, enfermeros y trabajadores sociales al mismo tiempo que no tenemos ninguna formación en este campo! Desde hace algunos años, nuestros contratos también pueden ser interrumpidos para paliar la falta de profesores suplentes. ¡Se nos puede exigir que controlemos las evaluaciones, reduciendo los efectivos para cumplir con nuestras tareas habituales, y que incluso garanticemos las clases! Ahora se puede interrumpir el contrato de un AED para que firme un nuevo contrato temporal de sustitución, lo que es inadmisible no solo porque pone por debajo en la cantidad de efectivos a nuestros colegas AED, sino también porque nos encontramos con la necesidad de compensar la falta crónica de contratación de profesores. Es necesario redefinir claramente nuestras tareas y, lo que va en el sentido de una titularización, beneficiarse de una formación durante el tiempo de trabajo nivel de bac +2.

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Por otro lado, no hay un marco legal que defina el mínimo de AED necesarios para una determina cantidad de alumnos, como puede existir en otros sectores como la animación de niños, por ejemplo. Los establecimientos no están obligados a garantizar un mínimo de trabajadores de nuestro sector: la dirección de la entidad decide si las tareas pueden cumplirse o no con el personal que dispongan. Y es raro que se cierre una escuela secundaria por este motivo, a menos que los trabajadores de la educación estemos en huelga. No es raro tener que supervisar solo un internado completo, una sala de estudio a veces de 150 estudiantes… Son los directores de las escuelas (que sometidos a presiones sobre sus ascensos, lo que los incita a silenciar la falta de personal) quienes deben efectuar las contrataciones. No es raro que los establecimientos abusen de los contratos de servicios cívicos. Estos últimos son más baratos y pueden desviarse de su objetivo inicial (por ejemplo enmarcar un club artístico, organizar eventos culturales…). A menudo se les asignan tareas de AED, ¡algunas de las cuales son ilegales! Abrir salas, supervisar los tiempos del comedor, realizar turnos… Esas responsabilidades no pueden atribuirse legalmente a un servicio cívico. ¡Exigimos la creación de un marco legal y una contratación masiva por el Rectorado y ya no por el director del establecimiento!

En este contexto de escasez de personal y de contratos precarios, estamos sometidos a una gran presión por motivos sindicales y políticos. El temor a la no renovación es el principal obstáculo para el compromiso. Hacer huelga o incluso asistir a reuniones sindicales sobre nuestro tiempo de trabajo pueden ser tenidos en cuenta en nuestra contra en caso de no renovación. El director del establecimiento educativo está obligado oficialmente a respetar un plazo de preaviso (que varía en función de la antigüedad) y a justificar mediante una entrevista (en la que puede invitarse a un representante sindical) la razón del despido. Pero no sólo ésta puede ser perfectamente borrosa, sino que los trámites de apelación ante el Tribunal Administrativo son tan largos (varios años) que pierden su sentido. La única manera de anular una no renovación es establecer una relación de fuerza con la dirección, mediante una huelga del conjunto del equipo, en particular con el apoyo muy valioso de los profesores. Esta realidad del miedo a la no renovación tiene una resonancia muy concreta entre los compañeros. Es mucho más difícil convencerlos de hacer un paro, llevarlos a una reunión sindical. Esto es más difícil ya que la composición social de los AED ha cambiado y ahora está compuesta en parte por madres y padres de familia, y ya no por por estudiantes. Una militante AED en el 93 (periferia de París) atestigua que en su escuela, el director asumió ante el conjunto de los asistentes de educación el querer renovar lo menos posible con ellos, para que haya un «turn over» (y así, romper los vínculos políticos entre los colegas, e incluso también entre los AED y los estudiantes de secundaria). ¡La única solución es la titularización!

En vista de las recientes y más antiguas movilizaciones estudiantiles (Parcoursup, reforma de las jubilaciones, ley ORE…), ha surgido un nuevo aspecto del trabajo de los AED: el de ser un instrumento represivo contra las huelgas y los bloqueos de las escuelas. Varios colegas explican que se les pidió que fueran a desmantelar manu militari las entradas bloqueadas e identificaran a los alumnos que participaban en esas acciones para reprimirlas (llamados a las familias, horas de castigo, no justificación de las ausencias en período de movilización). ¡Esto es inaceptable, y debemos rechazar estas tareas indignas! ¡La conexión con los alumnos es más esencial aún ya que en algunos centros la dirección los ha utilizado para sustituirnos durante la huelga! Además de ser profesores, enfermeros, asistentes sociales, ¡no vamos a ser policías! En solidaridad con los estudiantes ¡rechazaremos estas tareas!

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¡No vamos a pagar la crisis económica y sanitaria!

En el marco de la huelga general de diciembre de 2019, junto con algunos compañeros de la juventud del NPA, iniciamos el colectivo «Vie Scolaire en Colère»2. Teníamos la intención de organizar a nuestros colegas de trabajo en torno a la huelga, en coordinación con los profesores de nuestros establecimientos. Muy pronto recibimos respuestas positivas en las asambleas del sector educativo, donde nos reunimos con compañeros de SUD Educación, con quienes logramos organizar grandes asambleas con más de 70 instituciones de la región parisina representadas.

La conclusión de la situación era bastante compartida, ya que el ataque del gobierno se revelaba en un marco de las condiciones de trabajo ya muy degradadas. La evidente falta de medios contrasta con la enorme sobrecarga de trabajo y un profundo desprecio de la función de acompañamiento pedagógico que representa nuestra función.

Incluso el ministro Blanquer se ha visto obligado a dar las gracias y reconocer como de importancia capital nuestra tarea, cuando varios asistentes de educación se han ofrecido voluntarios para cuidar a los niños del personal sanitario al comienzo de la crisis del covid. ¡Que se necesitaba una pandemia para hacer visible lo esencial de nuestra tarea!

Por su parte, las acciones de solidaridad llevadas a cabo por el conjunto de nuestro colectivo, nos han permitido hacer una experiencia de organización y avanzar en la coordinación de los asistentes de educación a nivel nacional. Aunque este desarrollo sigue siendo embrionario, ha sido importante porque nos ha permitido salir de la invisibilidad como precarizados del Estado y, sobre todo, pasar a la ofensiva contra Blanquer y Macron. Hemos conseguido recaudar así más de 8.000 euros para apoyar la huelga de decenas de precarizados (incluidos agentes, AED, AESH, AP y APS).

El colectivo se ha convertido en un éxito y continúa desarrollando y reforzando la coordinación con compañeros a nivel nacional y difundiendo las diferentes acciones de los AED en toda Francia. Este martes 1 de diciembre de 2020, varias preceptorías a nivel nacional se declararon en huelga, entre ellas 64 establecimientos en región parisina, varios declarados en «preceptoría muerta» con el apoyo de los profesores y la simpatía de algunos consejeros principales de educación. Ese mismo día organizamos una reunión en la plaza Jacques Bainville, donde pudimos intercambiar con nuevos colegas que se suman a este movimiento.

Es evidente que la emergencia sanitaria ha cambiado drásticamente nuestras condiciones de trabajo. La puesta en marcha del control de los sentidos de circulación, la gestión en el comedor reforzada para hacer comer a todos los alumnos respetando los protocolos establecidos por el gobierno, recaen una vez más sobre nuestra responsabilidad. Al mismo tiempo, estar en contacto permanente con los estudiantes sólo nos hace más vulnerables al contagio, sin que ello suponga una posible compensación económica. ¡Exigimos con urgencia un bono por covid!

Esta jornada de movilización del 1 de diciembre constituye un éxito, el paro fue de alcance nacional. Fue seguida por muchos colegas, en más de 700 establecimientos. ¡Esta movilización ha permitido imponer reivindicaciones mucho más allá de las habituales reivindicaciones tímidas, y permite una primera etapa en la construcción de una relación de fuerza para consolidar la movilización! Debemos desarrollar la auto-organización, difundir la tradición de la construcción de fondos de huelgas para todos, miembros o no del sindicato, con el fin de garantizar una movilización amplia ¡para imponer que los AED ya no sean peones!

1NdT: Los asistentes de educación (AED) de las escuelas secundarias francesas, mal llamados “peones” o “vigilantes”, cumplen una tarea equivalente a la de los preceptores en Argentina.

2NdT: Literalmente, “vida escolar en cólera”. En Francia, se denomina “vida escolar” a la sala de preceptores.

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