Adolescencias y juventudes

“Farmear aura”: ¿Qué es y por qué molesta tanto a la extrema derecha?

En agosto se viralizaron varias «batallas de farmear aura». Veamos qué es y dónde surgió el fenómeno. Obtener o perder «aura» es una expresión graciosa o irónica que hace parte de una cultura digital que circula hace meses en plataformas digitales y en el lenguaje entre niñeces, adolescencias y juventudes de la generación Alfa y la generación Z, que comenzó en Estados Unidos y se extendió a Latinoamérica.

Aura deviene de una energía que rodea a una persona u objeto; ya «farmear aura» responde a una evaluación simbólica sobre un contenido, frase, gesto o movimiento, que una persona realiza. Por ejemplo, «+1.000 o +10.000 de aura» cuando alguien realiza algo “cool” o impresionante sin esfuerzo aparente, por su parte, «-1.000 o -10.000 de aura» es el castigo simbólico a alguien que realiza algo torpe o vergonzoso.

En julio, se viralizó el video de un niño indonesio que realizaba gestos de baile con apariencia tranquila desde la proa de una embarcación en una tradicional competencia de remo. Las redes lo denominaron como el ejemplo definitivo de “farmear aura”. Es así que la expresión superó la pantalla, se replicó y llegó a concretarse en «batallas de “farmear aura”», fenómeno que, en países de Latinoamérica como Brasil, Perú, Chile y en Argentina, reunió presencialmente a decenas y hasta centenares de adolescentes y jóvenes en espacios públicos como plazas y escuelas.

Las batallas de farmear aura se desarrollan en puntos de encuentro como parques o plazas públicas y consisten en un enfrentamiento entre dos personas sin contacto físico ni palabras, que compiten para demostrar quién tiene más aura mediante movimientos, gestos y referencias a memes y personajes de internet. El público aprueba o desaprueba con la reacción de aplausos y ovaciones.

Niñeces y adolescencias pandémicas

Las niñeces, adolescencias y jóvenes de la generación Alfa y Z, comparten una profunda interiorización de la cultura digital porque gran parte de su desarrollo psicosocial y socialización primaria/secundaria lo vivenciaron mediante entornos digitales. Esto se debe, por un lado, al avance tecnológico y la masificación del uso de celulares inteligentes, así como al aislamiento social durante la pandemia de COVID-19.

Particularmente en Argentina, durante el periodo 2020-2022, se estableció mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) el aislamiento social, preventivo y obligatorio (ASPO), seguido por el distanciamiento social, preventivo y obligatorio (DISPO), como medidas de prevención frente a la pandemia de COVID-19. Esto generó un radical e inesperado cambio en la rutina y socialización de las personas en general y de las niñeces y adolescencias en particular[1][2].

Según un estudio realizado por el servicio de clínica pediátrica del Hospital Italiano (CABA): adolescentes de 12 a 20 años usaron en promedio 6,8 horas por día las pantallas sin fines educativos durante 2020[3]. Años después, a pesar del fin de la emergencia sanitaria internacional, el uso prolongado de las pantallas en adolescentes no se revirtió. En septiembre del presente año, el Ministerio de Educación porteño, junto al Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), informaron que estudiantes de nivel secundario de CABA pasan más de seis horas por día con el celular. Esta situación posibilita comprender que un fenómeno viral traspase las pantallas y se convierta en un evento social presencial.

A su vez, durante los últimos años las juventudes y adolescencias enfrentan padecimientos de salud mental a nivel global, situación que se agravó durante la pandemia por COVID19 y persiste en los años siguientes. En 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un informe respecto a la conexión social, advirtiendo que la desconexión social, como lo son la soledad y el aislamiento social, está muy extendida a nivel internacional, aunque con mayor tasa en países de ingresos bajos y medianos, con graves repercusiones en la salud y el bienestar. Los datos publicados revelan que: una de cada cinco personas adolescentes de entre 13 a 19 años declaró sentirse sola, y una de cada cuatro en situación de aislamiento social[4].

Adultocentrismo…¿todo tiempo pasado fue mejor?

La viralización de algunos videos de batallas de farmear aura presenciales dio lugar a un debate público de alcance intergeneracional. Sobraron los discursos negativos de adulteces criticando esta tendencia y mandando a trabajar a las adolescencias[5]. Un impacto similar ocurrió en febrero de este año: la viralización de videos de entrevistas a «therians» en el Barrio Chino en CABA suscitó un debate público en las redes sociales y en las conversaciones cotidianas, en los que figuras de la extrema derecha y sus seguidores reprodujeron estigmas y violencia digital sobre lxs adolescentes; además, trataron de instrumentalizar el fenómeno para atacar a las diversidades sexogenéricas.

No resulta una sorpresa que la extrema derecha ataque a encuentros públicos, gratuitos y colectivos entre adolescentes, ya que estas batallas de farmear aura van a contramano de los “valores” del ultracapitalismo que fomentan, como la apología del individualismo, la instauración de que la persona enemiga y culpable de la situación de explotación son las mujeres y diversidades LGTB, las personas migrantes, las personas en situación de calle, es decir, la persona que está al lado. De esta forma, tratan de «distraer» la atención de la verdadera causa del malestar: la explotación y opresión propia del sistema capitalista, y las condiciones de vida y de trabajo que impone a las grandes mayorías, entre las que se encuentran la precarización laboral y la ruptura de los lazos sociales, contra lo colectivo y lo social. Por este motivo, los referentes de la extrema derecha se posicionan contra todo fenómeno cultural que tenga como objetivo desarrollar espacios de socialización y fomente la ocupación del espacio público, pues son dinámicas que posibilitan lo colectivo como respuesta. Es la misma lógica que opera en el ataque de las extremas derechas a la universidad pública, pues ven en esta conquista un espacio de socialización y de intercambio cultural que, además de ser público y gratuito, posibilita construir sentido de pertenencia colectiva.

Está demostrado científicamente que el sentimiento de deseo de pertenencia, el proceso de individualización y la construcción de la identidad, son algunas características nodales de la adolescencia y de su desenvoltura en la sociedad. Entonces, los rituales y encuentros son esperables y parte del desarrollo humano, aunque sus expresiones varían con las particularidades propias de cada época y cultura.

La salida es colectiva…y anticapitalista

Hay una crisis de salud mental juvenil a nivel internacional, la cual persiste desde hace varios años y se agrava cada vez más, como reconocen la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Estos organismos advierten que la pandemia de COVID19 y las crisis sociales en varios países agravaron las cifras de ansiedad, depresión, el sentimiento de soledad y de aislamiento social a nivel global. Las crisis sociales a las que hacen referencia conviven con el estancamiento económico post crisis de 2008, crisis climática (que se profundiza año tras año), guerras, genocidios, expresiones de la crisis estructural del sistema capitalista[6].

El capitalismo voraz ofrece sentimientos de malestar y de incertidumbre sobre el presente y el futuro, y es incompatible con una vida digna para las mayorías, a las cuales somete a formas cada vez más extremas de explotación y opresión.

Las nuevas generaciones tenemos el presente y el futuro para conquistar, transformar el mundo de raíz para la emancipación de la humanidad. Las batallas de aura son una tendencia pasajera, una moda más que demuestra las inquietudes de la juventud, y adquieren importancia en cuanto incentivan la socialización presencial, superar las pantallas e interactuar y encontrarse con otras personas para el disfrute colectivo.

Todo esto adquiere todavía más relevancia frente al ultracapitalismo de la extrema derecha que pregona el individualismo, fomenta el «sálvese quien pueda», enuncia discursos de odio de clase, de género, de capacidades, etc. Además, estos encuentros se realizan para compartir y divertirse, corriendo del foco la lógica mercantilista y productiva propia del sistema capitalista. Saludamos los espacios de socialización y el ocupar el espacio público, pues entendemos que da lugar a posibilitar lo colectivo como respuesta.

La organización es fundamental para dar pelea contra las condiciones de vida y de trabajo que nos impone el capitalismo voraz del siglo XXI. El anticapitalismo crece en Argentina y en todo el mundo, cada vez somos más quienes entendemos que este sistema no se aguanta más y queremos transformar la sociedad.

[1] Incluyendo la virtualización de la educación, las actividades y los vínculos, junto a una consecuente instauración de las plataformas digitales en la vida cotidiana de las personas.

[2] Según el Censo Nacional en 2022 el 26,6% del total de la población argentina tenían entre 0 y 17 años de edad (más de doce millones de personas).

[3] Estudio cualicuantitativo transversal, encuesta realizada a más de 1.535 adolescentes, ver: «Conductas adolescentes durante el aislamiento social, preventivo y obligatorio en Argentina en el año 2020», acá.

[4] La OMS define como: (*) Desconexión social: cuando una persona carece de suficiente contacto social, no se siente apoyada en sus relaciones o experimenta vínculos negativos. (**) Soledad: sentimiento doloroso que surge de la brecha entre las conexiones deseadas y las reales. (***) Aislamiento social: la falta objetiva de conexiones sociales suficientes.

[5] Expresión que desenvuelve en un contexto social marcado por la precarización laboral, la informalidad y el desempleo, situación profundizada con la contrarreforma laboral de Milei.

[6] Leer  al respecto: «Un mundo en combustión», 30/08/2026 en Izquierda Web.

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