Una vez más, una encuesta muestra que la opinión pública se vuelva más y más contra Milei. Esta vez, el principal índice es el del crecimiento del pesimismo.
Con el fin de la interminable crisis cada vez menos claro, las encuestas siguen marcando el fuerte deterioro de la imagen de Milei entre la población. Una nueva encuesta de Moiguer muestra, además, la creciente desaparición del optimismo entre quienes fueron su apoyo desde el lejano 2023: los más pudientes y los jóvenes.
Expectativas a la baja
El informe, realizado por la consultora Moiguer, se centró en dos provincias (Salta y Neuquén) y el AMBA. Su metodología combina “un relevamiento cuantitativo de 3.000 casos […] y el monitoreo de la conversación digital”
Centrándose en las expectativas en el gobierno, la encuesta daba dos opciones: si mejorará o emporar. Las expectativas negativas, con un 41%, superaron a las positivas, con un 38%. Esto marca una abismal caída al compararlo con el año pasado, cuando la relación era del 52% para las positivas y 28% para las negativas.
Esto no solo es un dato que solo tenga la consultora en cuestión, el “índice de Confianza en el Gobierno” que realiza mensualmente la Universidad Di Tella, muestra una continua caída. En este caso, más mediada, bajando el ICG un 5,9% respecto a agosto, pero un 21% respecto al año pasado.
Además, el Di Tella segmenta el tipo de confianza, como marcamos en otras notas, separado en: Honestidad, Capacidad, Eficiencia, Interés general y Gobierno. Milei cayó en todos los rubros: “En septiembre, los cinco componentes del ICG registraron descensos: Honestidad se ubicó en 2,45 puntos (-2,9%), Capacidad para resolver problemas en 2,20 puntos (- 4,0%), Eficiencia en 1,94 puntos (-3,5%) y la Evaluación general del gobierno en 1,60 puntos (-9,3%). Preocupación por el interés general presentó el mayor declive entre los componentes (-12,3%), cayendo a 1,50 puntos”
Otro dato importante que marca la consultora es que los que más perdieron las esperanza fueron quienes otrora más apoyo pusieron al gobierno. En el segmento económico, los «más pudientes» (en criollo, los chetos), el optimismo mostró 24 puntos menos. En el de la edad, los más jóvenes de 16 a 25, con 17%. Estos sectores son quienes más tiran hacia abajo el promedio de 14% de caída.
Esto también se puede ver en el ICG, viendo que la mayor caída mensual fue en el segmento de 18 a 29 años.
Lo único que se derrama es miseria
Moiguer dio una explicación del porqué de esta baja: “La caída en las expectativas, que hasta aquí habían sido el gran sostén de la imagen y la intención de voto de Milei, está directamente relacionado con el deterioro de la economía individual […] Lo que genera el afianzamiento de la idea de que, si bien al país parece irle bien en términos de exportaciones e ingreso de divisas, es una mejora que no impacta en la vida cotidiana de los argentinos.”
La segmentación de la encuesta, además, incluye las regiones, las cuales mostraron diferencias claras, directamente relacionadas con la política industricida y primarizadora del gobierno. En Neuquén, el optimismo llega al 48% y Salta al 46%. En el AMBA, el optimismo alcanza al 32%. Neuquén es el 1,67% del padrón electoral, mientras que el AMBA es el 34,5%.
Que a algunos pocos (empresarios y funcionarios) les vaya bien no significa, ni por asomo, que las universidades tengan su presupuesto, ni las jubilaciones aumentes o que los salarios mejoren. En realidad, lo contrario es lo cierto: si hay una “macro estable” es a costa de todo lo anterior, y la vida de los explotados y oprimidos.




