Estados Unidos

En un contexto convulsionado, asume Biden la presidencia de EEUU

En un escenario nunca visto antes para la asunción de un nuevo presidente, finalmente se está llevando a cabo el traspaso de autoridad y Joe Biden jurará en breve en el Capitolio como nuevo presidente de los Estados Unidos.

Marcelo Buitrago
Equipo de redacción de Izquierda Web


A esta altura, la ausencia de Trump en la ceremonia, interrumpiendo una tradición más que centenaria puede calificarse como una minucia.

Desde lo visual, la ausencia de público, reemplazado por banderas, en medio de una ciudad militarizada con unos 25.000 efectivos de la Guardia Nacional, 2.220 de la Policía del Capitolio y los 3.800 de la ciudad de Washington, más los de todas las agencias federales, con una perímetro restrictivo de una «zona verde» y uno sellado de una «zona roja»: vallas con alambres de púa, bloques de cemento y vehículos blindados, ha llevado a varios medios a comparar la ciudad con Bagdad, despropósito repetido incluso por algunos legisladores demócratas, pero que demuestra el desconcierto que provoca en el establishment político que ahora la convulsión es interna (y explosiva) , y la «democracia» no se «custodia» en lejos países que se siguen por televisión: hoy miércoles son cinco veces más las fuerzas militares yanquis en Washington que la acantonadas en Afganistán e Irak.

Es que El clima político se continuo tensando después del miércoles 6 por posibles manifestaciones de la extrema derecha el domingo pasado en los centros políticos estatales de acuerdo a una denuncia del FBI, que devino como totalmente exagerada: importantes operativos preventivos se encontraron que en un puñado de capitales hubo poquísimos manifestantes armados que se desconcentraron rápidamente.

Ante el fallido pronóstico, el siguiente paso fue la «investigación» de efectivos de la Guardia Nacional por sus vinculaciones a la extrema derecha, lo que llevó a desplazar a una docena de sus miembros del operativo de seguridad. Pero además «un miembro de la guardia fue retirado del servicio por mensajes de texto preocupantes y otro por una llamada a una línea telefónica» según el jefe de la oficina de la Guardia Nacional, con lo que la preocupación legítima por la privacidad de los datos en las redes sociales, empalidece ante el monstruoso aparato de espionaje yanqui, que después del 2001 no tiene límite alguno. Una razón más para confirmar que no hubo una «falla de seguridad» en el ataque al Capitolio sino la voluntad política de dejar correr a la horda fascista.

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En se marco se plantea el problema del carácter del gobierno de Biden, que viene expresando su aspiración de un gobierno de unidad, planteándose ser el presidente de todos los norteamericanos, sean republicanos o demócratas.

Esto ya se vio ayer en el acto que encabezó en el Lincoln Memorial en homenaje a las 400.000 víctimas del Covid en Estados Unidos presentado por el propio Biden como «un momento de unidad nacional».

Ahora CNN compara su desafío con el que tuvo que asumir Roosvelt en 1933 en medio de la Gran Depresión «revivir una nación golpeada por el dolor y los lazos nacionales rotos»
Pero como plantea Robert Reich, ex Secretario de Trabajo de Clinton y una figura de la izquierda demócrata más tradicional «Biden no puede gobernar desde el centro: acabar con el trumpismo significa acción radical» porque los republicanos hoy viven en un mundo paralelo y no hay un centro entre el mundo real y el de ellos.

Y detalla «el 93% de los republicanos en la Cámara de Representantes votaron en contra del juicio político a Trump, a pesar de haber estado en juego sus propias vidas. La semana anterior 2/3 de los legisladores de la Cámara y 8 senadores republicanos se negaron a certificar los resultados electorales; y muchos de ellos acompañaron a Trump al acto «stop de steal» (detengan el robo) que pidió ir al asalto del Capitolio a dar «patadas en el culo».

Además, la mitad de los votantes republicanos, casi 40 millones de personas, creen que Trump realmente gano, el 45% apoya el asalto al Capitolio y el 57% cree que debería ser el candidato republicano en 2024.

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Por otro lado, una gran parte cree que los manifestantes del Black Lives Matter son violentos, la crisis climática es un cuento y los inmigrantes indeseables objeto de expulsión ¿entonces cómo ser centrista en este nuevo mundo político?

Celebrando el fin del mandato de Trump, alertamos sobre la necesidad de enfrentar a Biden desde el primer día, con su largo recorrido del lado de las grandes corporaciones, apoyo a guerras imperiales y defensa del orden racista establecido. Es la movilización de los trabajadores, las mujeres, la gente de color y la juventud que pueden imponer los cambios, no el partido demócrata y Biden.

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