Abandono educativo

Filosofía y Letras, UBA – «Queremos presencialidad segura y optativa»

Este martes 29/6, desde el ¡Ya Basta! de Filosofía y Letras (UBA) anunciamos en el Consejo Directivo de la facultad que presentaremos un proyecto por la Presencialidad Segura y Optativa para la cursada del segundo cuatrimestre.

Violeta Alonso

El proyecto propone que se habilite la presencialidad para las comisiones de prácticos de las materias, que son de un número limitado de participantes, y se enfoca en los dos primeros años de las carreras. También plantea como condición la vacunación con dos dosis a docentes y no-docentes y la adecuación del edificio de Puan 480 para una cursada segura. Además, sostiene la opcionalidad de la presencialidad tanto para docentes como para estudiantes.

La propuesta se basa en los resultados del Relevamiento de Cursada 2021, completado por 1.005 estudiantes, que realizamos durante el mes de junio y que mostró que el 85% de los estudiantes están preocupados por las consecuencias del abandono educativo y el 70% no percibe estar avanzando más con su carrera bajo la virtualidad.

El sector de ingresantes es el más golpeado por esta situación, sus principales preocupaciones son la carencia de espacios para socializar, la incertidumbre sobre cuándo se volverá a la presencialidad y la falta de acompañamiento. Son los compañeros que recién ingresan a la facultad y están enfrentando esta nueva etapa solos, desde sus casas, frente a una pantalla.

Desde su publicación en las redes sociales, grupos de Whatsapp y en el Consejo Directivo, el proyecto ha generado un gran revuelo en la facultad. Con voces a favor, como las de los ingresantes que están cada vez más extenuados por la falta de vinculación con sus compañeros y sus docentes. Los ingresantes muestran deseos de poder comenzar a experimentar verdaderamente la vida universitaria y dan cuenta de que el aprendizaje es una construcción colectiva; no alcanza con leer cada uno por su cuenta, hacen falta los grupos de estudio con los pares, el contraste de opiniones, el trato fluido con los docentes para resolver dudas y tener una guía. También hay un sector de estudiantes intermedios y avanzados que lo apoyan porque sienten que están avanzando menos en la virtualidad, que se ven afectados por grandes demoras en la obtención de certificados y títulos y que empatizan con los estudiantes ingresantes.

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Además, muchos profesores de la facultad con los que venimos hablando, incluyendo titulares y docentes de prácticos, están de acuerdo con el proyecto y con el balance de que la virtualidad no se equipara ni por asomo con la presencialidad. Los docentes atestiguan que, si bien las materias tienen muchos inscriptos, hay un nivel significativo de deserción y una caída en el rendimiento (es decir, menos estudiantes llegan a aprobar o promocionar la cursada).

Sin embargo, el proyecto ha suscitado voces opositoras, como la gestión de Cristófalo, que por lo bajo comenzó a atacar el proyecto diciendo que carecería de sustento. La realidad es que las autoridades están cómodas con la virtualidad, que mantiene al movimiento estudiantil atomizado, y que son parte del gobierno de Fernández que durante toda la pandemia dejó a la deriva a la juventud. Los jóvenes se vieron golpeados en la pandemia por el abandono educativo, los problemas de salud mental ocasionados por el aislamiento y además la crisis económica y brutal precarización laboral, todo mientras el gobierno los culpaba hipócritamente por el aumento de los contagios.

A su vez, la gestión kirchnerista del decano Cristófalo no tomó una sola medida durante el 2020 para garantizar el acceso a la cursada virtual, ni ayudar a los estudiantes con problemas de conexión, ni capacitar a los docentes, e incluso puso más obstáculos, como eliminar la promoción directa en el primer cuatrimestre e imponer criterios que hasta hoy demoran nuestras posibilidades de rendir exámenes finales. Al atacar el proyecto por una presencialidad segura y optativa, a la gestión pareciera no importarle la continuidad de los estudios del conjunto de los compañeros ni que los ingresantes puedan hacer su experiencia universitaria en la facultad. El sustento para el proyecto es la necesidad de revertir este abandono y defender la permanencia de sectores amplios de la sociedad en la universidad pública.

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El premio a la vergüenza del año se lo lleva la actual conducción del CEFYL, el Colectivo, que bajó la persiana del centro de estudiantes desde que empezó la pandemia, se auto-prorrogó el mandato de espaldas a los estudiantes y se borró de sus tareas como representación estudiantil. Esta conducción borrada, para oponerse al proyecto, hoy intenta falsear la realidad diciendo que hay “números récord de inscripción a materias” al mismo tiempo que reconocen que no tienen datos oficiales sobre deserción en las cursadas.

Por nuestra parte, desde el ¡Ya Basta! somos los únicos que nos pusimos al hombro la defensa de los derechos estudiantiles y vamos a dar pelea para que el decano Cristófaloles dé la oportunidad a los estudiantes más perjudicados por la situación actual, especialmente los ingresantes, de tener una presencialidad segura en el segundo cuatrimestre. Empezamos a circular un petitorio de firmas en apoyo al proyecto y publicamos algunos testimonios. En las próximas semanas se dará formalmente la discusión en el Consejo Directivo. ¡Llamamos a los estudiantes de Filo a acompañar con todas sus fuerzas el proyecto por presencialidad segura y optativa para empezar a revertir el abandono educativo!

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